En ocasiones, uno necesita
bastantes escuchas para
intentar ubicar un disco
y, sobre todo, saber
si te gusta o no. Aunque
parezca mentira, muchos
trabajos no son inmediatos
y tu opinión
sobre ellos evoluciona
de forma directa o inversamente
proporcional a las rotaciones
en el equipo. Con los
castellano-leoneses
Euphoria me ha sucedido
algo así. Incluso
ahora sigo sin tener
claro cómo los
consideraré dentro
de seis meses. No obstante,
no podía demorar
más esta reseña,
por lo tanto, ahí
va.
Anteriormente denominados
Red, este trío
debuta con un álbum
homónimo un tanto
desconcertante en concepto
y ejecución.
Reconozco que de primeras
sentí rechazo
por la voz de Pablo
Fernández, con
deje popero y emo que
me tiró para
atrás. Es más,
considero que es un
handicap importante
para los metaleros como
yo. Eso sí, obviamente
este disco no va dirigido
a ellos. Una vez asimilada
la frase “¡Cuánto
daño hizo el
glorioso “Slip”
de Quicksand a la música!”,
podemos empezar a disfrutar
de “Euphoria”
que si por algo destaca
es por la notable labor
de David Prieto a la
guitarra. Prieto sabe
crear atmósferas
con las seis cuerdas
e introducirnos de manera
brillante en cada canción.
Incluso, por momentos,
su propuesta se vuelve
intensa como en “Adicción”
o en la excelente “Pandemia”,
de largo el mejor corte
del disco en una onda
Helmet del “Meantime”.
Me chocan también
algunas actitudes curiosas
como el doble bombo
que surge como de la
nada en “Estrella
roja” aunque el
global del tema no me
convence.
Casualmente, las dos
composiciones que menos
me gustan son las dos
primeras, cosa que fomentó
a incrementar mi escepticismo.
Por el contrario, sentí
interés por la
versión del “Fuente
esperanza” de
Héroes del Silencio
que Euphoria llevan
tan a su terreno que
si no estás versado
en la carrera de los
maños y solo
te quedas en los hits,
ni te enteras. En cuanto
a ejecución es
más que aceptable.
Más que por
falta de calidad, no
me terminan de entrar
por contraposición
de estilos musicales
pero para ser un debut
me parece que está
realmente trabajado
y los objetivos cumplidos
de sobra. Sigo sin aceptar
la voz pero imagino
que tocando lo que tocan
no creo que vayan a
cambiar en el futuro.
Un grupo a seguir.