Tan vez debería
parar estar reseña
en la primera línea.
A lo sumo, podría
alcanzar un párrafo.
¿Por qué?
Muy sencillo. Los italianos
Exilia son una muestra
de todo lo que odio
y me repatea en la música
actual. Bajo una apariencia
guitarrera, esta gente
esconde los complejos
que puede tener un género.
Me parece mentira que
sean ya talluditos y
expertos (llevan una
década dando
guerra y cuentas con
cuatro álbumes
y un mini) porque es
dislate de “My
own army” es de
los que hacen época.
No tienen nada, absolutamente
nada, que me resulte
atrayente. Los que me
leéis por aquí
sabéis que aunque
mi amor por los estilos
tradicionales (heavy
clásico, hard
o thrash) es infinito,
no le hago ascos a propuestas
actuales que aporten
cosas en el panorama
del metal. Sin embargo,
lo de Exilia es otro
rollo.
Ignoto qué deparaban
los anteriores trabajos
de los milaneses pero
“My own army”
es un compendio de clichés
insoportables que terminan
por acabar con mi paciencia.
Imaginaos en una coctelera
los Fear Factory más
nu, primeros Disturbed
y Evanescence, haced
la mezcla y os saldrán
Exilia. Lo peor es que
si los otros algún
talento tenían
(aunque yo no se lo
descubriera), la formación
lombarda carece por
completo de este don.
La evolución
del nu metal ha sido
este mismo tipo de música
pero cantando por mujeres
con un timbre de voz
similar. La amiga Misha
ejerce una dualidad
previsible: en los temas
cañeros agresiva;
en los lentos, suave.
Es que ni en eso intentan
ofrecer o mostrar un
ápice de personalidad.
Además, la muchacha
no es que esté
especialmente dotada
porque, si al menos,
nos hubiéramos
sentidos atrapados por
sus cuerdas vocales,
la impresión
general habría
sido muy superior.
El ejemplo más
evidente de la limitación
de Misha es la balada
“Far from the
dark”. Es resultona
pero la interpretación
es tan plana que resulta
imposible aguantar los
cuatro minutos que dura.
Por sacar algo, el comienzo
de “Across the
sky” es una melodía
bonita que pierde todo
el “momentum”
con la distorsión
de las guitarras. El
lento que da título
al álbum es un
aceptable ejercicio
con acústicas
aunque el cambio es
muy típico y
la final “Magnolia”
es la canción
menos mala, sin duda.
¿Alguno más?
Dejadme pensar…
¡ah, sí!
Mira tú por dónde
que encuentro otro en
la versión del
“In the air tonight”
de Phil Collins, no
porque la hagan bien
sino por todo lo contrario.
Han destrozado un hit
pésimo, se lo
merecía Phil
Collins, de ahí
mi alegría por
la interpretación.
No me gusta cebarme
pero Exilia y su “My
own army” me han
sacado de quicio. Sonido
estándar, nivel
compositivo infame,
guiños comerciales
vergonzantes, tópicos
manidos en los últimos
años en esta
evolución hacia
el abismo del género,
ejecución pobre,
etc. Si alguien me dice
“he descubierto
un grupo heavy que no
sé si te gustará”,
seguro que le contesto,
indignado: “si
Exilia son heavies me
voy a tener que desempolvar
mis discos de Sobredosis”.
Al menos, los madrileños
eran horteramente kitsch.
Solo de pensarlo me
sonrojo.