Con la concepción
de deber ser una banda
innovadora merced a
que su origen parte
del reflejo pictórico,
creado por el artista
Mark Dancey, de la materia
gris de Andy Sutton,
"cerebro"
de esta idea, su hermano
Al Sutton (productor
de diversas formaciones)
y Philip Durr (guitarrista
de Big Chief) completan
un trío experimental
que busca unir materiales
para construir un edificio
formado por krautrock
y sonidos típicamente
estadounidenses.
De esa manera, como
si de una performance
de arte moderno se tratara
el grupo va uniendo
elementos dentro de
una filosofía
de tesis/antítesis/síntesis
desde la electrónica
más primigenia
o minimalista hasta
guitarreos stoner, tapices
sureños o simple
rock mezclados en una
misma masa. Sobre sus
canciones, conociendo
esto, lo siguiente que
podemos decir es que
se sabe dónde
comienzan y cómo
pero no cuándo
y de qué forma
van a terminar, lo imprevisible
o través de lo
instrumental es el patrón
tomado para desarrollar
su obra. Mucho tiene
que ver en ello su concepto
para construir las cosas
al igual que la improvisación
como uno de los márgenes
intocables que, a buen
seguro, creemos que
puede haberles llevado
a grabar parte de este
disco en únicas
tomas (como demuestra
que en el fin de "Krauter"
se escuche a los músicos
comentar algo).
Así pues sus
canciones parten de
una base, por lo general,
a la que se van añadiendo
elementos y puede seguir
llenándose de
ellos y luego deshacerse
de la misma forma en
que los ha incorporado
("Ausgesetzt"),
también un concepto
global de unidad al
servir algunos temas
como paso previo implícito
al siguiente guardando
una referencia que se
incorpora. "Looper"
así lo demuestra
arrastrando pulsiones
astronómicas
para incorporar instrumentos
orgánicos y electrónica
disonante que se intercalan
y dejan un culmen donde
una guitarra de larga
nota pasa a "Die
Festzeit" con importancia
de las percusiones (platos)
y sonidos de hace tres
décadas dejando
unas notas tirantes
de fondo con el objetivo
de que en "Krauter"
se le una un piano y
ritmos pegadizos llegando
a ser la composición
más larga (diecinueve
minutos) y compleja
de todas, regodeándose
y creciendo en sí
misma, al igual que
finalizando sin ningún
eslabón con "Der
Americanische albtraum",
tema más "normal"
similar en estructura
a los otros cuatro,
pero desarrollando la
narración mucho
más deprisa de
lo habitual (por encima
de cuatro minutos) en
un disco tan extraterrestre
como seductor y vanguardista.
Y, porque negarlo, raro
en grado superlativo.