Pocos grupos han hecho
tanto ruido en España
en los últimos
quince años como
Habeas Corpus, no solo
por su valía
musical sino porque
se han convertido en
uno de los combos más
combativos del panorama
nacional con unas letras
plagadas de reivindicaciones
y denuncias de carácter
sociopolítico
con las que, todo sea
dicho, en muchas ocasiones
no estoy de acuerdo.
En cualquier caso, lo
que yo piense de sus
textos no tiene la menor
importancia porque soy
de los que considera
que igual que un buen
texto no hace que una
canción destaque,
vale la opinión
contraria: hay temas
gloriosos con conceptos
ridículos. No
es el caso de Habeas
Corpus porque tienen
algo que contar; otra
cosa es que no esté
de acuerdo con sus proclamas.
Ha llovido desde que
escuché una canción
llamada “Pax romana,
guerra americana”
de unos muchachos de
Madrid que empezaban,
y desde entonces mi
relación con
este cuarteto ha tenido
altibajos. Por eso,
cuando pensaba que el
distanciamiento era
definitivo, “Basado
en una historia real”
supuso una vuelta de
tuerca marcada por un
endurecimiento de su
estilo. Volvía
el hardcore de la vieja
escuela en detrimento
de sonidos más
eclécticos. Esto
no significó
una involución
porque ese álbum
no se parecía
a sus predecesores.
Más bien al contrario,
utilizaban ese subgénero
para ofrecer un conjunto
de composiciones actuales.
Algo similar ocurre
en su nueva entrega,
“Justicia”,
donde inciden en lo
que apuntaron en “Basado
en una historia real”
y lo llevan más
allá (escuchad
la crust “Clase
media” o la cañerísima
“Brutalidad policial”).
Los riffs de guitarra
más afilados
conviven de forma pacífica
con temas cortos y directos.
Incluso, el trabajo
a las seis cuerdas de
Mr. Chifly es interesante
en, por ejemplo, “Consumismo”
o “Después
del último adiós”.
Como no es oro todo
lo que reluce, la escucha
general de “Justicia”
no me ha gustado en
demasía por varios
motivos. En mi opinión,
no hay canciones brillantes
sino mayoría
de temas correctos que
a sus seguidores les
atraerán pero
al resto nos dejará
indiferentes. Por otra
parte, la voz de M.A.R.S.
me resulta rara. O ya
no me acuerdo o ha cambiado
muchísimo. Es
difícil, en ocasiones,
hasta entenderle. Tampoco
creo que cueste tanto
esmerarse en vocalizar.
Asimismo, hay cosas
que me han chocado como
el recurrir al típico
“Oooohohhhooooh”
en cortes como “La
riqueza es un crimen”,
“Después
del último adiós”
y algún otro.
Por todo lo expuesto,
entenderéis que
Habeas Corpus no estén
entre mis preferidos.
“Justicia”
continúa el territorio
explorado por “Basado
en una historia real”
pero lo que en éste
me supuso una revitalización
del interés,
los resultados que ya
esperaba en este nuevo
disco no han llegado.
Un par de canciones
notables como “La
religión es muerte”
e “Hiprogresía”
(ésta sí,
gran letra) no pueden
salvar un trabajo correcto
pero solo recomendable
a los más fanáticos
seguidores de la banda.