Principal / Planeta Sonoro / Reseñas Hard / Hamlet

HAMLET
“Pura Vida” (Locomotive)

Me encuentro ante una difícil tesitura. He visto a Hamlet media docena de veces en directo aunque creo que ninguna en el último lustro. Es una banda que sobre un escenario lo da todo. Siempre he tenido con los madrileños una relación de amor-odio que, desgraciadamente, desde hace un tiempo raya la indiferencia. Además, mis álbumes favoritos del quinteto son “Peligroso” y “Sanatorio de muñecos”, a cuya presentación asistí siendo un criajo que fue en soledad adolescente a botar a la extinta sala Revólver. Para más inri, unos cuantos compañeros de redacción son muy seguidores del grupo. No obstante, esta vez me ha tocado a mí hacer la reseña y no me arrepiento lo más mínimo, incluso me alegro por ello.

Con su anterior “Syberia”, Hamlet se reinventaron. Creo que ese término casaba a la perfección con la propuesta arriesgada y melódica que ofertaron. Hubo a gente que le enganchó y otros tantos salieron decepcionados. Pues bien, no creo que con “Pura vida” ningún seguidor habitual de la trayectoria del grupo quede insatisfecho. A mí, desde luego, me ha hecho pasar buenos momentos (considerando lo que he mencionado en el primer párrafo).

Si “Syberia” era la reinvención, “Pura vida” supone la retroalimentación. La belleza de las melodías deja paso a la potencia controlada. Hamlet siempre se han caracterizado por ser una formación camaleónica, algo que ha sido alabado por sus fans y criticado por sus detractores. En sus canciones hemos oído pasajes influidos Skid Row, Pantera, Fear Factory, Deftones,… pero, ojo, siempre con la personalidad de la banda por delante, es decir, sonaran como sonaran aquello era inconfundible: Hamlet.

Estas diez nuevas composiciones están cortadas por un mismo patrón, el metal y el hard moderno. Esto no tiene nada que ver con el nu y demás historias. Salvando las distancias (sobre todo vocales), “Pura vida” no iría muy desencaminado de unos Stone Sour mezclados con Lit y Sevendust, todos ellos con fuertes raíces del hard rock poderoso aunque en su música no lo reflejen claramente.

El comienzo del disco es magnífico. “Arruinando nuestra vida”, “El diablo” y la potentísima “En mi nombre” brillan con luz propia y ponen un listón tan alto que no es alcanzado en el resto de la obra si bien ninguna canción está de relleno. Si acaso “Vanidad” y “Único plan” bajan para mí el nivel con relación a las demás. Eso sí, hay algo con lo que jamás llegaré a congeniar: La voz de Molly. El timbre nasal del carismático cantante me supera aunque es necesario señalar que en “Pura vida” hace algunas de sus mejores interpretaciones. En última instancia, este pequeño matiz no empaña un notable trabajo de Hamlet, de lo mejorcito que he podido escuchar en toda su ya larga trayectoria.

http://www.hamlet-irracional.com