En nuestro país
tenemos pequeñas
escenas que sin ser
excesivamente conocidas
al no encontrarse focalizadas
en Madrid o Barcelona,
sí aportan una
amalgama de grupos interesante
al cada día más
prolífico panorama
patrio. Asturias es
uno de los ejemplos
más típicos.
Sin embargo, no es sencillo
encontrar una banda
que indague en el hard
rock de los ochenta
en las tierras de Don
Pelayo. Hard Spirit
vienen a romper con
esta aseveración.
Ganadores del concurso
Villa de Bilbao, esta
joven formación
debuta con “Walk
the wild”. A primera
escucha no aventuramos
nada excesivamente grande
ni original. Un puñado
de temas bien compuestos,
de fácil audición
y con una producción
competente. Esta aparente
sencillez se transforma
en notable impresión
porque sin hacer nada
extraordinario, sí
que estamos ante un
muy buen álbum
con una amplia gama
de influencias bien
entendidas.
Parte de la culpa la
tiene el magnífico
inicio. La potente y
directa “Rock
is life” te atrapa
por su sencillez mientras
que “Daydream
on the ground”
posee la verdadera esencia
del grupo, muy marcada
por la voz de Tony Amboaje
que ha sido comparado
a Johnny Gioeli de Axel
Rudy Pell, algo que
me parece acertado,
pero también
añadiría
otro nombre, sobre todo
en las estrofas, el
gran Mike DiMeo, ex
Riot y actualmente en
Masterplan. Este tema
refleja esos registros
tan típicos,
con la voz un poco rasgada.
De las mejores.
Independientemente
de lo que deje entrever,
Hard Spirit no se cortan
a la hora de meter cosas
más modernas,
y si no escuchad la
buenísima “Every
street of sorrow”,
más propia de
un grupo de modern rock
con guitarras cañeras.
Algo similar podríamos
aseverar de “Knock
on your door”,
con riff muy marcado.
El corte homónimo
es tal vez el que más
se acerca a la oleada
de hard europeo de finales
de los ochenta aunque
pienso que le falla
un poco el estribillo.
Como todo disco de
este estilo, los medios
tiempos y baladas también
cuentan y por partida
triple. El tema título,
bastante emotivo, oscurece
un tanto a “Alive
in the hole” que
sin ser mala pasa un
poco más desapercibida,
mientras que la final
“Winter days”
es muy Bon Jovi o Poison
y sirve de epílogo
a un disco mejor de
lo que cabía
prever. Hard Spirit
han sabido unir dos
décadas tan dispares
como finales de los
ochenta y la primera
del siglo veintiuno
para crear un trabajo
sólido. Queda
margen para el brillo,
por supuesto, pero este
inicio es un gran paso
adelante en lo que,
esperemos, sea una carrera
fructífera. Como
siempre, cuentan con
el hándicap del
idioma pero ojalá
se rompa el maleficio
del inglés para
un grupo español
algún día.
¿Por qué
no pueden ser ellos?