“Banda sueca,
tocando hard rock de
corte ochentero, con
“pintas guapas”,...
uff, enésimos
clones de Backyard Babies,
Hardcore Superstar y
demás”.
Esto es lo que me imaginé
al ver la portada y
el libreto de Hell N´
Diesel, quinteto escandinavo
con dos EP´s previos
que no había
tenido ocasión
de oír. A priori
nada interesante…
¡Y una leche!
“Passion for power”
me tiene completamente
entregado a su causa.
No exagero si desde
los grandes días
del sleazy no me topaba
ante algo tan jodidamente
bueno y que parece extraído
de cualquier callejón
o tugurio de Los Angeles.
Estamos ante un disco
descarado, directo,
poderoso, macarra. Todas
y cada una de las características
que podáis atribuir
a los seguidores de
Mötley Crue están
presentes en Hell N´
Diesel. Esta gente se
emparentaría
no con Poison, Warrant
y demás sino
que habría que
ir a los bajos fondos,
Sea Hags, Junkyard,
Faster Pussycat, primeros
L.A. Guns o Guns ´N´
Roses, por lo tanto,
no esperas baladas melosas
ni estribillos pop sino
una patada en la cara.
Estos mencionados y
la corriente “post
Skid Row” (Wildside,
Heaven´s Edge,
Every Mother´s
Nightmare…) serían
los estereotipos en
los que se fijarían.
Existen muchas razones
para considerar a “Passion
for power” como
una de las revelaciones
del año pero
buena parte de éxito,
además de lo
mencionado, radica en
la voz de EK Evil. ¡Menudo
pájaro! Posee
una variedad de tonos
impecable para el género
que practican Hell N´
Diesel. Cierro los ojos
y me creo que tengo
catorce años
y estoy sentado en el
pupitre de mi colegio
observando sin parar
discos como “Appetite
for destruction”
o “Faster Pussycat”
importados de USA por
un compañero
de clase que fue a estudiar
allí en aquel
verano del ochenta y
ocho.
Es complicado destacar
un tema pero os diré
que el single “Sweet
sister” no es
de las mejores aunque
sí cumple su
función de repetir
las estrofas hasta la
saciedad. No obstante,
creo que es composiciones
como “You shook
me”o “Crosses
(kixxx)” donde
estos chicos más
destacan. Riffs asesinos,
actitud chulesca y un
estribillo tarareable.
Hasta la balada “Fallin´”
tiene un aroma casi
espiritual que recuerda
a tan añorada
época. Emotiva,
con un piano alucinante
y melancólica.
Por el contrario, títulos
como “Sexual suicide”
o “Miss cocaine”
dejan a las claras de
qué pasta están
hechos y que, aquí,
bromas, las justas.
De verdad, me quedo
sin palabras ante este
pedazo de disco. “Passion
for power” es
una de las más
agradables sorpresas
de los últimos
tiempos. No dejéis
pasar la oportunidad
de escuchar esta pequeña
joya. Lo mejor que ha
parido Escandinavia
en cuanto a sleazy,
hard rock macarra o
como queráis
llamarlo. Una gozada
para los amantes de
aquellos sonidos.