Aunque algún
promotor tarugo se empeñe
aún en decir
lo contrario, Internet
se ha mostrado como
un instrumento potentísimo
para expandir un mensaje.
Muchos se han hecho
famosos gracias a este
medio. A nivel más
underground, en el metal
también ha habido
bandas que han logrado
reconocimiento en la
red. El caso que nos
ocupa es el que más
ha captado la atención
de la prensa especializada.
Bajo el extraño
nombre de Job For A
Cowboy se esconde un
quinteto que gracias
a su página en
Myspace consiguieron
un número de
pinchazos tal que acabaron
por firmar con Metal
Blade.
“Genesis”
es el primer larga duración
de los de Arizona. Anteriormente
sacaron el mini “Doom”
pero, por lo que parece,
salieron escaldados
por las críticas
que les dedicaron. Como
ocurre normalmente en
este tipo de booms,
no tardan en aparecer
aquellos que creen que
el grupo en cuestión
es la octava maravilla
y los que opinan que
si esto era la obra
maestra que decían,
mal vamos. No soy gallego
pero me quedo a medio
camino, ni lo uno ni
lo otro.
“Genesis”
es un buen disco con
algunas canciones notables
y un tema excepcional.
Me parece excesivamente
corto porque apenas
dura treinta minutos.
Asimismo, la originalidad
brilla por su ausencia.
Me sorprende que muchos
les calificaran de death
core. No sé lo
que harían en
“Doom” pero
desde luego su debut
es death metal influido
por Krisiun, Morbid
Angel y, por qué
no, Dying Fetus como
mayor acercamiento al
término “core”.
Técnicamente
las guitarras están
muy bien aunque reconozco
que la base rítmica,
en especial la batería,
tiene margen de mejora.
La voz de Jonny Davy
es correcta, ni mejor
ni peor que otros tantos
dentro del género.
Hay algunos cambios
dentro de los propios
temas realmente destacables
pero nada que no se
haya hecho ya cientos
de veces.
El disco se desarrolla
por parámetros
lineales de calidad,
es decir buenos, hasta
que llegamos a “The
divine falsehood”,
un death metal lento,
casi doom, que engancha
y se convierte en el
tema estrella del álbum,
a mí me tiene
pillado, increíble
canción. Contrasta
con la bestialidad final,
“Coalescing prophecy”,
heredera del sonido
Nueva York de Suffocation,
Pyrexia y demás.
Muchas veces funciona
eso de que hablen de
ti, aunque sea mal.
A Job For A Cowboy les
ha ido de cine pero,
además de esto,
tienen “Genesis”
que es un buen disco,
aquí, en su Arizona
natal o en Bucarest.
Que se han puesto de
moda, ¿y qué?
Mejor para ellos. Sólo
espero que en próximas
entregas se esmeren
un poco más y
nos regales un minutaje
por encima de éste
y algún que otro
tema adicional.