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LEFT TO VANISH
“Versus The Throne” (Lifeforce)

Antes de que la locura metalcore se dejara seducir por las melodías del death de Gotemburgo, mucho más “amables” para el oyente no iniciado, este estilo surgió de la potencia del hardcore y los riffs del death americano, que también poseían melodías pero no se dejaban llevar por los sonidos “felices” y, como casi siempre, derivativos de Iron Maiden (y, más tarde, In Flames, Dark Tranquillity y, en menor medida, At The Gates). Esto es lo que ofrecen Left To Vanish, puro y duro deathcore. No os dejéis intimidar por los flequillos de los que presumen en las fotos. Aquí el screamo, emo y demás brilla por su ausencia. Olvidaos de melodías sencillas, voces normales (alguna hay, pero muy puntual) y demás, por ahí no van los tiros.

“Versus the throne” es el segundo trabajo del quinteto de Filadelfia, si bien no he tenido oportunidad de escuchar su debut, “”Buried alive in a grave of your own mistakes”, para establecer si ha habido evolución entre ambos discos. Lo que sí podemos decir es que, indefectiblemente, algo ha tenido que variar porque nada menos que tres son los cambios de personal. Únicamente permanecen el guitarrista Sean Salm y Keith Nolan, cantante, aunque este último abandonó la banda durante el año 2007. Sea como fuere, Left To Vanish han creado un álbum cuyas señas de identidad, aparte del estilo ya mencionado, serían la tonalidad de las guitarras y los ritmos pesados. Esto supone que más que un intento de darnos una lección de cómo ser los más veloces, han elegido el camino del “groove”. Con una afinación grave, los hermanos Salm buscan con las seis cuerdas alcanzar atmósferas, incluso utilizando efectos, dentro de un entorno denso, cañero e intenso.

El comienzo del disco es sintomático. Unas guitarras distorsionadas, ritmos lentos y cambios constantes. Así es “Give us Barabbas”. Keith Nolan irrumpe de forma gutural y si no fuera porque estamos a la mitad de revoluciones diría que Left To Vanish han bebido de la fuente de Morbid Angel, Incantation o Suffocation. Todo esto hasta que llegan las melodías esquizofrénicas de “Seventeenth year cicadas” que dejan al grupo camino del sludge acelerado. En ocasiones, me recuerdan a los antiguos Zao por los ambientes opresivos y asfixiantes que generan sus canciones. “Long live the heresy” es algo más convencional mientras que “Dirt merchant” los tonos de guitarra bajan hasta el extremo. A mitad de “Versus the throne” comienzan a surgir breves interludios instrumentales que, en mi opinión, no ayudan en exceso a una ya de por sí complicada escucha. Pasamos un rato un tanto más monótono aunque, afortunadamente, al final el disco vuelve a despegar con “Norther lights”, un tema variadísimo y con magnífica labor de guitarra y batería, y “Falling in love in a whorehouse” (¡vaya título!), cuyo mérito fundamental es la colección de riffs que despliega. Left To Vanish no es un grupo al uso, tienes que estar muy metido en su rollo para aceptarlo. Yo solo lo he hecho a medias. Les alabo el desafío pero no creo que hayan conseguido un álbum notable. Correcto y arriesgado.

http://www.lifeforcerecords.com

Marco Antonio Romero