En los años
gloriosos del heavy
era costumbre ser
muy fan de un vocalista
o instrumentista carismático.
Ese tipo de figuras
parecen haber desaparecido
hoy en día,
salvo excepciones
como pueda ser Jorn
Lande. Yo también
tengo mi propia “excepción”:
Hablo de Nils Patrick
Johansson, cantante
de Astral Doors y
que también
participa en Wuthering
Heights y en estos
Lions Share. A pesar
de que cuando Astral
Doors tocaron en Madrid
mi impresión
no fue muy grata,
cada vez que escucho
un disco de alguno
de los proyectos en
que está metido,
me maravillo. Por
mucho que hablen del
mencionado Lande,
en mi opinión
el auténtico
sucesor de Ronnie
James Dio es este
sueco que con su sola
presencia hace que
“Emocional coma”
concite mi atención.
Lions Share llevaban
nada menos que seis
años parados.
Entre 1995 y 2001
sacaron cuatro álbumes,
ninguno demasiado
exitoso, y se desvanecieron
sin que, en realidad,
nadie les echara en
falta.
Su creador, el guitarrista
Lars Chriss, recupera
del baúl de
los recuerdos el grupo,
renueva la formación
(por aquí pasó
Pontus Edberg de los
hoy pujante The Poodles)
y endurece sobremanera
el estilo de Lions
Share. Es evidente
que Nils condiciona
la propuesta musical
de los escandinavos
porque los efluvios
Black Sabbath o Candlemass
son constantes. Sin
embargo, junto a ellos,
también Lars
contempla composiciones
más modernas
y con abundancia de
riffs cortantes.
Dentro de estas últimas
se encontrarían
la inicial “Cult
of denial”,
“The edge of
the razon” que
posee un gran estribillo
y en donde colabora
el ex Kiss Bruce Kulick,
o “Trafficking”
y “Hatred´s
my fuel” donde
combinan esos toques
actuales con coros
más clásicos,
incluso del sonido
antiguo de Lions Share.
Sin embargo, es en
las canciones más
rápidas donde
este “Emocional
coma” me atrapa.
Ciertamente no son
estructuras complicadas
pero resultan muy
convincentes: Las
estrofas de “The
arsonist”, el
metal americano en
“Clones of fate”
o la línea
casi thrash de “Toxication
rave”.
Cómo no, y
como se ha comentado,
uno no se puede olvidar
del embrujo de Nils
Patrick porque el
tema título,
“Bloodstained
soul” o “Soultaker”
nos hacen navegar
por océanos
de DIO, Sabbath o
los propios Astral
Doors. Mención
especial para la pedazo
de versión
de un favorito personal,
“Sorcerers”,
de los dioses nunca
ponderados de la New
Wave Of British Heavy
Metal, Angel Witch.
Oscura, elegante y
clásica esta
revisión.
Sin ser un álbum
que despunte, “Emocional
coma” ofrece
buenas dosis de heavy
metal en diferentes
vertientes coronadas
por un vocalista excelso.
Parece que nos vamos
a tener que volver
a apuntar a eso de
los “trabajos
de autor” que
tanto se lleva en
el cine.