Dentro de las múltiples
ediciones que he venido
escuchando en estos
últimos meses,
una de las que más
me ha llamado la atención
ha sido este segundo
trabajo de los madrileños
Migraine. El quinteto
de Móstoles surge
de dos bandas antagónicas:
los brutales Rotten
Minds (que llegaron
a sacar un disco hace
ya unos años)
y Orujo de Brujas, banda
que no tuve el gusto
de escuchar pero que
practicaban una especie
de rap metal, más
orientado a lo primero
según me cuentan.
Si hay que comparar,
Migraine estarían
muchísimo más
cerca de Rotten Minds
pero no se les puede
catalogar de nada concreto
porque, en vocablo solo
apropiado para la ocasión,
diría que hacen
un “metal extremo
integral”. El
motivo es que tocan
prácticamente
todos los palos imaginables:
hardcore, crust, death,
grind, thrash moderno,
noisecore,… creo
que menos black (aunque
alguna voz no andaría
lejos) y doom, el resto
está ahí
en una o varias de las
doce composiciones que
forman este álbum.
Seguramente no hayan
dispuesto de un gran
presupuesto para graban
“Plague”
pero lo han empleado
bien porque el disco
suena crudo pero no
caótico. Tony
López y la pasterización
en los renombrados Finnbox
en Helsinki han ayudado
lo suyo. En cuanto a
las canciones, van combinando
inteligentemente propuestas
comenzando desde un
riff lento, rozando
el sludge, en “Under
experiment” pero
que se desquicia y acelera
de manera inminente.
“That smell”
parece más death
grind, sobre todo por
la voz de Sera. Con
relativa calma transcurre
“Unleashing my
rage”, un medio
tiempo que precede a
la “His cross
in my neck”, uno
de los cortes más
logrados que, un poco
en la tónica
general de Migraine,
termina más fuerte
que empieza.
Machine Head o los
Sepultura post “Chaos
A.D.” son una
buena referencia para
entroncar el primer
riff de “Trip
to the first world”,
variada y rítmica,
con buena labor de Gato,
el bajista, y Carlos,
baterista. “Plague”
también posee
su momento punky en
“My puppets play”
y “Metal toys”.
Acordaos de los Entombed
del “To ride,
to shoot,…”
y sabréis por
dónde va este
corte. Asimismo, “Ignorance
forest” amaga
con ser igual pero en
cuanto entra la voz,
esta sensación
se diluye. “Nightmares”,
por su parte, nos devuelve
a la tralla brutal.
Las guitarras más
“heavies”
las descubrimos en “Deliver
us from you”,
un metalcore dentro
de los cánones,
quizá la canción
más “normal”
del disco”. Para
concluir, un poco de
noisecore en “As
in my dreams”,
si bien adereza con
hardcore guitarrero,
y que un minuto después
de su cierre, resurge
con ruidos insoportables.
Si me preguntaran mi
opinión de “Plague”
no sabría bien
qué decir. Lo
que es obvio es que
no ha disgustado, su
escucha es realmente
amena porque la amalgama
de estilos que tocan
es un antídoto
contra el aburrimiento.
Por eso, aconsejaría
que todos los amantes
del metal extremo le
dierais una oportunidad
a Migraine. Su disco
no quedará en
los anales pero seguramente
estamos ante un producto
sólido y competente
de una banda que, en
poco tiempo, ha logrado
su consolidación
gracias a unos componentes
que saben lo que se
traen entre manos. A
ver si dentro de poco
les cazo en directo
porque fijo que tienen
que liarla parda.