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MIMO
“Para bien y para mal” (Avispa)

Cuando vi la hoja promocional que habla de este grupo y observé la foto del cuarteto, me temí lo peor. Con las caras pintadas, en referencia a su nombre, este cuarteto mitad madrileño mitad zamorano, no responde a lo que preveía. Sin escuchar una nota supuse que serían el enésimo intento de rock con guitarras y pretenciosa melancolía, herederos de unos HIM de quinta regional (si es posible ser peor que los finlandeses…). Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cuando ya ves la imagen del libreto intuyes que por ahí no van los tiros. Mimo son cuatro tipos que nos ofrecen una música bastante convencional. Rock potente que roza con el hard y con algún que otro toque metalero, en las partes trabajadas, y punkie en las simples. Con todo lo que ello implica, son una formación muy típica de nuestro país, esa amalgama de subestilos que abarcan palos muy distintos pero que los mezclan sin rubor.

“Para bien y para mal” es el resultado de muchos años de trabajo duro porque de los hermanos Lagarejos. Multitud de proyectos que no culminaros pero que ahora, con Mimo, ven que el largo camino ha merecido la pena porque, encima, gozan del apoyo de un sello importante como Avispa. Junto a la base rítmica formada por Jesús Huelva y José Liébanes, han grabado doce canciones (aunque el tema título está repetido en dos versiones) correctas, sin grandes alardes, configurando un producto desigual, con momentos buenos y otros en los que no terminan de cuajar. Me ha chocado que la voz de Pablo, aunque se esfuerce en ser más roquero, creo que está más orientada hacia el heavy clásico. Esto en las canciones más cañeras funciona mejor que en otras no tan potentes.

El disco es bastante lineal y no existen canciones que destaquen sobremanera con respecto a otros sino que queda un poco más en la perspectiva personal del oyente. Así, la inicial “Polvora y cañón” ofrece unas notables guitarras pero este buen arranque no se refrenda al 100% en el estribillo. No sucede lo mismo con “La Rosa”, más rítmica, lenta y, por instantes, melancólica, pero con una buena “cabalgada” por parte de Carlos Lagarejos. Muy parecida es “Un millón de veces”, incluso el comienzo es clavado. En un plano más melódico se encuentran “Gramito de viento” y “Espérame”, que no me agradan, o “Sin afán de lucro” que supongo que la rescataron de la primera banda de los Lagarejos (del mismo nombre). No obstante, mi favorita, de largo, es la épica “Gris”. Despojándoles de su estela más heavy, me recuerda a los dioses valencianos Zarpa y eso sólo puede ser bueno. Y es que Pablo Lagarejos tiene un timbre relativamente parecido al de Vicento Feijoo, el alma mater de Zarpa.

Para completar el disco, hay que mencionar “Ponte en pie”, con reminiscencias del hard rock comercial de finales de los ochenta, la típica pero buena “Historias de ciudad” y “No hay respuesta”, que falla por su estribillo porque las estrofas se salen. Falta por hablar del tema título y sus dos versiones. Musicalmente son muy parecidas salvo en la voz principal. En una es Pablo pero en la otra nos encontramos nada menos que al cómico y presentador Florentino Fernández que se marca un dueto muy cachondo y se pone a decir chorradas en medio de la canción pero queda muy gracioso. Mimo han editado un disco que no entrará dentro de mis preferencias del año pero supero con creces a multitud de productos. Yo que vosotros, si os va al rock duro español, le echaría una escucha.

http://www.myspace.com/mimorock --- http://www.avispamusic.com

Marco-Antonio Romero