Recuerdo que el debut
de esta banda alemana
tuvo bastante apoyo
mediático y,
sin embargo, al escucharlo
me llevé una
profunda decepción.
Me parecía
que aderezaban un
power metal típico
y falto de ideas con
mucha pomposidad y
un aura vampírica
amparada en sus ridículas
pintas y la procedencia
de su vocalista, Attila
Dorn, que afirma haber
nacido en Transilvania.
Por eso, encaré
con muchas precauciones
su segunda entrega,
“Lupus dei”,
que afirma ser grabada
en una capilla del
siglo XXI. Cierto
o no, poco importa,
lo realmente significativo
es que, en mi opinión,
Powerwolf han dado
un paso adelante.
Mientras que en “Return
in bloodred”
las canciones pasaban
con más pena
que gloria, estas
composiciones nuevas
poseen esa cualidad
tan difícil
y es que enganchan.
La mezcla entre el
europower no excesivamente
rápido, los
teclados siniestros
y oscuros (esa intro
es Lacrimosa total),
más el aire
de heavy comercial
a lo WASP o, más
actual, Lordi le confiere
unos cuantos puntos
extras. Mejor o peor,
“Lupus dei”
te “obliga”
a acercarte a él
muchas veces y eso
es bueno.
Estribillos como
el de “Playing
in the dark”
o “Saturday
Satan” demuestran
que este grupo tiene
esa capacidad de hacerte
cantar hasta en las
situaciones más
insospechadas. Encima
el envoltorio se ha
superado porque el
órgano grandilocuente
y los riffs sencillos
crean atmósferas
contrapuestas pero
que casan de forma
notable con la voz
poderosa de Attila
que, incluso, se atreve
a dar alguna que otra
nota operística
en la excelente “When
the moon shines red”
o en el propio tema
título.
No todo el monte
es orégano
y pienso que Powerwolf
vuelve a caer en algún
defecto que intuí
en su debut. Me refiero
a que, en ocasiones,
resultan demasiado
derivativos de los
nombres de referencia
de su género
madre. Si “Behind
the leadermask”
no es un homenaje
a Gamma Ray es que,
directamente, es un
plagio. Algo parecido
se podría aplicar
con “Vampiros
don´t die”
y Blind Guardian.
Por lo tanto, cuanto
más “ortodoxos”
del europower se ponen,
más naufragan.
Eso sí, en
líneas generales,
hay que loar este
“Lupus dei”
y animar al quinteto
germano a que busquen
esa variedad e, incluso,
accesibilidad que
consiguen en determinados
temas. Ejemplo práctico
de progreso positivo
de un disco a otro.