Un excepcional vocalista
anda suelto por estos
lares. Glosar la figura
de Rob Rock sería
objeto, no de una reseña,
sino de un extenso reportaje
que ocuparía
páginas de procesador
de textos. MARS, Joshua,
Impelliteri, Axel Rudy
Pell, Angelica, Warrior,…
un sinfín de
proyectos todos con
dos cualidades: La enormes
prestaciones del cantante
y la calidad de los
discos. En solitario,
este veterano temeroso
de dios ha aunado lo
mejor de dos mundos:
El heavy clásico
y los toques power metal.
De la mano de “mr.
Relanzacarreras”,
Roy Z (su colega desde
hace dos décadas
en los renacidos Driver),
ha editado trabajos
excepcionales como “Rage
of creation” o
“Holy hell”.
Ahora nos topamos con
su cuarta entrega, “Garden
of chaos”, y como
esperábamos,
Rob no defrauda. Casualmente,
Roy ha participado muy
poco esta vez dejando
el peso de la producción
en Rob Rock y su guitarrista
Carl Johan Grimmarck.
Y es que, nuevamente,
los músicos de
acompañamiento
del cantante son los
miembros de los suecos
Narnia. Además,
colaboraciones ilustres
como Gus G de Firewind
o el gran Bobby Jarzombeck
(Fates Warning, Riot,
Iced Earth, Sebastián
Bach).
El tema título
abre el disco de forma
interesante pero no
especialmente brillante,
circunstancia que cambia
rápido con “Satan´s
playground”, muy
pesada, moderna y con
un riff demoledor. En
la línea habitual,
la temática del
álbum se centra
en torno a la figura
de dios, el bien y el
mal, etc., siempre desde
un punto de vista cristiano.
Estamos ante un artista
que, dada su edad, siempre
ha atraído más
a los seguidores mayores
pero, honestamente,
le aconsejaría
a adolescentes y gente
que ronde los veinte
años, que escuche
cosas como “Savior´s
call” y luego
se ponga el último
de Helloween o Blind
Guardian. Después,
que hablen de las diferencias…
descontando la calidad,
je, je…
A mitad de la obra
nos topamos con una
serie de composiciones
que se alejan bastante
de la idea “ochentera”
que algunos puedan tener
de la trayectoria individual
de Rob Rock. Los medios
tiempos “This
is the last time”
y “Only a matter
of time”, y la
floja “Spirit
in the sky” podrían
inducir a algún
tradicionalista a salir
corriendo. Esto se enmienda
con “Metal breed”
y la powi “Millenium
reign” dejando
para el final dos baladas
casi acústicas
en su totalidad, que
molan pero cuya ubicación
es errónea al
ponerlas juntas.
“Garden of chaos”
es, seguramente, el
disco menos bueno de
Rob Rock. Esto, que
nadie se equivoque,
no quiere decir nada
porque, como ya se ha
dicho, el tipo no decepciona.
Simplemente, me quedo
con “Holy hell”
o “Rage of creation”,
obras excelsas, por
encima de un nuevo trabajo
bueno, con algunos grandes
temas, y recomendable
para los amantes del
nativo de Florida que
toleren su vertiente
más actual.