No me gusta nada la
moda instaurada de acompañar
con una edición
suelta en cd el lanzamiento
de un DVD. Como añadido
al documento visual,
me parece perfecto.
Es más, por mí
que hicieran una versión
suelta y otra especial
con ambos productos.
Lo que no le veo sentido
es que el audio vaya
por libre. Esto es lo
que sucede con este
disco que a continuación
reseñamos. Con
el poco sugerente título
de “The voice
of melodic metal –
Live in Atlanta”
(Rob es dios pero, ¿para
qué ese apelativo
tan chulesco?), uno
de los mejores vocalistas
del heavy metal nos
muestra lo que fue su
concierto en el ProgPower
Festival de Atlanta,
Georgia. Como suelo
comentar con estas cosas,
a la espera de poder
verlo, nos conformaremos
con escuchar estas once
canciones que compilan
cuatro discos del veterano
roquero cristiano.
La grabación
es sí está
bien. Suena como debe,
no creo que hayan pasado
por el estudio para
mejorar muchos aspectos
y podemos disfrutar
con Rob en toda su extensión.
Quizá pueda sorprender
que se centre exclusivamente
en temas de su trayectoria
en solitario salvo “I´m
a warrior” que
hizo en su álbum
“Holy hell”
pero no es otra que
el “Warrior”
del “Answer to
the master” de
Impelliteri, pero el
hecho de que no sea
un disco doble quizá
condicione la elección.
Como consecuencia de
esto, es lógico
que el repertorio se
centra en “Garden
of chaos”, su
última obra de
estudio (para mi, la
menos buena aunque notable).
Hasta cinco cortes aparecen
con una distribución
realmente extraña.
En la primera parte
de “Live in Atlanta”
tira de “clásicos”
mientras que el segundo
segmento lo reserva
para canciones recientes.
De esta forma, después
de comenzar con “Garden
of chaos” prosiguen
con “First winds
of the end of time”
de “Holy hell”
en la que destaca la
gran labor a las guitarras
de C.J. Grimmark y Peter
Halgren. Con la genial
“Rock the earth”
rápidamente despliegan
todo su arsenal, siendo
ésta mi preferida,
no solo de “Eyes
of eternity” sino
de su trayectoria como
Rob Rock. Con “In
the night” ya
cumplen el “objetivo”
de que todos sus álbumes
estén representados
(ésta es del
debut “Rage of
creation”) y “Slayer
of souls” marca
el cenit con su riff
demoledor. El punto
de inflexión
llega con “Judgement
day” más
lenta, pesada y machacona,
y pienso que mal ubicada
a mitad de actuación
porque, encima, precede
a la colección
de nuevas. Todo esto
es especular porque
no estuve allí
pero de haberlo vivido,
otra configuración
habría elegido.
Y es que de aquí
en adelante es un monólogo
de “Garden of
chaos”. Más
melódico pero
en la tónica
de no rapidez marcada
por “Judgement
day”, se encuentra
“Only a matter
of time”. Si en
el álbum me resultó
de las más insulsas,
en su interpretación
en vivo con un solo
alargado en exceso,
aún más.
Sin embargo, “This
is the last time”,
que también encaja
en ese patrón,
gana en directo porque
la encuentro más
dinámica. Por
fin, vuelven a la tralla
con “Savior´s
call” y la fantástica
“Metal breed”,
un ejercicio brillante
de auténtico
heavy metal guiado por
la base rítmica
de la banda, Tracy Shell
y Andreas Olsson. Con
esto debería
quedar en bandeja “I´m
warrior” para
un apoteósico
final pero no me gusta
nada su ejecución,
más lenta de
lo que su concepción
original demandaba.
En general, no soy
mucho de álbumes
en directo en la actualidad
y este “The voice
of melodic rock –
Live in Atlanta”
es otra prueba más.
Tiene buenas canciones,
una interpretación
competente, excelente
vocalista, sonido correcto,…
pero le falta la pasión
que desbordaban míticas
obras que a todos nos
vienen a la mente. Eso
no quita para que me
apetezca mucho ver el
DVD porque no sé
qué tal se lo
montaran Rob Rock y
sus compañeros.
Imagino que no serán
especialmente inquietos
sino que se dedicarán
a tocar con precisión
esa colección
de temazos que ha ido
construyendo este hombre
en los últimos
años. Sea como
fuere, no dejéis
escapar sus discos de
estudio o su producción
más conocida
con M.A.R.S., Angelica,
Joshua, Driver, Axel
Rudy Pell o, sobre todo,
Impelliteri, ahora que
está de vuelta
con el gran Chris y
han sacado el fantástico
“Wicked maiden”.
Como él diría,
¡que dios le bendiga!
por proporcionarnos
tantos momentos de felicidad.