La historia de Saint
Daemon es bastante reciente
aunque en poco tiempo
han editado ya dos discos.
Procedente de los euro
power metaleros Dionysus,
Ronny Milianovicz montó
este grupo para, probablemente,
continuar con la línea
marcada por sus ex compañeros,
si bien en Saint Deamon
encontramos algunas
especificidades interesantes.
Han contado con uno
equipo de lujo en los
controles. Nada menos
que Roy Z y Jens Bogren
se han encargado de
producir “Pandeamoniom”,
algo que se nota muchísimo
en el excelente sonido,
nítido pero,
a la vez, potente, algo
que se agradece en este
tipo de formaciones
demasiado apegadas a
las melodías
fáciles. Por
otro lado, cuentan con
una ventaja: la presencia
de un magnífico
vocalista. Si eres capaz
de aguantar los agudos,
Jan Thore Grefstad te
encandilará.
Aquí luce mucho
más que en los
mediocres Highland Glory.
Lo mejor de este álbum
es que siendo bastante
consecuente con el género
que practican, tal vez
el hecho de estar en
un sello como Frontiers
les hace meter un montón
de pinceladas de hard
melódico, lo
que implica una mayor
riqueza en sus canciones.
“Deception”
es una apertura clásica
en el power, a medio
camino entre Stratovarius
y Sonata Arctica donde
Jan Thore brilla sobremanera
en el puente. El estribillo,
por predecible, no me
gusta tanto, pero es
una forma notable de
comenzar. “The
only one sane”
no es tan rápido
sino que posee un riff
más marcado y
unas poderosas estrofas
acompañadas de
un coro muy adecuado
para cantar en la ducha
o en tu habitación.
No obstante, estos dos
buenos cortes quedan
minimizados por el tema
título, más
melódico, una
excepcional composición
heredera de grandes
nombres suecos como
Glory, Treat o 220 Volt
y donde Grefstad nos
muestra toda la gama
de tonos posible. “Eyes
of the devil”
es una canción
sincopada, que combina
ritmos speedicos con
pasajes más progresivo.
Sin ser mala, no termina
de funcionar. Es solo
un espejismo porque
“A day to come”
recupera el esplendor
del metal melódico
escandinavo de finales
de los ochenta. Lástima
que el estribillo no
esté a la altura.
La segunda mitad del
disco no me parece tan
inspirada pero también
merece la pena. “Way
home” está
en la línea de
“A day to come”
aunque, en su conjunto,
me agrada un poco más.
En una vuelta de tuerca
más dentro de
los patrones de sonido
marcados, “Fallen
angel” nos ofrece
unas guitarras más
propias del metal técnico
con una mezcla de voces
curiosa: estrofas a
lo Tony Kakko de Sonata
Arctica pero un bridge
homenaje al hoy fallecido
Midnight de Crimson
Glory (cuando lo grabaron
aún estaba vivo
el el enorme vocalista
americano). Le falta
ese coro rompedor pero
está bien. La
influencia Roy Z aparece
en todo su esplendor
en “The deamon
within”, el corte
más heavy del
trabajo mientras que,
en la despedida, vuelve
a la ortodoxia powie
con “Oceans of
glory”, dominada
por los teclados “positivos”,
y “Fear in a fragile
mind”, no tan
veloz y con una estructura
habitual para cerrar
este tipo de obras (como
un “A legend reborn”
de Hammerfall pero intrascendente).
No esperaba absolutamente
nada de Saint Deamon
y reconozco que me han
sorprendido muy gratamente.
Un nivel compositivo
buen, tres instrumentistas
competentes que saben
lo que se traen entre
manos y, sobre todo,
un soberbio vocalista,
de lo mejor que pulula
por la escena metalero
escandinava actualmente.
Tienen, encima, a favor
que navegan entre dos
aguas por lo que pueden
atraer tanto a amantes
del power metal europeo
como a los que prefieren
el heavy melódico
nórdico. Quizá
éste sea su mayor
handicap porque son
dos estilos que no suelen
compartir fans pero
algunos grupos como
Brother Firetribe (eso
sí, más
cercanos al melodic
hard) ya han conseguido
eliminar prejuicios.
Recomendado.