El sonido de las
bandas de nuevo metal
americano ha ido derivando
y evolucionando sin
perder la identidad
del estilo que les
ha caracterizado,
esa mezcla de death
melódico de
Gotemburgo con hardcore.
Ahora, la vertiente
añadida es
el thrash de la vieja
escuela. Baste escuchar
el último de
Trivium o estos Sanctity,
que precisamente fueron
teloneros de los primeros
en su gira, para darnos
cuenta de la influencia
de ese género
en la música
de estos chavales.
“Road to bloodshed”
es el debut del cuarteto
de North Carolina.
En general, se puede
afirmar que para ser
un primer esfuerzo
el resultado es satisfactorio
pero, al mismo tiempo,
hay mucho margen para
la mejora. Al igual
que me ocurría
con “The crusade”
de los mencionados
Trivium, nada más
comenzar las notas
de la inicial y excelente
“Beneath the
machine”, me
viene a la mente el
nombre de Testament.
Los riffs son muy
a la Bay Area y la
voz de Jared MacEachern,
en sus dejes macarras,
recuerda horrores
a Chuck Billy. No
obstante, según
avanza el álbum
he denotado cierta
querencia a un magnífico
disco, el “Enemy
of god” de Kreator.
Cuando hablamos de
“Enemy of god”,
comentamos que, por
momentos, era deudor
del melodeath sueco.
De ahí la comparación
de Sanctity con los
de Mille Petrozza.
En “Beloved
killer” podemos
ver reflejado esto.
El nivel compositivo
y de estructura interna
de los temas es notable.
Si el objetivo de
Sanctity era ofrecer
canciones directas,
cañeras y,
a la vez, accesibles,
lo han conseguido
porque muchos de los
cortes se te quedan
en la cabeza con facilidad.
A esto contribuye
que las canciones
no sobrepasan los
cuatro minutos. En
la primera parte es
donde se concentran
el mayor número
de estribillos que
enganchan, como el
de “Beneath
machine”, “Brotherhood
of destruction”
o “Billy seals”.
Por el contrario,
dentro de lo que Sanctity
deberían progresar
en próximas
entregas habría
que destacar la linealidad
del conjunto. Esto
es, llega un punto
en que el único
aliciente del disco
es esperar a que la
canción sea
lo suficientemente
buena para no pensar
que la anterior era
mejor. No sé
si me explico, aquí
no hay lugar a la
sorpresa, al cambio
de ritmo. El tema
se desarrolla del
mismo modo de principio
a fin y eso provoca
cierto cansancio en
la escucha completa.
Asimismo, las voces,
el mayor camino para
la experimentación
en Sanctity, son variadas
pero quitando “la
de Chuck Billy”,
el resto no me convencen,
ni las limpias ni
las más agresivas.
Quizá esto
último sea
más un problema
mío pero Jared
tampoco es que sea
de los cantantes más
cualificados de esta
nueva ornada.
Aún así,
creo que pesan más
los factores positivos
que los negativos
para señalar
que “Road to
bloodshed” es
un debut interesante.
Si los cerrados habituales
no los catalogaran
de emo, nu o demás
tonterías,
y fueran un poco tolerantes,
a los amantes del
heavy thrash clásico
les podría
atraer, pero eso es
pedir peras al olmo.