Hablar de Ted Poley
es hacerlo de alguien
carismático y
que transmite buenas
vibraciones, al menos
a mí. El vocalista
de Danger Danger es
un tipo con una voz
muy personal, no privilegiada
pero sí ideal
para el hard melódico
con el que se hizo famosa
su banda (al menos,
entre los entendidos
del género que
les siguen considerando
dioses) y sus trabajos
en solitario. Si con
“Collateral damage”
ya pudimos disfrutar
de un notable disco,
mientras esperamos “Pleasure
dome”, el retorno
en estudio de Ted con
Danger Danger, podemos
deleitarnos con “Smile”,
álbum que me
dejó un tanto
indiferente de inicio
pero que, poco a poco,
me ha atrapado.
Como primer dato, a
diferencia de “Collateral
damage”, en esta
ocasión el talento
de Vic Rivera únicamente
aparece en un par de
temas. Supongo que se
reservan para el anunciado
trabajo conjunto Poley/Rivera,
previsto para 2008.
Sin embargo, esto no
resiente la calidad
del conjunto. Las tres
primeras canciones definen
perfectamente lo que
es Ted Poley y su esencia.
“Waiting line”
es la clásica
composición roquera
de inicio, “Going
blind” una maravilla
melódica y “Smile”,
aun siendo típica,
posee unas guitarras
brillantes que surgen
por encima del estribillo
en el final.
Si este negocio no
fuera así, “What
if she knew” sería
una canción accesible
para el gran público
en los tiempos que corren.
Con un aderezo más
moderno (y consiguiente
destroce) unos Maroon5
o como se llamen la
hacían un megahit.
Aquí se queda
en un notable tema,
en la forma correcta
de ser interpretado.
Más madera, estando
en 1989 “If I
can´t change your
heart” hubiera
reventado la lista del
Billboard, puro hard
melódico o AOR.
Estamos en 2007…
En este tipo de ediciones,
las baladas siempre
deben ser algo fundamental.
En “Smile”
encontramos tres, a
cada cual mejor. “More
than goodbye”,
con su aire acústico,
desborda melancolía.
Más melosa y
romántica, que
no mala, es “Where
it ends”, muy
intensa, y el reprise
de “If I can´t
change your heart”
no es tan increíble
como su concepción
original pero muestra
otra visión de
la canción. En
este apartado, Poley
también sale
victorioso.
Dejo para el final
la maravilla del disco,
curiosamente una de
las dos en que participa
Vic Rivera. “Will
ya” es gloriosa,
tiene una estructura
de melodic rock, y deriva
de lo que Vic hizo en
Adriangale. Gran cenit
de un sobresaliente
disco que, sin ser nada
novedoso, gana muchísimo
con las escuchas. El
chico que comenzó
de baterista en los
olvidados y geniales
Prophet, que enamoró
a unas cuantas en los
días de Danger
Danger, desapareció
del primer plano y volvió,
ha crecido (y engordado),
encontrándose
en un estado de madurez
que nos permite soñar
con lo que pueda salir
de compartir local de
ensayo con Bruno Ravel
y Steve West. Recomendado.