Convincente salto al
formato álbum
de este quinteto de
Sheffield que decide
llevar a un terreno
propio una de las corrientes
que más tinta
han hecho correr en
el metal de los últimos
años. Al igual
que otras formaciones
contemporáneas
con quienes se podrían
establecer similitudes
este grupo inglés
crea temas de larga
duración sin
un guión concreto,
aunque con notas de
conexión, tomando
una base agresiva que
puede aumentar o disminuir
a lo largo de los temas
(y en el interior de
los mismos) tratando
de sonar en todo momento
recios a la par que
técnicos.
La particularidad de
su tratamiento a esta
corriente aparece con
la utilización
de una voz principal
vociferante (que recita
en mínimos momentos)
a quien se unen otras
en coros, alternándose
o como catapulta de
un cariz más
chillón (Frank
Forman, Iain Scott y
Ian Stockdale se encargan
de ello además
de, los dos primeros,
guitarra y batería),
canciones que ganan
fuerza según
el disco va creciendo
además de enseñar
recursos variados y
efectivos en su interior
(la ambientación
en otros lugares de
"Persius",
"Her tides Bare
no Compassion"
y "Black Dawn",
el uso de breves segundos
de silencio o poder
sonar con intriga y
acritud en momentos
sigilosos...) y una
vía para presentar
su sonido áspero
tanto en el tratamiento
de las notas en la grabación
con Alan Smythe en los
2fly Studios, la mezcla
en Whim Studios y el
máster final
en West West Side Music
de Nueva York por Jesse
Bacus como mediante
una afinación
que busca sonar fuerte
y tensa pero no saturada
ni brutal. Con esos
rasgos, giras, y la
consabida suerte The
Mirimar Disaster pueden
ser una circundante
apuesta de futuro.