Andábamos en
la espera del nuevo
disco de Overkill que,
por fin, vio la luz
(aunque personalmente
“Inmortalis”
me ha decepcionado bastante)
cuando me choqué,
casi sin querer, con
este proyecto de Bobby
“Blitz”
Ellsworth, el vocalista
de los de Nueva Jersey.
Para The Cursed, Bobby
se hace acompañar
de un viejo colega,
Dan Lorenzo, de Hades
y Non Fiction, más
el que también
fuera baterista de estos
últimos, Mike
Christii y el bajista
Job The Raver. Aunque
unos tonos tan distintivos
y peculiares tienen
que marcar la senda
del disco, “Room
full of sinners”
nada tiene que ver con
Overkill o el thrash
metal.
La pasión que
Blitz había demostrado
el pasado por Black
Sabbath en forma de
versiones aflora aquí
en todo su esplendor.
Riffs pesados, atmósferas
densas, composiciones
machaconas y a medio
tiempo, o lo que es
lo mismo, stoner a raudales.
La potente “Sweeter”
da comienzo a menos
de cuarenta minutos,
para mí bastante
curiosos porque dentro
de la tónica
general “stoner”
encontramos desde solos
de saxo en “Evil,
in the bag” a
un tema medio soul o
casi cabaretero como
“Serpertine slither”,
realmente original y
que derrocha talento.
Más que ante
un excelente estamos
ante un trabajo que
se deja escuchar porque
aporta cosas. El rechazo
inicial ante “otro
grupo más”
se amortigua con soluciones
imaginativas como las
que hemos mencionado,
las guitarras bestiales
de “One time”
o esas influencias totalmente
Type O Negative en cortes
como “Native tongue”.
Paradójicamente,
los de Peter Steele
también fueron
fuente de inspiración
del compañero
de Bobby en Overkill,
DD Verni, en su banda
paralela, The Bronx
Casket Co.
Como digo, “Room
full of sinners”
es un álbum que
no rompe moldes. Con
tantas ediciones al
mes, probablemente no
sea motivo suficiente
para elegir en la tienda
este disco pero quienes
sigan la trayectoria
de Blitz, no esperen
encontrar thrash y soporten
el stoner con pasajes
originales, quizá
The Cursed les pueda
gustar. A mí
sí me ha merecido
la pena y eso que no
soy gran seguidor de
este estilo pero reconozco
que es más por
el morbo de oír
en otras tesituras a
personajes a los que
admiro y tengo cierto
aprecio. Claro, que
para eso sirven los
proyectos paralelos,
¿no?