Supongo que a todos
os habrá pasado
que determinadas bandas
pasan de refilón
por tu vida a pesar
de que a tus amigos
(con afinidades musicales,
lógicamente)
les encantan y tienes
la oportunidad de
verlos en directo
en repetidas ocasiones
pero no acudes a sus
actuaciones. Creo
que The Mission es
mi piedra de Sísifo
particular, es decir,
muchas veces he estado
a punto de alcanzar
el objetivo de profundizar
en su trayectoria,
pero siempre ha habido
un impedimento que
me “obliga”
a regresar al punto
de partida.
Quizá “Carved
in sand” fue
mi primera toma de
contacto, visual que
auditiva, con la banda
comandada por Wayne
Hussey. Cerca anduve
de comprármelo
pensando que aquellos
aires roqueros que
anunciaba la prensa
les emparentarían
con mis amados The
Cult. Sin embargo,
The Mission siempre
han estado más
apegados a cosas como
The Sisters Of Mercy
(la banda de donde
provenía Hussey)
o, incluso, The Cure.
Con su reunificación
a finales de los noventa,
parece que intentaron
tomar el camino de
las discotecas pero,
desde luego, “God
is a bullet”
poco tiene que ver
con las pistas de
baile propiamente
dichas. Este álbum
es un ejercicio de
rock británico
tradicional con pasajes
góticos (menos
de los que esperaba,
todo sea dicho) y
canciones bastante
convencionales que
si no fuera por la
voz, alguna podría
estar escrita por
los mismísimos
U2.
La lenta y atmosférica
“Still deep
waters” abre
fuego a quince composiciones
que no siguen la senda
marcada por la inicial.
Para mi gusto, las
melodías son
excesivamente felices.
Quizá es que
mi idea preconcebida
del grupo era otra
pero yo aspiraba a
unas cuantas dosis
de melancolía
y tristeza que no
asoman por “God
is a bullet”.
Dentro de que no eluden
las guitarras, su
abrazo a la comercialidad
es tan acusado que
una buena canción
como “Aquarius
& Gemini”
se parece a las power
ballads de Aerosmith,
lo cual no es ni bueno
ni malo, solo un hecho
sintomático.
Eso sí, no
niego que algunos
de estos temas están
bien construidos como
“Belladona”,
con unas excelentes
acústicas,
o “Running with
scissors”.
The Mission han facturado
un buen disco para
sus seguidores más
roqueros. Que yo me
planteara algo diferente
y, por lo tanto, su
propuesta no me atraiga,
salvo en momentos
concretos, no resta
valor a “God
is a bullet”,
notable exponente
de la tradición
inglesa de rock gótico.