No sabría decir
mucho de este cuarteto
canadiense si me preguntaran
por ellos antes de toparme
con “Den of thieves”.
The Trews es un grupo
que ha causado bastante
impacto en su país
con sus discos, “House
of ill fame” y
éste que aquí
tratamos que en Norteamérica
lleva más de
un año a la venta.
Ahora nos encontramos
con su edición
para el viejo continente
y, por lo que he leído,
parece que le han añadido
el tema título
que no se incluía
anteriormente.
Por lo tanto, no encontramos
ante quince temas casi
de “rock of ages”
como diría Def
Leppard, es decir, rock
de distintas épocas
porque se nota que han
bebido de los noventa
pero también
viven en el siglo XXI.
Esto, que podría
considerarse como una
gran ventaja, en el
fondo se convierte en
un inconveniente porque
acaba por denotar una
alarmante falta de personalidad
musical si bien algunas
de las composiciones
molan. Eso sí,
el gran problema que
le veo a “Den
of thieves” y
a The Trews es la alarmante
ausencia de estribillos
que enganchen. Salvo
“Anna & Mia”
y la inicial “Fire
up ahead”, el
resto bajan sustancialmente
su valoración
cuando llegamos al momento
culmen. Creo que por
el tipo de música
que practican, esto
es una traba muy fuerte
que deberían
corregir en el futuro,
si bien parece que mi
opinión cuenta
poco porque han logrado
colar seis singles en
el top diez de su país,
pero a la tierra de
Rush, Neil Young, Exciter,
Anvil o Criptopsy siempre
le exijo el máximo.
Tres tipos de canciones
nos vamos a encontrar
en “Den of thieves”.
Las que parecen continuación
de lo que dejaron por
terminar los hermanos
Robinson en The Black
Crowes. Tanto por voz
como en desarrollo son
clavadas. ¡Si
hasta tienen esos riffs
a lo Led Zeppelín
tan característicos!
En cualquier caso, estas
son mis preferidas,
llámese “Cry”,
“Sweetness”,
“Poor ol´
broken hearted me”
o “Get myself
to blame”. Por
otra parte, tenemos
las típicas de
los noventa. En este
bloque entrarían
el tema título,
“Ismael &
Maggie” o “I
can´t say”
que, directamente, parece
un remix de baladas
de Pearl Jam. Por último,
quedarían las
más modernas
y actuales como “Makin´
sunshine”, “Yearning”
y “Naked”.
¿Qué
nos queda? Aparte de
todas las mencionadas,
la fiestera e insípida
“Takes me a while”
y la medio country rock
“The travelling
kind”. Todo este
popurrí forma
“Den of thieves”,
una obra demasiado difusa.
No negaré que
posee buenos momentos
pero deberían
centrarse en algún
estilo para ofrecer
un producto coherente.
Correcto disco de rock,
pero poco más.