Si un grupo no tiene
personalidad y se
le nota al instante
de qué pie
cojea musicalmente,
tiene que ser bastante
bueno para destacar
y muy grande para
considerarse luminaria.
Thunderstorm no ocultan
sus armas. Ellos aman
a Black Sabbath probablemente
tanto o más
que a su familia,
y no tienen ningún
pudor en demostrarlo.
Incluso, en su segundo
álbum, “Witchunter
tales”, ya revisaban
con acierto el “Electric
funeral” de
los de Birmingham.
En esta cuarta entrega,
“As we die alone”,
los parámetros
no han cambiado. Doom
metal poderoso y oscuro
con una voz que bebe
de las fuentes de
Ozzy, Messiah Marcolin
(ex Candlemass) o
Robert Lowe (Solitude
Aeternus y Candlemass)
dotando Fabio “Thunder”
de un aire dramático
a sus registros, muy
propios del estilo.
A diferencia de sus
predecesores, este
álbum es un
tanto más florido
y marchoso, esto es,
sigue siendo melancólico
pero los ritmos son
algo más vivos
y rápidos.
Esto, unido a que
la producción
es algo mejor, hace
que, además
de los mencionados,
también resuenen
ecos de Danzig o los
combos stoner más
metaleros.
Probablemente, el
único aspecto
que hace de Thunderstorm
una banda ligeramente
distinta viene dado
por los elementos
psicodélicos
que añaden
a su propuesta como
en la breve instrumental
“L”. Por
el contrario, cortes
como “S.L.O.W.”
encajarían
en cualquier disco
de Candlemass sin
dificultad, no sólo
por el excesivo parecido
sino también
por su calidad. No
obstante, la joya
de este trabajo de
los italianos es el
dúo formado
por “We die
as we dream (alone)”,
cuyo estribillo es
memorable, y “I
wait”, con unas
atmósferas
evocadoras absolutamente
brillantes y herederas
de Pink Floyd.
Para cerrar, y como
ya viene siendo habitual
en el trío
transalpino, una versión.
Este vez se atreven
con su visión
particular del “Voodoo
child” de Jimmy
Hendrix y como sucediera
con “Electric
funeral” o el
fragmento de “In
A Gadda Da Vida”
de Iron Butterfly,
no sólo no
la destrozan sino
que la convierten
en objeto atractivo
e interesante porque
la llevan a su terreno
ralentizándola.
Thunderstorm es el
típico caso
de grupo que no puedes
recomendar a la gente
para que se inicie
en un subestilo como
el doom metal porque
no son unos genios.
Sin embargo, aquellos
que estén metidos
de lleno en estos
sonidos, desde la
primera nota de “Hawking
radiation” se
darán cuenta
de que estamos ante
un notable grupo que
dentro de su propia
idiosincrasia es capaz
de ofertar buenos
dosis de melancolía,
contundencia metálica
y buen hacer dentro
del heavy lento. ¡Ah!
Una vez más,
excelente portada
y eso que se han alejado
de la pintura tardomedieval
para optar por algo
más moderno
en cuanto a diseño.