El amigo Daniele Liverani
no se quiere tomar un
descanso una vez enterrada
su aventura en la ópera
rock Genius y ha montado
una nueva banda, Twinspirits.
Para ello, esta vez
se ha centrado exclusivamente
en el teclado y ha contado
con la ayuda de su ex
compañero en
Khymera, Dario Ciccioni,
a la batería,
Alberto Rigoni al bajo.
Además, y los
pongo aparte por su
peculiaridad, el guitarrista
Tommy Ermolli, un chavalito
de 19 años que
hace un trabajo espectacular
en el disco y que lleva
un tiempo de delfín
de Liverani, y Sorem
“Nico”,
Adamsen (todo un descubrimiento)
que recientemente ha
fichado por los veteranos
thrashers daneses Artillery
y que también
está en Cristal
Eyes por lo que el tipo
demuestra ser bastante
polifacético
en lo que a estilos
del metal se refiere.
La propuesta no difiere
en exceso de otros discos
en los que Daniele ha
participado, metal progresivo
de alta calidad. Quizá
la principal aportación
respecto a otras entregas
del italiano es que,
en determinados cortes,
es algo menos heavy
y más accesible
al seguidor del rock
progresivo que no aprecie
demasiado su vertiente
más cañera.
Y eso que el disco comienza,
después de la
instrumental “Projected”,
con “Back to reality”,
un corte 100% Dream
Theater que parece apuntar
otras ideas. Sin embargo,
la maravillosa “What
you want” es mucho
más melódica
y con vibrantes pasajes
de teclado, circunstancia
que, como estaba previsto,
se repite a lo largo
del álbum. “What
you want”, asimismo,
posee una preciosas
melodías vocales,
las mejores del disco,
en mi opinión.
Los temas son muy largos,
setenta minutos desplegados
en diez composiciones
y, a veces, me aburro
un poco como en “Take
my hand”, demasiado
plana en su estructura
y desarrollo. En el
vértice opuesto,
“Power to kill”,
canción que rompe
todos los patrones de
“The music that
will heal the world”
porque es un heavy metal
furibundo con voz agresiva
que me recuerda a los
discos de Impelliteri
con Rob Rock o Graham
Bonnet. Con “Understand”
se reestablece el curso
normal de los acontecimientos,
una extensa composición
de diez minutos que
posee todos los elementos
necesarios en el metal
progresivo. No es excelsa
pero sí notable
y Sorem también
usa unos registros cañeros.
Otro de los aciertos
de este álbum
es la intensidad controlada
de muchos temas. En
coordenadas distintas,
“Fire” y
“It´s just
life” podrían
enmarcarse en ese concepto,
la primera más
equilibrada y la segunda
con momentos sublimes
como ese final a medio
tiempo con teclados,
increíble. Un
coro pomposo da inicio
al tema título
que, a su vez, cierra
la obra. El más
largo del álbum,
transcurre entre multitud
de cambios de ritmo
y deja espacio para
el lucimiento a todos
los músicos.
Un notable final para
un gran debut. Daniele
Liverani está
en racha porque si la
tercera parte de Genius
ya me agradó,
estos Twinspirits están
todavía mejor.
Recomendado para amantes
del metal progresivo
y devotos de la trayectoria
del transalpino.