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Como ya anticipé en el
artículo, aparecido el
mes pasado en esta misma publicación,
sobre las raíces del
Rock & Roll, voy a daros
la brasa todos los meses con
los viejos ídolos del
Rock de los años cincuenta.
Así pues, como no podía
ser de otra manera, empiezo
esta serie con el que podemos
considerar primer ídolo
Rockero de la historia: Mr.
Bill Haley. Vale que no era
tan excitante como Eddie Cochran
o Gene Vincent, pero también
tiene gran interés, como
vais a ver más adelante.
Hay que hacer
énfasis en lo de primer
ídolo porque esto no
quiere decir que él se
inventase el Rock & Roll,
ni que fuera el primero que
lo tocase. Si leíste
el artículo antes mencionado
sabrás que el Rock &
Roll no lo inventó nadie:
surgió como una mezcla
de muchos elementos y en muchos
lugares a la vez. Pero Bill
Haley es el primero que alcanza
la consideración de ídolo
del nuevo ritmo, lo que no deja
de ser curioso porque nuestro
amigo del caracolillo a lo folclórica
no se ajusta para nada al estereotipo
de figura del Rock de primera
generación: no fue pobre,
no tenía nada de sex-appeal
(aunque hay gustos para todo),
era del Norte, ya era un profesional
cuando empezó esta movida
y, además, ya era mayorcito
cuando Rock around the clock,
su tema más conocido,
alcanzó el éxito.
Pero empecemos
por el principio: nuestro protagonista
nace cerquita de Detroit en
1927. Desde pequeño ya
tenía claro que quería
ser músico y pronto comenzó
a aplicarse: con 13 años
sabía tocar la guitarra
y poco después empieza
a tocar en garitos. Su repertorio
abarca los principales subgéneros
del Country: Hillbilly, Bluegrass,
Western Swing, Yodel Songs…
También incorpora temas
del gran innovador del Country
del momento: Hank Williams.
Pero el ambiente
de los baretos es demasiado
bronca para un chaval joven
como él, al que le interesa
la música y no las hostias.
Deja de tocar en directo y se
emplea como locutor de radio.
También organiza pequeños
bailes en colegios e institutos,
pero pronto le vuelve a picar
el gusanillo y comienza a tocar
en las fiestas que organiza,
y descubre una cosa: su música
no acaba de conectar con la
juventud. Los chavales quieren
algo especial para ellos, con
más ritmo. Nuestro héroe
se da cuenta de esto y piensa
en un nuevo estilo usando más
instrumentos de cuerda, pero
buscando con ellos el mismo
efecto que con los de viento,
para producir un sonido que
los chicos pudieran acompañar
dando palmas y bailando. En
su búsqueda de un nuevo
sonido terminará encontrando
algo familiar para los jóvenes
del Sur: una mezcla de Country
y Blues.
A todo esto,
Haley ya había estado
en bastantes grupos. Podemos
destacar entre ellos a los Four
Aces of Western Swing. Como
vocalista de The Downhomers
conoce su debut discográfico
en 1948. En 1949 inicia su andadura
con The Saddlemen, grupo que
constituye el embrión
de lo que luego serán
The Comets. Hay que hacer notar
que hasta aquí su carrera
no es nada del otro mundo, pero
las cosas cambiarán pronto.
Bill Haley & The Saddlemen
no conocen un éxito inmediato,
pero su nombre empieza a sonar.
Hacen su “rodaje”
en directo por la zona de Michigan
y Pennsylvania hasta que Dave
Miller, dueño del sello
Essex, les ofrece un contrato.
Estamos en 1951. Influidos por
los sonidos negros, graban una
versión de un éxito
negro de esa época: Rocket
88, de Jackie Brenston &
his Delta Cats (seudónimo
de la banda de Ike Turner. Sí,
tío, el que después
se casaría con Tina).
La versión original era
ya cañera, pero Bill
Haley le da un toque personal
flipante.
Aun así,
el plástico sólo
vendió 1000 copias, pero
estamos en el camino. Bill Haley
y sus colegas se inventan una
fórmula para los singles
que lanzan: en la cara A meten
canciones tradicionales del
Country o del Folk de los EE.UU.
y en la cara B cuelan cualquier
tema del nuevo estilo. Esto
terminará dando sus frutos.
Un año después
de Rocket 88, y tras nuevos
fracasos con temas propios como
Green tree Boogie y Sundown
Boogie, se recupera el puntillo
con Rock the joint, una canción
de Jimmy Preston y sus Prestonians,
con el que obtienen buenos resultados
(150.000 copias vendidas).
En 1953 cambian
el nombre del grupo por el que
será el definitivo y
con el que serán con
el tiempo mundialmente conocidos:
Bill Haley and his Comets. Su
éxito sigue este año
con Crazy man crazy. El estilo
propio del grupo de Haley ya
está totalmente marcado:
acentúan los ritmos,
aprovechan el tono metálico
de las guitarras y utilizan
la capacidad percusiva del contrabajo
para, junto con la batería,
crear la base rítmica
sobre la que “colorean”
los demás instrumentos
y la voz. En cuanto a lo que
dice en sus canciones, usa jerga
negra con voz blanca, lo que
en aquella época no era
moco de pavo. Hay que dejar
claro que él mismo declaró
que no había un plan
organizado para fusionar estilos,
sino que todo se debió
a una serie de casualidades.
El caso es que se va acentuando
progresivamente la influencia
negra. Ya estamos lejos de aquel
chaval que tocaba todos los
palos del Country en los bares.
Crazy man crazy
y Rock the joint les va a abrir
las puertas de Decca. La historia
ocurre de la siguiente manera:
Milt Gabler, ejecutivo y productor
de dicha discográfica,
viejo zorro él, estaba
al loro, y cuando Dave Miller
rehusa en 1953 Rock around the
clock como tema a grabar por
Haley y su grupo (siendo grabado
a continuación por Sonny
Dae y sus Knights), James Myers
y Jim Ferguson, managers de
Haley, le apañan el paso
a Decca. Louis Jordan acaba
de dejar el sello y Gabler ve
en Haley una posible continuación
del éxito de Jordan.
Decca contrata a la banda por
un año, por si las moscas.
La primera sesión de
grabación tiene lugar
en abril del ´54, grabándose
dos temas, que componen el primer
single de los Comets para Decca:
Thirteen women y Rock around
the clock. El disco vende sólo
75.000 copias, pero la discográfica,
con buen olfato, prorroga de
todos modos el contrato a Haley.
Como curiosidad que muestra
el grado de influencia negra
en la música de los Comets,
cuando llega el single al Reino
Unido, todo dios en las islas
cree que se trata de una banda
negra.
El siguiente
disco es una versión
de Shake, Rattle and Roll, de
Big Joe Turner. La letra es
suavizada para neutralizar sus
connotaciones sexuales, pero
aun así le pareció
ofensiva a mucha gente por su
ritmo. La canción entra
en el Top Ten y se mantiene
allí dando caña
durante dos meses.
Y llega el
bombazo: Rock around the clock
es elegida como tema principal
para la película Semilla
de maldad, de Richard Brooks,
con Glenn Ford, Sidney Poitier
y Tom Ewell. Ya conté
en el anterior artículo
lo que pasó con esta
peli: los jóvenes entran
en el cine tan tranquilos, pero,
en cuanto suena la canción,
sufren una transformación
en plan Jekyll y Hyde, se levantan
de sus asientos y empiezan a
bailotear en los pasillos. En
varios cines arrancan las butacas
para ganar espacio para el baile.
En otros, algunos chavales se
golpean a sí mismos con
los asientos y tienen que recibir
atención médica.
Esto ayuda a reforzar la teoría
carca de que el Rock and Roll
incita a la violencia (y el
“alístate en los
Marines” no, ¿verdad?).
En una pequeña ciudad,
un grupo de jóvenes destrozan
el cine y salen a la calle,
eufóricos, a por más,
arrasando la ciudad. Ni un solo
cine en el que se hubiera proyectado
la película escapa sin
incidentes. Las autoridades
de muchos Estados prohiben la
película y a Bill Haley
le llueven ataques de todas
partes.
Pero todo esto
es publicidad y provoca que,
en los meses que siguen al estreno,
Bill Haley & his Comets
sean el grupo más apreciado
por los jóvenes. Esto
se traduce en ventas. A finales
del ´55, Rock around the
clock ha vendido tres millones
de discos. Siguiendo el éxito,
la banda aparece en tres films,
dos de ellos de Alan Freed.
Al remolque de esto se suceden
los hits: Mambo Rock, Razzle
dazzle, Rock-a-beatin´-boogie,
etc. Todo esto acompañado
de muchos bolos, actuaciones
en T.V… El éxito,
vaya.
Pero todo tiene
un final. See you later, alligator
es el último de sus temas
que entra en el Top Ten, a principios
de 1956. Las causas de su caída
son variadas: la aparición
de artistas más potentes;
la dificultad del bueno de Bill
para adaptarse a la corriente
del Rock & Roll ya establecido,
resistiéndose a cambiar
su fórmula cuando el
simple hecho de tocar Rock &
Roll ya no basta; y también
la insistencia en grabar sólo
temas sobre los que se poseyeran
derechos de autor, así
cuando se les agotaron las ideas
tuvieron que recurrir a fórmulas
facilonas como pasar a Rock
and Roll viejos standards americanos
o europeos o la grabación
de instrumentales simples y
algo pachangueras.
Ahora bien,
de estos tres factores que provocan
la caída, seguramente
el principal es el primero:
la aparición de Rockeros
más potentes. Y esto,
sobre todo, tiene un nombre
propio: Elvis. El Rey en persona.
Y es que, para darnos cuenta,
no hay más que comparar:
Elvis tiene entonces 20 años;
Haley, 27. Elvis es guapo; Haley
está cebotas. Elvis tiene
pinta de rebelde y es sexy y
provocativo; Haley ya tiene
varios hijos: es un “papá”,
un “adulto infiltrado”
en la movida del Rock´n´Roll.
Las consecuencias son lógicas:
en pocos meses Bill será
olvidado y Elvis será
coronado Rey del Rock.
Para intentar
mantenerse, Bill se va a Europa,
donde su música aun es
apreciada y, sobre todo, donde
los discos de Elvis aun no se
han editado. Hace una mini-gira
y aun conoce una breve temporada
de gloria en Inglaterra, gloria
que acaba, como en EE.UU., cuando
llega Elvis. A partir de 1956
sólo conocerá
éxitos menores.
En 1959, Bill
Haley deja Decca y se dedica
a vivir del recuerdo de sus
viejos éxitos. Sigue
grabando LP´s y tocando
Rock around the clock y demás
en infinidad de conciertos y
discos de revival. En 1968,
con el auge del revival del
Rock & Roll, Rock around
the clock vuelve a subir a las
listas de éxitos y Bill
Haley conoce una nueva y breve
popularidad. Desde entonces
fue grabando periódicamente
LP´s con mínimas
ventas y tocando en shows de
viejas glorias en Inglaterra
y Francia, además de
pequeñas giras por los
EE.UU. El nivel ya no podía
ser el mismo, y en ocasiones
se llegaba a extremos grotescos,
como la vez en que algunos de
sus más acérrimos
seguidores se pasaron cien pueblos
organizando en los ´70
una gala en la que fue coronado
Rey del Rock & Roll.
Y
colorado, colorín, la
historia llega a su fin: se
retira a su casa de Harlingen
(Texas) abrumado por desgracias
familiares y problemas contractuales
y muere allí el 9 de
febrero del ´81, a los
53 años, solo y olvidado,
de un ataque al corazón.
Dicen que estaba ya alcoholizado
y desquiciado mentalmente. Yo
qué sé.
Efectivamente:
como dije al principio, Bill
Haley no es tan excitante como
un Vincent o un Cochran, ni
movía tanto los huevos
como Elvis, pero con sus Comets,
una máquina de precisión
perfectamente engrasada y grandes
músicos todos ellos,
dieron forma a algunas de las
canciones más bailadas
de los ´50. Porque yo
creo que ese es el rasgo que
mejor define a Bill Haley and
his Comets: bailongos. Su música
es una de las mejores para rocanrolear;
cuando la oyes no puedes evitar
moverte. Y además, qué
coño, sí que mola
en plan macarra. Cuando aun
iba al colegio y empezaba a
construirme el tupé y
oír Rock & Roll,
hubo una temporada en la que
Rock around the clock era una
de mis canciones favoritas,
si no la canción. Más
tarde conocería otros
grupos y solistas más
cañeros, pero en esos
tiempos pre-adolescentes, oyendo
Rock around the clock me sentía
todo un Rocker. Oh yeah! |


The Downhomers

Bill Haley and
his Comets


Bill en Paris
(1958)
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