|
Jerry Lee
Lewis, The Killer, el asesino
de Louisiana, sí que
se ajusta a lo que uno espera
de una estrella del Rock &
Roll: juerguista, mujeriego,
macarra, vacilón, bronca....
Con un par de pelotas de fuego.
Además, es probablemente
el único de las grandes
estrellas del Rock and Roll
de los cincuenta que nunca se
vendió lo más
mínimo, como vais a ver
en este artículo.
Nuestro protagonista
nace en Ferriday (Louisiana)
el 29 de septiembre de 1935.
Es el segundo hijo de Elmo y
Mary Ethel. Cuando aun es muy
pequeño (tres años
según unas fuentes, cuatro
según otras), su hermano
mayor, Elmo Jr., muere atropellado
por un camión, por lo
que va a crecer como hijo único
hasta que, años más
tarde, sus padres tienen dos
hijas más (Linda Gail
y Frankie Jean). Los padres
de Jerry eran ambos bastante
religiosos y muy aficionados
a la música, afición
que transmitieron a sus hijos.
El padre de Jerry, que tocaba
el piano y la guitarra, llegó
a firmar con la Sun en los cincuenta
(aunque probablemente fue una
maniobra de Sam Phillips para
mantener a Jerry Lee en su compañía).
Su madre, a la que llamaban
cariñosamente Mamie,
hizo los coros a Jerry en un
tema Gospel. Sus hermanas también
grabaron en los estudios de
la Sun, y Linda tiene actualmente
su propia carrera musical. Frankie
Jean lleva el museo familiar
de Ferriday y es también
buena cantante. Pero no nos
desviemos: Elmo era granjero,
pero no el típico granjero
tranquilo y bonachón.
Su carácter salvaje le
llevó a la trena más
de una vez. En los momentos
bajos encontraba consuelo en
sus discos de Jimmie Rodgers.
Mamie era muy aficionada al
Gospel y una mujer profundamente
religiosa. Estos dos estilos,
Country y Gospel, fueron las
influencias básicas de
Jerry Lee.
Poco a poco, la música
se va convirtiendo en su principal
afición. Los sábados
por la noche se iba con algunos
coleguitas a la trasera del
cine de Ferriday para escuchar
por el morro las canciones de
las pelis musicales que allí
se proyectaban. Su ídolo
era el country-man Gene Autry,
que protagonizaba multitud de
películas por aquella
época. De todos modos,
tampoco es fácil reconstruir
la infancia del Killer porque,
entre su gran imaginación
y la priba que se mete, se inventa
cantidad de rollos que luego
coloca a los periodistas incautos.
Es por esto por lo que sus biografías
están llenas de trolas
gordísimas.
Según
cuenta la leyenda, Jerry Lee
tocó su primera melodía
al piano cuando tenía
ocho años y sin aprendizaje
previo. Un día que la
familia del cantante había
ido a visitar a una tía,
el crío se subió
al banco del piano y, tras teclear
unos minutos al azar, acabó
tocando la melodía de
Silent night. Los Lewis se quedaron
con la boca abierta e hipotecaron
la casa familiar para comprarle
un piano vertical, un Stax,
que todavía conserva.
A partir de
los 12-13 tacos, Jerry empieza
a frecuentar los locales de
los negros de Ferriday en busca
de un buen pianista (en aquella
época no había
prácticamente ningún
grupo Country con piano), acompañado
de su primo Mickey Gilley (actualmente
uno de los hombres que manejan
la industria Country de Nashville,
compositor, cantante y hombre
de negocios, dueño del
Gilley’s, uno de los clubes
Country más célebres
de EE.UU.) y de su colega Jimmy
Lee Swaggart (hoy en día
uno de los predicadores más
conocidos del país).
Se hicieron asiduos de un club
llamado Haney’s Big House,
regentado por su tío
Lee Calhoun, donde verían
tocar a algunos de los grandes
del Blues de los ‘40-’50.
Por aquel entonces, Jerry Lee
estudiaba piano con un profesor
y estaba obstinado en interpretar
a los clásicos a ritmo
de Boogie-Woogie. A los 13 ya
tenía el dominio del
piano que sigue poseyendo ahora.
Lewis realiza
su primera actuación
pública el 29 de septiembre
de 1949 (curiosamente, el día
de su cumpleaños). El
promotor, Lloyd Paul, concesionario
de la Ford en Ferriday, había
montado un espectáculo
para promocionar los nuevos
modelos de la marca, durante
el que Jerry, acompañado
por una banda local de Country,
iba a interpretar un Blues famoso
aquellos días: Drinkin’
wine, spoo-dee-o-dee. Al acabar
el tema se pasó el sombrero
para el artista, recogiendo
14 dólares. Se dice que
Lewis, al ver tanta pasta, decidió
dedicarse a la música.
A partir de entonces, él
y su viejo montan cada fin de
semana el piano en la parte
trasera de la furgoneta familiar
y se van a dar un bolo a algún
pueblo cercano.
A los 15 años ya toca
regularmente en una serie de
locales como el Blue Cat de
Natchez (Mississippi) y tiene
un show radiofónico de
20 minutos en la emisora WNAT.
Hizo poco dinero con esas actuaciones
hasta que consiguió su
primer trabajo fijo en el Hilltop
Club, también en Natchez.
l a ritmo de Boogie-Woogie.
El 21 de febrero de 1952 contrae
el primero de sus múltiples
matrimonios con Dorothy Barton,
de 17 años. La historia
cuenta que los hermanos de Dorothy
obligaron al joven Lewis a casarse
con ella. Una boda con novios
tan jóvenes no era algo
demasiado raro en aquella época
y aquel lugar, pero de todos
modos fue un fracaso y a los
pocos meses Jerry ya estaba
picoteando en otras flores.
Lewis también seguía
estudiando y, tras graduarse
en el instituto, su madre, preocupada
por él, la matricula
en un centro religioso: el Waxahachie
Bible College, dedicando parte
de su tiempo a Dios mientras
que otra parte, la nocturna,
se la dedicaba a la juerga.
Casi inmediatamente expulsan
a Lewis del colegio, pero no
por sus juergotes, sino porque
al director no le moló
que durante un servicio religioso
el futuro Killer tocara en el
órgano My God is rea.
Jerry siguió
poniendo los cuernos a su joven
esposa hasta que dejó
embarazada a una tal Jane Mitcham,
que fue con la historia a su
padre y Lewis tuvo que casarse
a punta de pistola, lo que le
convertía en bígamo,
pero parece ser que su primer
matrimonio no fue del todo legal
y eso le salvó de la
trena. El 2 de noviembre de
1954 nace Jerry Lee Lewis Jr.
De vuelta a la vida normal después
de la expulsión del colegio
religioso, Jerry Lee necesitaba
ganarse el pan. Vende máquinas
de coser y vacunas para el ganado
durante una época hasta
que consigue trabajo como batería
en la banda del pianista Paul
Whitehead, que actuaba en el
Wagon Wheel, en Natchez, cómo
no. Lewis intentó también
dar a conocer su propia música,
pero con repetidos fracasos.
Fue rechazado en una audición
en Shevreport para una gira
regional de músicos Country,
aunque aprovecha el viaje para
grabar su primer disco: una
demo con los temas I don´t
hurt no more y If I ever needed
you. Lo mueve por donde puede
y, tras un cierto éxito
en la Feria del estado De Louisiana,
decide ir a Memphis.
Estamos en
1956. Jerry Lee se presenta
en la Sun Records, pero Phillips
no está (se ha tomado
sus primeras vacaciones en mucho
tiempo, tras el follón
del lanzamiento de Elvis Presley
y Carl Perkins). Jerry, que
ha venido con su padre en la
furgona, ha tenido que vender
dos docenas de huevos para pagar
la gasolina y no se resigna
a que todo haya sido para nada.
Tras mucho dar la brasa, consigue
que Marion Keisker, la ya famosa
gracias a estos artículos
secretaria de la Sun, le arregle
una audición con Jack
Clement, mano derecha de Sam
Phillips. Jerry le suelta que
puede tocar el piano como Chet
Atkins, ante lo que Jack se
queda cuajado, puesto que Chet
es guitarrista. Lo comprende
a la perfección cuando
le oye tocar, pero le sugiere
que deje el Country y aprenda
algo de Rock & Roll, que
es lo que la Sun quiere en ese
momento. Jerry Lee responde
tocando un tema que acaba de
componer, The end of the road,
así como alguna pieza
Country que ha modernizado.
Clement lo graba todo y se lo
pone a Phillips nada más
volver éste. El baranda
de la Sun, al oír Crazy
arms, pide a Jack que llame
a Jerry Lee. “Era como
si alguien me hubiera leído
el pensamiento –diría
después Sam-. Precisamente,
en aquellos días, quería
encontrar algún pianista
que fuese capaz de desplazar
un poco el papel de protagonismo
que tenía la guitarra
en el Rock”. Pero ni Clement
ni Phillips se acuerdan después
de telefonear a Jerry y tiene
que ser éste, cansado
de esperar, el que se presente
cabreado en la Sun. Inmediatamente,
Lewis es presentado a Phillips
y éste le mete enseguida
en el estudio.
El 1 de diciembre
de 1956 aparece el primer single
de Jerry Lee Lewis. En pocas
semanas se coloca en los últimos
lugares de las listas Country,
pero si el tema principal, Crazy
arms, es ensalzado por la crítica,
la cara B, un Rock & Roll
compuesto por Lewis, es ignorada.
Al ver el éxito relativo
del disco, el olfato de Phillips
le dice que tiene algo y encarga
a Clement que se dedique en
exclusiva a hacer de Jerry Lee
la nueva estrella de la Sun.
Phillips y Clement deciden que
lo que necesita Lewis para dar
el bombazo es una buena canción.
Mientras buscan este tema, le
ponen a currar de pianista de
sesión para otros intérpretes
de la discográfica. Entre
las canciones en las que participa
están Matchbox y Pink
pedal pushers de Carl Perkins,
Miss Froggie de Warren Smith
o Red hot de Billy Lee Riley.
Tras su primera gira como miembro
de la escudería de la
Sun, junto a Billy Lee Riley
y sus Little Green Men, en abril
de 1957, aparece su segundo
single, con It’ll be me,
compuesta por Jack Clement,
en la cara A, y Whole lotta
shakin’ goin´ on,
en la cara B, que pronto alcanzaría
un gran éxito (se venderían
más de un millón
de copias). Sobre esto habían
discutido Lewis y Phillips porque
el cantante siempre pensó
que Whole lotta... debía
ser la cara A. Tras el éxito
de esta canción en los
estados del Sur, Phillips valora
más aun el talento de
Jerry y decide promocionarlo
a escala nacional. Jerry y Judd,
el hermano de Sam, se trasladan
a Nueva York para tratar de
aparecer en el show de Steve
Allen, único capaz de
competir con Ed Sullivan. Jerry
sólo necesita tocar dos
canciones para que le admitan
en el show. Al día siguiente
todo EE.UU. habla de Jerry lee
Lewis, una nueva estrella del
Rock de 22 tacos que canta como
un poseso y que incluso le ha
pegado una patada al banco del
piano a mitad de canción.
Sam, viendo este éxito,
decide que todos los esfuerzos
de la Sun irán encaminados
a hacer de Jerry el número
uno del Rockabilly. Mientras
Sam busca una nueva canción
para repetir el pepinazo, un
músico de Nueva York,
Otis Blackwell (compositor de
temas de Elvis como Don’t
be cruel o I’m all shook
up) ha quedado muy impresionado
con la actuación televisiva
del Killer y tiene una canción
para él. Se trata de
un tema compuesto por otro músico
llamado Jack Hammer. Entre Blackwell
y Hammer adaptan la canción
al estilo de Lewis y la mandan
a la Sun. Antes de que Jerry
Lee acabara de escucharla, ya
estaba decidido a grabarla.
El 3 de diciembre ya está
en las tiendas y, a las pocas
semanas, Great balls of fire
(así se llama el tema)
está entre las 10 primeras
canciones de las listas y Jerry
es contratado para actuar en
la peli Jamboree, con Jimmy
Van Eaton a la batería
y su primo J. W. Brown al bajo.
Es en esta
época cuando consigue
su apodo de The Killer (el asesino).
No se sabe exactamente de dónde
viene. Jerry dice que una noche,
durante un concierto, alguien
del público le gritó:
“Kill the Rock and Roll!”
(“¡Asesina al Rock
and Roll!”) y que desde
ese momento se convirtió
en el Killer. En 1957, Lewis
ya es cabeza de cartel en las
giras y la prensa le señala
como un serio competidor de
Elvis por el trono del Rock’n’Roll.
Jerry Lee Lewis es la hostia:
toca el piano de una manera
alucinante, y lo hace con las
manos, con los pies, con el
culo y subido encima de él.
La anécdota más
conocida del Killer, que demuestra
a la perfección su temperamento,
ocurrió en una ocasión
en la que tuvo que tocar de
telonero de Chuck Berry en un
show organizado por Alan Freed.
A Jerry Lee no le hacía
gracia ser telonero de nadie,
por lo que, mientras despedía
su actuación con el Whole
lotta shakin’..., roció
el piano con gasofa, le prendió
fuego y dijo: ”Me gustaría
ver qué hijo de puta
supera esto”. Cada una
de sus actuaciones era única,
derrochando fuerza y espontaneidad.
Durante las
giras, Jerry iba acompañado
por su familia, dada la duración
de éstas. Pronto los
otros músicos de su banda
hacen lo mismo. Esto va a provocar
la atracción mutua entre
Jerry Lee y Myra, la hija de
su primo y bajista J.W. Brown.
Jerry acaba divorciándose
de su segunda esposa y casándose
con Myra en diciembre, pero
se decide mantenerlo en secreto
por cuestión de imagen.
El siguiente
disco de éxito es Breathless,
compuesto por Otis Blackwell.
Al mismo tiempo, Jerry rueda
su segunda película:
High school confidential (título
también de otro de sus
éxitos), con la macicísima
Mamie Van Doren. En mayo de
1958 se va de gira a Inglaterra,
gira que no empieza bien porque
aunque sus canciones molan a
la juventud inglesa, allí
los músicos no acostrumbaban
a llevar de gira a sus familias,
por lo que la prensa musical
del país se burla de
él y habla de “el
circo de Jerry Lee Lewis”.
Y llega el mazazo: algún
periodista descubrió
el matrimonio oculto y tildó
a Jerry de obseso sexual. La
carca sociedad inglesa no encontraba
ninguna justificación
a que un tío de 23 años
se casase con su prima de 13.
Encima, Jerry, intentando explicarlo,
la caga más.
He aquí la explicación
que dio: “Myra es mi esposa.
Estamos legalmente casados.
Yo mismo me casé por
primera vez a los catorce años.
Entonces, cuando estaba casado,
conocí a June. Un día,
June me dijo que iba a tener
un hijo, y como sus padres y
sus hermanos me amenazaron con
matarme si no me casaba con
ella, tuve que hacerlo. Por
eso era mi anterior matrimonio
el que no estaba en regla, ya
que yo ya estaba casado. Era
bígamo. Pero ahora me
he divorciado de mis dos anteriores
esposas, ya estoy casado con
Myra. Todo es legal. Ella es
mi esposa.” Evidentemente,
con estas palabras la acaba
de liar del todo. Pero la cosa
sigue: Jerry, en plan no-tengo-nada-de-que-arrepentirme,
saca a su esposa a escena al
final de los conciertos y también
manda unas fotos a la prensa
en las que aparece comiendo
guisantes que Myra le introduce
en la boca con una cuchara.
Tras sólo tres actuaciones
y ante el boicot del público
inglés, la gira es cancelada
y Jerry Lee y compañía
vuelven a casa.
Cuando la noticia
llega a EE.UU., jode la carrera
de Jerry Lee Lewis. Sus discos
dejan de sonar en la radio y
ningún promotor le contrata.
Jerry Lee Lewis, sencillamente,
no existe. Nuestro protagonista,
en su línea, en vez de
intentar enterrar el asunto,
planta cara. Su siguiente single
es The return of Jerry Lee,
donde, a través de una
supuesta entrevista con respuestas
extraídas de sus canciones,
se ríe de los británicos,
incluyendo a la Reina. También
se dedica a aparecer ante la
prensa botella de whisky en
ristre y pegándose vaciles
entre carcajada y carcajada.
En un año, Jerry ya está
tocando en garitos de tercera,
y aunque seguía grabando
para la Sun, sus discos ya no
sonaban. Para colmo, la mala
racha sigue: se vuelve a divorciar,
el hijo que había tenido
con Myra muere ahogado en la
piscina de su casa y Hacienda
le embarga un coche y algunas
joyas por evasión de
impuestos.
Pero Jerry
Lee Lewis es Jerry Lee Lewis,
y en los sesenta, olvidado el
pifostio de su matrimonio, vuelve
a tener éxito y realiza
varias giras por el Reino Unido.
Con el tiempo, va inclinándose
por el Country, pero sin dejar
nunca de lado el Rock &
Roll. Entre 1968 y 1973 consigue
más de una docena de
éxitos con Mercury/Smash
como Another time, another place
(Smash, 1968), What´s
made Milwaukee famous (Smash,
1968) o una nueva versión
de Drinkin´ wine spoo-dee-o-dee
(Mercury, 1973). Por esta época
también se reeditaron
con éxito varios singles
grabados en la Sun, como Invitation
to your party (Sun, 1969) o
Waiting for a train (Sun, 1970),
temas que en su día no
alcanzaron las listas. Pero,
excepto las grabaciones que
hizo en Londres en 1973 con
más de una docena de
jóvenes músicos
de Rock como Peter Frampton,
Rory Gallagher, Albert Lee o
Gary Wright, los discos de esta
época no han recibido
demasiada atención fuera
de los ambientes Country y Rockers.
En 1977, ficha por Elektra,
donde graba una serie de LP’s
cojonudos acompañado
por el legendario guitarrista
James Burton. Sigue haciendo
giras por EE.UU., Francia e
Inglaterra (donde es aclamado
con mayor entusiasmo que en
su país) como una superestrella
más, machacando el piano,
riéndose del público
y armando el taco.
Pero mientras
todo esto ocurría, su
vida privada seguía llena
de borracheras, broncas, juicios,
divorcios y tragedias. En 1973
muere en un accidente de coche
su hijo Jerry Lee Jr. Su mujer
Jaren Pate le pide el divorcio
en diciembre de ese mismo año.
Después de tantos años
de juerga y priba, en 1981 ingresa
en un hospital con una úlcera
sangrante. Todo el mundo piensa
que la va a diñar, pero
mala hierba nunca muere. En
1983 se casa con Shawn Michelle
Stevens, que muere dos meses
después de sobredosis.
En 1984 se casa por sexta vez
en Memphis con una tal Kerrie
McCarver, de 22 años
(joder con el abuelo).
En 1986 pasa
de Elektra a MCA donde permanece
durante cuatro años.
Ese mismo año, Jerry
Lee, Carl Perkins, Johnny Cash
y Roy Orbison graban un álbum
juntos en los estudios de la
Sun. También hacen un
vídeo musical. En 1989
se filma la famosa película
sobre su vida protagonizada
por Dennis Quaid y titulada
Great balls of fire.
Hoy en día,
Jerry Lee Lewis, su mujer y
su hijo viven en el rancho Lewis,
en Nesbit (Mississippi). El
asesino ha seguido tocando y
grabando hasta la actualidad,
acompañado por The Killer
Band, compuesta por Kenny Lovelace
(guitarra), James Burton (guitarra),
B.B. Cunningham (bajo eléctrico)
y Robert Hall (batería).
A veces se les unen su esposa
Kerry, su hijo Jerry Lee Lewis
III (“Lee”) y su
suegro Bob McCarver. Según
las últimas noticias
que han llegado a mis oídos,
The Killer anda últimamente
de hospitales y cancelando conciertos.
El último que dio fue
en La Casa del Blues, en Orlando
(Florida), el 20 de mayo de
este año. Ya en mis tiempos
de rocker adolescente era una
tomadura de pelo muy común
contarle a los colegas que habías
oído que Jerry Lee Lewis
la había palmado en un
juergote, o en un accidente
de coche con un par de putas
al lado o algo por el estilo.
Siempre era mentira. El Asesino
de Louisiana nunca morirá.
Él no.
|








|