|
SINOPSIS
“Un día,
de adolescente, me di cuenta
de que era idiota. (…)
Ahora que voy camino de los
treinta y cinco estoy convencido
de que no sólo todo el
mundo es idiota, sino que nunca
dejaremos de serlo…”
Este es Pere-Lluc
Solans, un joven desorientado
y sumido en una crisis existencial.
Una noche de copas, se emborracha
y en medio de la calle encuentra
a Sandra, una mujer muy atractiva
que le llevará a una
obsesión extrema.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
En Amor Idiota
Ventura Pons nos cuenta la historia
de Pere-Lluc (Santi Millán),
quien en la mitad de su treintena
tiene su vida creada sobre la
asumida hipótesis de
que es completamente idiota.
Tras conocer accidentalmente
a Sandra (Cayetana Guillén
Cuervo), queda inmediatamente
prendado de ella y todos sus
actos de acercamiento a ella,
por extravagantes e imposibles
que nos parezcan, quedan autojustificados
ante la premisa de la idiotez.
Según el director y guionista,
Pons, la película trata
tres temas fundamentales, como
son el amor, la amistad (consolidando
a los amigos como la familia
de este siglo) y la muerte (como
catarsis). En cuanto al amor,
más bien podría
tratarse de cegada obsesión
platónica en el primer
tercio de la película,
consumada pasión carnal
(con todo lujo de detalles)
en el segundo acto y sí
amor, quizás también
idiota, en el desenlace final.
Quizás con ello Pons
intente mostrar el modo de comunicación
humana actual y generalizar
las relaciones urbanas modernas.
El guión
está basado en la novela
Amor d’idiota de Lluís-Anton
Baulenas, autor a quién
Ventura Pons ya adaptó
al cine en Anita No Pierde El
Tren. Ya en la novela aparecen
los grandes temas desarrollados
en el film, tomando como trasfondo
la aparentemente generalizada
crisis existencial de los protagonistas.
El guión se ha transformado
en una interesante película,
con una estructura narrativa
coherente, aunque en ocasiones
se aturulle al espectador con
un exagerado e incómodo
movimiento constante de cámara
y variaciones de zoom. Tanto
actores como director, nos aseguraron
que en todo momento se trató
de rodar las escenas de sexo
de la manera más real
y veraz posible. El resultado
es un poco extrovertido y público,
aunque bastante correcto. Los
diálogos en cambio, son
demasiado filosóficos
para la vida real, con un toque
decadente y cansino. Una pizca
de banalidad le hubiera ido
bien al guión, en aras
de la veracidad, aunque esto
no es algo que Ventura Pons
use demasiado en sus filmes.
En cuanto a
la apuesta por los actores ha
resultado ser el punto más
eficiente de la película.
Santi Millán logra sorprender
con este cambio de registro
tan acusado respecto a su popular
papel cómico en televisión.
Consigue darle gran profundidad
a su personaje y la complicidad
con Cayetana, con un solvente
papel de mujer urbanita hecha
a sí misma, traspasa
la pantalla.
En definitiva
Amor Idiota es una lograda película
en la que se combinan la densidad
y profundidad de los grandes
temas vitales en momentos de
crisis, junto con escenas carnales
muy explicitas que amenizan
y aligeran (quién lo
diría) la historia.
|




|