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CARNAGES

Una película escrita y dirigida por Delphine Gleize

Con: Chiara Mastroianni, Ángela Molina, Lio, Lucía Sánchez, Esther Gorintin, Marilyne Even, Clovis Cornillac, Jacques Gamblin, Féodor Atkine, Bernard Sens, Pascal Bongard, Raphaëlle Molinier, Julien Lescarret, Juliette Noureddine, Luc Delhumeau

 

SINOPSIS

Un joven torero en el ruedo; una actriz que intenta descubrir el sentido de su existencia; una profesora, cuya madre le esconde ciertas cosas, se cree espiada por una niña de cinco años que piensa que los animales son más grandes que ella. La niña tiene nombre de animal y tiene un dogo alemán con nombre de niño y corazón frágil. Un filósofo se reconvierte a patinador artístico, una pareja que está esperando quintillizos deja de comunicarse, un taxidermista recibe un regalo de su madre... Aparentemente, nada vincula a estos personajes, pero las diferentes partes de un toro muerto, en su itinerario por distintos países y destinos, contribuye a que todos esos personajes, excéntricos, normales o patéticos, se encuentren y se reencuentren en situaciones absurdas, emocionantes, crueles, estrafalarias...

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

La joven directora Delphine Gleize maneja en “Carnages” una imaginería narrativa colorista, caótica, un tanto surrealista y por algunos destellos de calidad, interesante y fresca. Tras varias experiencias en el campo del cortometraje da el salto al largo con esta película escrita también por ella. “Carnages” es una historia cuyo protagonista velado es la muerte y que consigue, paradójicamente, ser un canto de vida y esperanza. Delphine Gleize ha bebido de Buñuel y Almodovar mientras tenía un ojo puesto en el cine de su compatriota Jean-Pierre Jeunet, por lo menos eso transpira en su cine aunque el resultado final de su película diste, y pese como una losa por momentos, de lo creado por esos talentos, anteriormente citados, tan dispares entre sí. Es loable y digno de mención el esfuerzo realizado por Delphine Gleize por superar influencias y tratar de articular su propio estilo cinematográfico, pero tal vez se le ha escapado la gran bola que manejaba de sus manos en su primera película.

El puzzle de historias entre cruzadas, que arrancan desde la mirada de una niña francesa epiléptica viendo en la tele la sangrienta cogida de un torero en España, conforman, a medida que avanza el metraje, un guión con importantes lagunas y poco definitorio de alguno de los caracteres que en él se encuentran. Una verdadera desilusión porque el arranque del film resulta desconcertante y muy atractivo. Delphine Gleize se muestra ambiciosa, en el mejor sentido del término, en las formas-lo mejor de su cine, sin duda-y en la escritura, plagada de sensaciones, de referencias, reflexiones e ideas interconectadas. Desafortunadamente su esfuerzo constructor y el colorido formal propuesto no tapan el hecho que sus historias dentro de la película parecen estar casi cogidas con hilos, ya que el castillo de naipes acaba por romperse sin conseguir transmitir las emociones que supuestamente deberían arrancar en el espectador.

Los ojos de la niña de cinco años, Lio (aquella pálida y adorable criatura descubierta en “La Madre Muerta” por Juanma Bajo Ulloa), abriendo el mundo de colores, desde un hipnótico zoom, y la deliciosa presencia de la camaleónica Ángela Molina, acaban por diluirse en un desorden narrativo tanto o más que la anecdótica presencia de Chiara Mastroninani, hija de Marcello Mastroninani y el vivo reflejo de su madre, Catherine Devenue.