Principal / Planos y Secuencias / Reseñas / Charlie y la Fábrica de Chocolate

CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE

Una película de Tim Burton

Con: Johnny Deep

 

SINOPSIS

¡La gran fábrica de chocolate Wonka abre sus puertas tras años de penumbra! Por fin el excéntrico Willie Wonka (Johnny Deep) dejará que cinco niños afortunados puedan disfrutar como nunca del mundo mágico que la fábrica esconde, para ello deben encontrar primero los cinco Golden Tickets que esconden sus chocolatinas ya repartidas por todo el pueblo. Los cinco renacuajos que ganen, acompañados por sus familiares, se sumergirán (junto al espectador) en la fantasía de la gran fábrica de chocolate, o lo que es lo mismo; en la fantasía del propio Burton.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Tim Burton ha conseguido reproducir con suma fidelidad el mundo que Roal Dahl inventó hace ya muchos años al escribir su novela Charlie y la fábrica de chocolate, un libro ya mítico que fue llevado a la gran pantalla por Mel Stuart bajo el título “Un mundo de fantasía”. Sin embargo no hay comparación entre ambas películas ya que Burton es el director postmoderno más creativo y original que hay y su capacidad para plasmar fantasías que todos tenemos (o hemos tenido de niños cuando nos pegábamos a los cristales de las pastelerías deseosos de una pizca de chocolate) es única y se hace notar en este nuevo film.

El universo del interior de la fábrica alberga una paleta cromática comparable a la del mismo arco iris sumergiendo al espectador por completo en un universo análogo del que no quiere salir. A los niños los fascina por completo y a los adultos también nos atrapa y nos transporta a la magia de la infancia.

A nivel técnico, solo empezar, los títulos de crédito (donde se muestra todo el proceso de producción de una tableta de chocolate con un colorido casi mágico y unos planos vertiginosos) son la primera pista de la gran película que nos espera.

A medida que avanza el sencillo argumento de la historia, las imágenes que se nos muestran son de cuento de navidad, de aquellos cuentos en los que no sabes porqué pero tienes el presentimiento de que todo acabará bien (claro que tratándose de una producción de Hollywood no hay que ser muy avispado para intuirlo).

La fotografía es inmejorable, el director impresiona con el colorido inacabable de la gran fábrica y sus caramelos. Atrás quedaron las tinieblas de otras películas suyas como Sleepy Hollow o Pesadilla antes de navidad (en la cual Burton era el productor, no director como muchos creen). Lo que está claro es que la fábrica es un personaje más del film, tan importante como Charlie o el propio Willie Wonka.

A pesar de la frialdad o el desconcierto inicial, acabas impregnado de la rareza, simpatía y sobretodo la originalidad de Willie Wonka. Burton y Deep lo han conseguido de nuevo, son un tándem que nunca falla, la receta perfecta para conseguir llegar a cualquier espectador. Esa risita caballuna del actor cuando se ríe de sus propias bromas y las miradas de engreimiento ante las insolencias de los niños (dicho sea de paso son todos insoportables menos el bueno de Charlie) son las que merecen un reconocimiento especial para Deep aunque cabe destacar que (en todos los actores) pero especialmente en Johnny Deep su interpretación gana muchísimo en versión original; aunque suene a snobismo es una realidad.

Y como no podía ser de otro modo, tras la profesionalidad de Deep está la cabeza pensante que le guía por su recorrido al largo de la obra, Tim Burton. Del director hay que elogiar la falta de efectos especiales y uso de la tecnología para crear sus universos paralelos y únicos. El hecho de crear literalmente una gran cascada de chocolate por la cual navega Deep con los niños y los Oompa-Loompas (los enanos que trabajan en la fábrica) sin ayuda de la técnica dice mucho de Burton como director. Según sus propias palabras vivió 6 meses dentro de esa “fábrica” cuando aun era un plató vacío, desde el primer día hasta la última piruleta colocada.

En definitiva, Charlie y la fábrica de chocolate es una muestra más de la capacidad creativa de Burton y a la vez una película que entretiene y divierte a niños y no tan niños. Este film abre la imaginación y una puerta a la esperanza de que todo sueño que un niño tenga en mente puede ser realizado incluso siendo pobre y humilde, si lo desea con todas sus fuerzas llegará a conseguirlo, y sino que se lo pregunten a Charlie.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Anna Sánchez