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DEATH PROOF

Un película de Quentin Tarantino

Con: Kurt Russell, Sydney Tamiia Poitier, Rosario Dawson, Vanessa Ferlito, Rose McGowan, Tracie Thoms, Zoë Bell, Quentin Tarantino

 

SINOPSIS

Jungle Julia, la disc-jockey de moda en Austin (Texas) sale de marcha junto a un par de amigas. De bar en bar, se emborrachan, ligan, bailan... pero no están solas, les acecha un psicópata, un asesino en serie que utiliza su coche para aniquilar a sus víctimas.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Neumáticos quemados por el asfalto, las vertiginosas piernas de la hija de Sydney Poitier, un Dodge Challenger contra una oscura máquina de matar, un baile excitante al son de una jukebox... Todo eso y mucho más es Death Proof. La quinta película de Quentin Tarantino completa, junto a “Planet Terror”, un programa doble denominado Grindhouse.

El director estadounidense nos sorprende con un filme de crímenes sangrientos, chicas sin límite y adrenalíticas persecuciones de coches. Todo bien agitado en el personal universo de Tarantino al ritmo de una banda sonora en la que destacan canciones que destilan un olor a carretera como “The last race” de Jack Nitzsche, “It´s so easy” de Willy DeVille, o bien, sensuales temas como “Chick habit” de April March y “Down in Mexico” de The Coasters.

El film está dividido en dos partes enlazadas por la figura de “Stuntman Mike”. Kurt Russel nos regala un personaje que a lo largo de las casi dos horas que dura la película evoluciona desde el suspense a la comedia pasando por la más visceral violencia. Sin embargo, este personaje estaría incompleto si no fuera por esa bestia de cuatro ruedas y una calavera en el capó que es su coche: un vehículo 100% a prueba de muerte.

Y es que Death Proof es un homenaje a los dobles de acción de las películas. Escenas imposibles, trucos nunca vistos, y sobre todo, la interpretación de Zoë Bell, doble de Uma Thurman en Kill Hill.

Sin embargo, los homenajes no acaban aquí. En un guiño a aquellos añejos programas dobles de cine de barrio, el director quiso someter el celuloide a un proceso de envejecimiento que se aprecia en puntuales cortes y en un desgaste de la película, que provoca que el espectador se planteé si está ante un revival de los años ´70.

El film está lleno de referencias a aquella época en la que triunfaban series como “Starsky y Hutch”, mensajes implícitos que Tarantino ya mostró en "Jackie Brown". Si entonces la trama se articulaba alrededor de la estrella de las películas “blaxploitation”, Pam Grier, aquí las chicas vuelven a acaparar todo el protagonismo gracias a la sensualidad de sus cuerpos y al descaro de sus palabras. Conversaciones que aunque suenan auténticas, en ocasiones, también resultan pesadas.

Si bien Tarantino abusa de sus célebres diálogos, Death Proof es una película enérgica, vibrante, sangrienta y cachonda. En fin, un film sin pretensiones. Puro divertimento.

 

 

 
David Montero Sierra