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SINOPSIS
Jungle Julia,
la disc-jockey de moda en Austin
(Texas) sale de marcha junto
a un par de amigas. De bar en
bar, se emborrachan, ligan,
bailan... pero no están
solas, les acecha un psicópata,
un asesino en serie que utiliza
su coche para aniquilar a sus
víctimas.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Neumáticos
quemados por el asfalto, las
vertiginosas piernas de la hija
de Sydney Poitier, un Dodge
Challenger contra una oscura
máquina de matar, un
baile excitante al son de una
jukebox... Todo eso y mucho
más es Death Proof. La
quinta película de Quentin
Tarantino completa, junto a
“Planet
Terror”, un programa
doble denominado Grindhouse.
El director
estadounidense nos sorprende
con un filme de crímenes
sangrientos, chicas sin límite
y adrenalíticas persecuciones
de coches. Todo bien agitado
en el personal universo de Tarantino
al ritmo de una banda sonora
en la que destacan canciones
que destilan un olor a carretera
como “The last race”
de Jack Nitzsche, “It´s
so easy” de Willy DeVille,
o bien, sensuales temas como
“Chick habit” de
April March y “Down
in Mexico” de The Coasters.
El film está
dividido en dos partes enlazadas
por la figura de “Stuntman
Mike”. Kurt Russel nos
regala un personaje que a lo
largo de las casi dos horas
que dura la película
evoluciona desde el suspense
a la comedia pasando por la
más visceral violencia.
Sin embargo, este personaje
estaría incompleto si
no fuera por esa bestia de cuatro
ruedas y una calavera en el
capó que es su coche:
un vehículo 100% a prueba
de muerte.
Y es que Death
Proof es un homenaje a los dobles
de acción de las películas.
Escenas imposibles, trucos nunca
vistos, y sobre todo, la interpretación
de Zoë Bell, doble de Uma
Thurman en Kill Hill.
Sin embargo,
los homenajes no acaban aquí.
En un guiño a aquellos
añejos programas dobles
de cine de barrio, el director
quiso someter el celuloide a
un proceso de envejecimiento
que se aprecia en puntuales
cortes y en un desgaste de la
película, que provoca
que el espectador se planteé
si está ante un revival
de los años ´70.
El film está
lleno de referencias a aquella
época en la que triunfaban
series como “Starsky y
Hutch”, mensajes implícitos
que Tarantino ya mostró
en "Jackie Brown".
Si entonces la trama se articulaba
alrededor de la estrella de
las películas “blaxploitation”,
Pam Grier, aquí las chicas
vuelven a acaparar todo el protagonismo
gracias a la sensualidad de
sus cuerpos y al descaro de
sus palabras. Conversaciones
que aunque suenan auténticas,
en ocasiones, también
resultan pesadas.
Si bien Tarantino
abusa de sus célebres
diálogos, Death
Proof es una película
enérgica, vibrante, sangrienta
y cachonda. En fin, un film
sin pretensiones. Puro divertimento.
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