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SINOPSIS
Diane tiene
casi treinta años. Trabaja
en una multinacional dirigida
por Henri-Pierre Volf. La empresa
está diversificando sus
actividades – ya abarca
desde el negocio inmobiliario
hasta el diseño de ropa
– y actualmente negocia
la adquisición de TokyoAnime,
una empresa japonesa que produce
un nuevo tipo de manga con una
versión pornográfica
en 3D que va a destrozar a la
competencia en un mercado extraordinariamente
lucrativo.
Dos compañías
luchan por obtener los derechos
exclusivos de distribuir en
la red las nuevas imágenes
de Volf: Mangatronics y Demonlover.
Mangatronics ha contratado a
Diane para que trabaje como
espía industrial y haga
todo lo posible desde dentro
para torpedear las opciones
de Demonlover. La conexión
de Demonlover con varias web
violentas y pornográficas
son un punto débil en
su relación con el Grupo
Volf, que no sabe nada de su
existencia. Pero Diane descubre
que Demonlover también
tiene su propia estrategia y
espías en la forma de
sus colegas, aparentemente inocentes.
Al final acabará sabiendo
demasiado y se convertirá
en un peligro para Demonlover.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
La sensación
posterior al visionado de Demonlover
es de plena confusión,
pues sólo tras unas horas
y unas relecturas de la sinopsis
nos aclaramos un poco y le damos
cierta coherencia a la trama.
Evidentemente, esto no es una
buena señal. Con un argumento
confuso hasta la extenuación,
la última obra del realizador
francés Olivier Assayas,
provoca momentos de plena desconexión
con el espectador, abrumado
por la sucesión de acontecimientos
cada cual más escabroso.
Con un inicio
prometedor, Demonlover indaga
dentro de esos pozos hediondos
en los que se han convertido
las grandes corporaciones internacionales
en las que no existen meras
relaciones humanas sin un trasfondo,
digamos, natural. Nidos de engaños,
manipulaciones y luchas egocéntricas
por la obtención del
poder, Assayas intenta destapar
esa aséptica aureola
que rodea a los gráficos
y análisis de beneficios,
mostrando la podredumbre interior.
Buenas intenciones iniciales
con un argumento que, a medida
que avanza el metraje, se escapa
en un toma y daca frenético,
haciendo que los protagonistas
implicados se vayan convirtiendo
en seres confusos, casi irreales.
Destaca por
encima de todos los roles, la
actriz de origen danés
Connie Nielsen, con muchos kilos
de menos que en otro reciente
trabajo que próximamente
llegará a nuestras pantallas,
la producción danesa
“Brødre”
(Hermanos). En Demonlover interpreta
a la fría y calculadora
Diane, con un halo de superioridad
y desprecio ante sus iguales,
personaje que encierra tantas
sorpresas que se termina convirtiendo
en su mayor amenaza. Con mucha
solvencia interpreta Nielsen
a la atrapada Diane, en cuya
versión original interpreta
su personaje en idioma francés
e ingles.
Entre el plantel
internacional de secundarios
que navega entre Hollywood y
artistas reputados franceses,
Chloë Sevigny cobra especial
protagonismo en la historia.
Ante un reto de interpretar
un papel en francés sin
tener ni idea del idioma, Sevigny
se defiende perfectamente. Lástima
que su personaje sea de uno
de los más ricos y termine
siendo engullido por la complejidad
de la trama.
Assayas empieza
bien pero, tal vez debido a
su manera peculiar de dirigir,
instruyendo bastante poco a
sus actores y “dejándolos
hacer”, la trama se vuelve
anárquica y peligrosa,
incidiendo en la falta de interés
del espectador.
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