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SINOPSIS
Un grupo de
amigos, con graves problemas
emocionales y personales, deciden
utilizar como terapia la formación
de un equipo de fútbol
siete en su barrio.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Con el recuerdo
de Al Otro Lado De La Cama inducido
por el reparto, la trama y la
hábil campaña
publicitaria que se encarga
de recordarnos que se trata
de la primera película
como director del guionista
de la película española
más taquillera, afronto
el visionado de Días
de Fútbol, a la espera
de la repetición de clichés
ya utilizados en la película
de Martínez Lázaro.
Y claro que hay una fórmula
similar: un grupo de treintañeros
con problemas emocionales, enredos
de parejas y vidas anodinas
se ponen al servicio de la moderna
comedia española. Pero
aún así, el proyecto
vuelve a funcionar y veo las
claves del éxito en un
guionista hábil, que
diseña personajes arquetípicos
y sabe exprimir el jugo que
se obtiene al diseccionar su
particulares paranoias y en
ponerlos a actuar en conjunto.
Pero sobre
todo la sorpresa para mi en
esta película es la sorprendente
evolución cómica
en algunos actores, es decir,
Ernesto Alterio y Alberto San
Juan están bastante bien.
Esto que puede parecer una frase
simplona y tópica, a
mi me ha costado utilizarla
varios años, porque en
papeles anteriores nunca había
sido capaz de entrever las virtudes
de estos dos afamados intérpretes,
que para mi no se habían
ganado aún el reconocimiento
como tales, ya que siempre afrontaban
sus retos con recursos limitados,
poca gracia e inexpresividad.
Pero es cierto, en esta película
funcionan y exploran nuevas
formas de afrontar su trabajo
de manera positiva y resultados
óptimos. Si bien sus
caracteres están más
que perfilados por el director
– guionista, tanto Alterio
como San Juan hacen creíbles
y divertidos sus estrafalarios
roles.
Con esto llegó
a la conclusión de que
el gran hallazgo de película
es la versatilidad de David
Serrano como director, sobre
todo en el apartado de dirección
de actores, en el que demuestra
buen pulso y mano derecha para
llevar al redil a un casting
tan heterogéneo, joven
y predispuesto al desmadre.
Pero también quiero reseñar
sus virtudes como guionista,
que le permiten fijar con contundencia
y bastante gracia sus premisas,
como la del rol de fracasados
de todos los personajes y la
honestidad en las pretensiones
de la historia que configura
como un vehículo para
desarrollar una buena comedia,
pero que omite sabiamente adoptar
soluciones inverosímiles
para los problemas de esta pandilla
de descerebrados.
Para finalizar
me gustaría destacar
del extenso casting, la labor
de Secun de la Rosa un actor
todoterreno por descubrir en
cine y Fernando Tejero dotados
para la comedia de manera casi
innata. De las chicas me quedo
de nuevo con el secundario de
María Esteve, que vuelve
a bordar su papel del insulsa
y con Nathalie Poza, que da
un recital de auténtica
mala leche.
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