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SINOPSIS
Paco (Antonio
Resines) es un matón
a sueldo venido a menos, un
tipo lleno de caspa y de deudas.
Una de ellas es con Don Rodrigo
(Manuel Alexandre), el Vito
Corleone de la ciudad de provincias
donde viven, que harto de esperar
que le pague le ofrece dos soluciones:
una, meterle un tiro; dos, enseñarle
la profesión a su sobrino
Alex (Jordi Vilches), un adolescente
con aspecto de idiota que no
parece tener el más mínimo
talento para nada que no sea
meter el cuezo.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Dos Tipos Duros
bebe de esa tendencia tan preponderante
en la música que es la
fusión, en este caso
del género negro con
la comedia, todo ello aderezado
con el pertinente tufillo Made
In Spain. Las pretensiones del
film se desvelan desde la primera
secuencia en la que Antonio
Resines, matón de pacotilla,
intenta cobrar una deuda al
deudor equivocado y desde ese
mismo momento podemos intuir
la tropelía de equívocos,
gags y escenas de acción
que vamos a presenciar. Pretensiones
que hay que decir llegan a buen
puerto, si no tanto por méritos
reseñables, si por aciertos
de ritmo, actores solventes
y algunos buenos chistes.
Siguiendo la
estructura “torrentil”de
hombre de acción con
nulas cualidades y alta autoestima
profesional, acompañado
por el acólito aprendiz
con dudosa capacidad mental,
la pareja nos introduce en una
disparatada historia de falsos
secuestros, mafias implicadas
en jugosos negocios de prostitución,
líos de familias y faldas.
Todo a buen ritmo, acción
y con dosis calculadas de humor.
Uno de los motivos de que este
desbarajuste funcione, es la
química y la comicidad
desplegada tanto por Resines
(cada día más
contenido) como por Jordi Vilches,
el desgarbado protagonista de
Krámpack que destapa
un filón de vis cómica.
Los únicos peros son
la previsibilidad de ciertos
acontecimientos y alguna patente
falta de imaginación
para resolver ciertas acciones,
como por ejemplo el modo en
el que el chico acaba con los
malos, ya que si bien no estamos
ante una película a la
que se le exija un visión
realista, pues hubiera sido
mejor haber optado por soluciones
humorísticas antes de
utilizar proezas a lo Schwarzenegger.
En definitiva
Dos Tipos Duros es una buena
excusa para hacer unas risas
en el cine y un filme que cumple
con su vocación de entretenimiento.
Juan Martínez Moreno
esta correcto en su debut como
director, aunque como él
mismo reconoce era difícil
fallar con una producción
de este tipo, unos actores espléndidos
(Rosa Mª Sardá eternamente
bien y Elena Anaya bastante
solvente) y unos secundarios
de lujo (Alexandre, Fele Martínez,
Jaime Blanch...). Pero en su
descargo hay que decir que otros,
con las mismas posibilidades,
lo hicieron infinitamente peor.
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