|
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
El "fenómeno"
documental de denuncia en la
actualidad cinematográfica
con una repercusión bastante
mayor de lo habitual en este
tipo de producciones vino marcado
a través del estadounidense
Michael Moore mediante "Bowling
for Columbine" o "Fahrenheit
9/11", poco después
Morgan Spurlock realizaba "Super
size me"... Sin embargo,
filmes como el que nos ocupa
nunca recibirán un tratamiento
masivo ni serán proyectados
en salas convencionales, a pesar
de tratarse, como las anteriores,
de una película crítica,
porque el dedo en la llaga de
"Earthlings" (que
podríamos traducir como
Habitantes de la tierra) va
más allá de arremeter
contra el uso de armas de fuego,
la política estadounidense
o las multinacionales de comida
rápida, sino a uno de
nuestros propios fundamentos
esenciales como especie humana.
A través
de un arduo y laborioso trabajo
de documentación Shaun
Monson enseña las relaciones
de dominación que el
ser humano establece respecto
al resto de animales con los
que vivimos en el planeta, relatándonos
a través de imágenes
(muchas veces bajo la utlización
de cámara oculta) las
entrañas de la industria
alimenticia para con el ganado,
el uso de seres vivos en la
investigación científica,
para nuestro propio entretenimiento
y disfrute, como mascotas o
en la elaboración de
ropa y vestidos. Esta narración
no está exenta de momentos
desagradables, cruentos y crueles,
a pesar que desde la voz en
off de Joaquin Phoenix, reconocido
vegetariano, el trato a la hora
de referirse a los animales
que estamos viendo sea del más
absoluto respeto e igualitario
no sólo porque siempre
se refiera a ellos como animales-no
humanos sino por la forma de
contar, pausada y reflexiva,
muy didáctica, que se
utiliza mientras los ejemplos
van presentándose ante
nuestros ojos acompañados
de una banda sonora prácticamente
instrumental, basada en canciones
de Moby, que sirve para darle
mayor relevancia y énfasis
a aquello que se nos está
contando.
A España
esta película ha llegado
tres años después
de su finalización (2003),
las copias de la misma, además
de editarla, traducirla y subtitularla,
están siendo mostradas
en centros por la organización
Igualdad Animal o a través
de copias en mano. Evidentemente,
esta distribución minoritaria
no corresponde sólo al
carácter de desconocimiento
sobre su autor sino que está
claro que su temática
es la que le cierra puertas
porque no es, ni mucho menos,
tan fácil de asimilar
para cualquiera como decir que
el presidente de la nación
más poderosa de la tierra
nunca ha sido muy listo. De
la misma manera, el afán
por crear o cambiar una opinión
es evidente, al igual que sólo
se muestra un punto de vista
sobre lo tratado y habrá
quien lo acuse de morboso, de
hacer afirmaciones exageradas
y de que existen cosas más
importantes por las que preocuparse.
Pero, a su
vez, ese punto de polémica
y controversia otorga personalidad
a este documental y lo convierte
en un gran trabajo, junto a
la ingente labor tras las cámaras
para reunir todo el material
y ordenarlo, o el ritmo cómodo
a pesar de lo didáctico
y definido de la perspectiva
sin olvidar la valentía
y riesgos que habrá supuesto
hacerlo; así lo han reconocido
varios festivales internacionales.
Además, en ningún
momento se dice de manera abierta
al espectador lo que tiene que
hacer sino que muestra unos
hechos verídicos y deja
que, cada uno, en su fuero interno
establezca, o no, la conexión
con la idea que se quiere transmitir
en torno a su metraje.
|



|