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EL MISTERIO GALÍNDEZ

Dirigida por: Gerardo Herrero

Con: Saffron Burrows, Harvey Keitel, Eduard Fernández, Guillermo Toledo, Reynaldo Miravalles, Joel Angelino, Jorge Ali, John Furey, Hugo Reyes, Mario Limonta, Chete Lera

 

SINOPSIS

Nueva York, República Dominicana, años cincuenta. Madrid, País Vasco y la República Dominicana otra vez, años ochenta. Éstos son los escenarios y los tiempos por los que discurre EL MISTERIO GALÍNDEZ, una película que transcurre entre la realidad y la ficción, basada en la novela Galíndez de Manuel Vázquez Montalbán.

A finales de los años ochenta, Muriel Colber llega a España para trabajar en su tesis doctoral acerca de Jesús de Galíndez, un vasco exiliado en Estados Unidos tras la Guerra Civil, secuestrado y desaparecido en extrañas circunstancias en 1956 en Nueva York.

Su investigación abandonará pronto el ámbito académico y se adentrará en el político-policial ya que los responsables de la muerte de Jesús Galíndez intentarán por todos los medios que sus descubrimientos no vean la luz.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Siempre me sentí fascinado por la trama que elaboró Vázquez Montalban en un espléndido libro que poco tiene que envidiar a los grandes best seller tipo, Le Carre o Frederic Forsyth. Una intriga internacional que además tenía el añadido de una buena disección de personajes, así como una recomposición histórica detallada, pero vista desde el prisma de roles actuales y ajenos, que descubren un hecho apasionante por estudiar.

La mayor virtud de la película de Gerardo Herrero es la fidelidad a ese texto, que respeta escrupulosamente, y que seguramente tendrá mucho que ver con la labor que realizó Rafael Azcona, en el primer tratamiento del guión y el buen hacer en el guión de Luis Marías, además de los convincentes diálogos adicionales de Ángeles González Sinde, que este año debutará como realizadora. El Misterio de Galíndez es un digno recordatorio de esa novela, una película realizada con grandes recursos utilizados de manera racional para mostrarnos todas las vertientes de la trama. Hay una gran habilidad para mostrarnos todos los flancos de la historia, que implican varios saltos temporales y geográficos, pero que está hecho con claridad.

Con ese respeto máximo se consigue observar la agitación de la protagonista, una joven e idealista norteamericana, que ve en la desaparición de Galíndez un claro abuso de poder de los gobiernos, tanto americano como dominicano que en esta historia difuminan sus diferencias entre democracias y dictaduras en aras de ocultos interés. También queda muy bien reflejado la débil memoria histórica de nuestro país, incluso del nacionalismo vasco, que no muestran preocupación alguna de lo ocurrido con Jesús de Galíndez. Un tema que todos quieren olvidar, y que cualquier atisbo de recuerdo resulta, cuando menos, molesto.

Hay que destacar también el gran acierto del casting, empezando por la elección de la protagonista Saffron Burrows (Frida, Enigma, En El Nombre del Padre), que encarna a la perfección a Muriel, la becaria atormentada por un pasado marcado por los desmanes políticos totalitarios, fuente de su tesón e idealismo. Perfecta guiri en Santo Domingo y España, donde tiene un novio que es Guillermo Toledo, que pese a que en el libro tiene tintes más alegres e insustanciales, aquí aparece más preocupado y turbado por los avatares de su chica. De todas formas Willie esta grande y hace un gran alarde de interpretación, incluso hablando inglés. Harvey Keitel, siempre es grande, y es esta película no es una excepción, encarnando un Robards oscuro, hastiado, cruel. Eduard Fernández tiene un papel secundario, pero intenso, el de Jesús de Galíndez, dirigente del PNV en el exilio, y ya poco se puede decir sobre las prestaciones que ofrece un actor como él, de una efectividad pasmosa.Podríamos seguir analizando el casting internacional, pero lo dejaremos en un notable general, para los intérpretes de esta interesante película.

Con todos estos elementos era difícil que el productor y director Gerardo Herrero lo estropeara, y pese a que tienes títulos como realizador deficitarios, se observa una constada mejoría tras la cámara, a pesar de algunos cuestionables planos. Lo que no cabe duda es su olfato para elegir historias que enganchan y que en esta ocasión se desarrollan a un ritmo envidiable, que enganchará al espectador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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