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SINOPSIS
Fernando es
el portero suplente de un equipo
de fútbol de tercera
regional. En toda la temporada
no ha jugado ni un solo minuto.
Pero, en el último partido
de liga, el portero titular
se lesiona y el árbitro
señala un injusto penalti
en contra. La afición,
indignada, invade el campo y
el partido se suspende. Hay
que tirar el penalti una semana
después, y Fernando,
el portero suplente, tiene que
ponerse bajo los palos.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Basado en el
relato del argentino Osvaldo
Soriano “El penal más
largo del mundo”, el realizador
Roberto Santiago nos plantea
una irregular muestra de cine
realista nacional. Polifacético
creador que aborda distintos
palos (desde la realización
de publicidad hasta la dirección
teatral) Roberto Santiago nos
sorprendió gratamente
en el año 1999 con el
cortometraje “Ruleta”
en el que unas marujas de nuestro
tiempo mataban el tiempo echándose
una inocente partida a la ruleta
rusa.
Pero vayamos
a la película que nos
ocupa, en el “Penalti…”
el realismo se consigue a nivel
fotográfico en el que
aparece ante nuestros ojos el
Carabanchel tan típico
y tópico al otro lado
del Manzanares. La estética
del partido de barrio los domingos
por la mañana que tantos
recuerdos de niñez nos
trae. Pero la película
fracasa estrepitosamente en
el trasfondo de los argumentos
y, lo que es más grave,
en los diálogos. Superficial
y costumbrista, no logra ahondar
en ninguno de los grandes retos
que se plantea como asignaturas
a tratar: la inestabilidad laboral,
la integración inmigrante,
la exclusión social,
la desigualdad económica…
dejando un lastre de vacuidad
que hace que la trama se nos
haga previsible y aburrida,
meramente anecdótica
navegando en tierra de nadie,
con falso compromiso, entre
la comedia ramplona y el drama
sensible.
El que consiguiera
el Goya al mejor actor revelación
en el año 2003 por “Días
de Fútbol” se muestra
en esta producción como
principal gancho (su nombre
es el único que aparece
en el cartel de la película).
El bueno de Fernando Tejero,
pese a su apabullante éxito
mediático, necesita como
cualquier otro actor un buen
guión y diálogos
solventes para salvar su interpretación,
no siendo este el caso que nos
ocupa. Todas las líneas
de Tejero manifiestan una profunda
simpleza, elevándose
en ocasiones al absurdo más
flagrante, apoyándose
en la mera caricatura ramplona
del eterno héroe que
puede conseguir al final a la
anhelada chica. Estamos totalmente
seguros que el potencial de
este gran actor tiene que encauzarse
hacia otro tipo de personajes
no tan planos y evidentes.
Acompañando
a Tejero hay un plantel de secundarios
bastante extenso en el que predominan
las luces y las sombras. Por
el lado de la solvencia están
Marta Larralde en el papel de
Cecilia, la camarera cuyo principal
deseo es poder escapar del barrio
de una vez, Javier Gutiérrez
en el papel de Rafa, el quiosquero
con delirios de grandeza de
periodista deportivo o el carismático
Enrique Villén en el
papel del “Presi”
de tercera. Por otro lado tenemos
la cuota de inexpresividad de
Maria Botto, cuya interpretación
se nos muestra poco creíble
y falta de contenido.
Sin duda alguna
si el “Penalti Más
Largo del Mundo” se convierte
en una de las películas
españolas más
vista durante el presente ejercicio,
tenemos razones más que
de sobra para empezarnos a preocupar
por nuestro cine.
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