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SINOPSIS
Londres, 1950:
Vera Drake vive con su marido
Stan y sus hijos, ya mayores,
Sid y Ethel. No son ricos, pero
sí una familia unida
y feliz. Vera limpia casas,
Stan es mecánico en el
taller de su hermano, Sid trabaja
para un sastre y Ethel en una
fábrica probando bombillas.
La desinteresada
Vera tiene un secreto: sin que
lo sepa nadie de su entorno
ayuda a jóvenes mujeres,
sin aceptar dinero a cambio,
a poner fin a embarazos no deseados.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Por una vez,
Mike Leigh se aleja del cine
social actual para adentrarse,
de lleno, en el mismo cine social
de siempre, pero retrasado en
el tiempo unas cuantas décadas,
hasta la época de postguerra
inglesa; cuando el aborto todavía
era ilegal allí, aunque
mucha gente lo practicara de
manera secreta y de muy diversos
modos.
Esta es pues
la historia de Vera Drake, una
mujer trabajadora, de mediana
edad, de clase social media-baja,
de la de entonces, y de su unida
familia. Es la historia de una
mujer, que bajo la mirada atenta
hasta la extenuación
de Mike Leigh, es una persona
buena, tranquila, cuidadosa
de su familia y desvivida por
ayudar a jóvenes chicas
que necesitan interrumpir su
embarazo. Vera es consciente
de las consecuencias sociales
de su actividad y por eso lo
mantiene oculto a su familia,
aunque no lo es tanto de las
consecuencias legales de ella.
Por eso su mundo se viene abajo
cuando sale a la luz.
Según
Mike Leigh, le interesó
el tema porque la situación
mundial actual de derechos civiles
está sufriendo una involución.
Su intención era estrenar
la película durante la
campaña electoral de
EEUU para intentar concienciar
sobre la política conservadora
de Bush, cuyos partidarios (en
una buena proporción)
tratan a los médicos
abortistas como la sociedad
inglesa de la década
de los 50 trataba a las mujeres
como Vera.
El Secreto
de Vera Drake es una película
de pequeñas piezas que
encajan perfectamente. El ambiente
está dulcemente recreado,
con unos decorados magníficos
(increíble el papel de
la pared de la casa familiar),
un vestuario acorde y una iluminación
y fotografía que destacan
la ciudad de Londres y la época
de postguerra. Pero sobre todo,
es una película de actores
(algo que siempre logra Leigh),
en la que todos relucen con
brillo como en las mejores obras
de teatro. Y magnífica
está Imelda Staunton,
dando forma de manera espeluznante
a esta mujer sobre todo sencilla
y trabajadora. Una excelente
elección.
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