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En el año 1979 ingresó
en la Compañía
Teatro de la Danza de Madrid
de la que todavía forma
parte. En ella cursó
estudios de interpretación
y danza con múltiples
profesores, en particular con
Antonio Llopis y Luis Olmos.
En dicha Compañía
participó como actor
en once montajes, fué
profesor de interpretación
en su Escuela y ejerció
como productor en nueve montajes...
¿Alguna
vez pasó por tu cabeza
llegar tan lejos en el mundo
de la interpretación?
En
mi función de productor,
que ejercí durante años
en Teatro de la Danza, tuve
que discutir un montón
de contratos con los representantes
de muchos primeros nombres de
la escena española. Nunca
pensé que iba a pertenecer
a ese pequeño grupo de
personas que de alguna manera
llegaban a protagonizar una
película o una serie
de televisión. Como estaba
muy entretenido con Teatro de
la Danza simplemente no ponía
la vista en otro lugar. Lo que
son las cosas, cómo te
sorprende la vida.
¿Cuándo
comenzó la pasión
de Roberto Álvarez por
la interpretación?
En
mi caso supongo que fue ella,
la interpretación, la
que se tuvo que enamorar de
mí porque yo no la buscaba.
Mi caso es el de un estudiante
de Telecomunicaciones con inquietudes
artísticas en general,
sin un fin concreto que perseguir.
Al ir metiéndome en todos
los "saraos" que se
me presentaban recalé
en una Escuela de Teatro que
acabó siendo la Compañía
a la que pertenezco en la actualidad:
Teatro de la Danza. La casualidad
quiso que en aquel año
se montara un espectáculo
con los alumnos: Fausto de Goethe
y a mí me eligieron para
el papel de Mefistófeles.
Y hasta ahora.
¿En
qué género interpretativo
te sientes más cómodo?
Cada
género tiene su atractivo.
En el teatro te enfrentas sólo
al resultado, durante dos horas
todo depende ti (y de tus compañeros
claro). Te juzgas sin verte,
interpretas las reacciones del
público como puedes.
En fin es un arte mayor, con
mayúsculas.
En
el cine y la televisión
puedes repetir y no dejas de
ser un elemento más de
un engranaje muy delicado. Un
montaje te puede salvar o destrozar.
Trabajar en estos medios es
más relajado que en el
teatro, sin embargo, hacerlo
bien también tiene sus
dificultades. En la Televisión
tienes que ser muy eficaz, hay
poco tiempo para todo. Tienes
que buscarte la vida rápido
para sacar una secuencia adelante.
En el cine se puede tardar un
día para resolver una
secuencia de cuatro minutos
de duración y el primer
día puedes estar rodando
la última secuencia de
la película. Casi la
dificultad esta en ser coherente
con el personaje y su proceso
durante todo el rodaje.
¿Consideras
que el teatro tiene el reconocimiento
que se merece en nuestro país?
Dicen
que el teatro esta en crisis.
Esta en crisis el teatro que
arriesga, que busca la reflexión
además del entretenimiento.
No existe el público
que busca en la cartelera la
diferencia. Solo los grandes
acontecimientos teatrales tienen
ahora mismo posibilidades, muy
ligados por cierto a las figuras
que los interpretan y al titulo
que eliges. Por lo demás
la gente acude cada vez más
al teatro. Sin duda es un acontecimiento
social de primer orden.
¿Con
quien te gustaría trabajar?
No
tengo una lista especial. Me
"pone" trabajar con
gente muy buena en su oficio.
Me resulta un reto. Me hace
superarme.
¿Qué
proyectos de futuro tiene Roberto
Álvarez?
Otra
temporada de "Ana y los
7" y una película
con Antonio Hernández:
"El menor de los males"
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