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El
número de obras seleccionadas
para competir por los distintos
galardones de que consta el
palmarés de Alcine fue
de 39. Todas ellas películas
en 16 o 35 milímetros
y de una duración no
superior a los 60 minutos, aunque
en el caso de algunos cortometrajes
presenciados este límite
de tiempo pareciera no sólo
no respetarse sino excederse
incluso hasta una tediosa eternidad.
A pesar de ello, la calidad
del certamen de este año
podía considerarse como
aceptable.
Nuevamente
hemos advertido en sus historias
una tendencia desmedida al drama
y a la denuncia social y la
ausencia casi absoluta de un
género con pretensiones
no tan trascendentales, pero
igual o más difíciles
de realizar, como es el de la
comedia. Sólo contados
cortometrajes como “De
Kuleshov a Berlanga”,
de Guillermo García Ramos
o los simpáticos cortos
de animación “Conquistadores”
y “Tadeo Jones”
consiguieron arrancar alguna
que otra carcajada y parecían
desmarcarse claramente de esta
tendencia. En el caso de “7.35
de la mañana”,
de Nacho Vigalondo, y “El
último peldaño”,
dirigido por José Manuel
Quiroga y coproducido e interpretado
por Luis Tosar, la comicidad
se difumina sobre un trasfondo
amargo y dramático.
En el terreno
fantástico o de la ciencia-ficción
también se pudo ver alguna
que otra muestra como “Pernocta”,
un inquietante cortometraje
dirigido por Álvaro Jiménez,
y “I´ll see you
in my dreams”, que a pesar
de su título se trata
de un peculiar corto portugués
que no aporta más que
un rendido homenaje al género
de terror, a películas
clásicas como “La
noche de los muertos vivientes”
o “Posesión Infernal”,
en la misma línea, salvaje
y aderezada con algo de humor
macabro, que otros filmes más
actuales cómo “Abierto
hasta el amanecer”, de
Robert Rodríguez.
Asimismo,
cabe destacar también
la presencia de tres cortometrajes
documentales: “Platicando”,
de Marisa Lafuente, que se cuela
en el interior de un locutorio
para trazar perfiles humanos
y reflejar a través de
sus conversaciones telefónicas
los sentimientos y las vivencias
de la población inmigrante.
Los otros dos cortometrajes
documentales son “L.A.
Joy” y “Madrid,
Madrid”, ambos realizados
por Luis Cuenca Castro y acompañados
por una banda sonora omnipresente
del dúo francés
de música electrónica
AIR, que se fusiona con las
imágenes en un emotivo
y revelador viaje de miradas
y sentimientos, retrato introspectivo
de los habitantes de dos ciudades,
Los Angeles y Madrid, ésta
última poco después
del fatídico 11 de marzo
de 2004.
La joven actriz
Natalia Mateo, conocida por
sus intervenciones en series
de televisión como Hospital
Central o Policías y
galardonada en Alcine 33 con
el premio a la mejor interpretación
femenina por “Carisma”,
fue la encargada de presentar
la ceremonia de clausura del
Festival de Cine de Alcalá
de Henares. A ella asistieron
todos los premiados de los tres
certámenes de que consta
la sección oficial, es
decir, certamen nacional de
cortometrajes, certamen de videos
de autores de la Comunidad de
Madrid y certamen de largometrajes
de directores noveles (Pantalla
Abierta a Nuevos Realizadores).
El primer Premio
Ciudad de Alcalá al mejor
cortometraje fue otorgado a
“La valiente, de Isabel
Ayguavives. Un tierno episodio
en la infancia de una niña
que le sirve a su realizadora
para hablar de los miedos infantiles
y el calado psicológico
que suponen en nuestras vidas
aquellos primeros enfrentamientos
con nuestros más tempranos
temores. Este cortometraje fue
además galardonado con
tres premios más, convirtiéndose
así en la obra más
laureada de la muestra. Fueron
estos: Trofeo Caja Madrid al
mejor guión, también
para Isabel Ayguavives, Premio
“Código Babilonia”,
que concede 3000 euros al director
para su próximo proyecto
cinematográfico, y el
prestigioso premio europeo Jameson
Irish Whiskey Short Film, que
supondrá su exhibición
por los más importantes
festivales de cortometrajes
en el extranjero como representación
de la cinematografía
española.
El segundo
Premio Ciudad de Alcalá
fue a parar a “Llévame
a otro sitio”, de David
Martín de los Santos.
El corto cuenta como un matrimonio
pretende escapar de sí
mismo a través de un
juego improvisado que les conducirá
a una situación sin retorno.
Sin duda uno de los mejores
cortometrajes del festival,
una obra inteligente y original
que aborda el tema de las relaciones
de pareja a modo de road-movie
y que bien pudiera haberse titulado
“Dos en la carretera”,
como aquella célebre
y espléndida película
de Stanley Donen que “Llévame
a otro sitio” nos trajo
a la memoria.
El tercer Premio
Ciudad de Alcalá se lo
embolsó un habitual del
festival alcalaíno, Daniel
Sánchez Arévalo,
con “Física II”,
en cuya trayectoria profesional
destaca como guionista de series
de televisión como “Hospital
Central”. Este realizador
ya fue premiado en Alcine el
año pasado con su cortometraje
“Profilaxis” y hace
dos años en el certamen
de video de autores de la Comunidad
de Madrid, alcanzando un merecido
primer puesto gracias a su divertido
y aclamado “Gol”.
“Física II”
también fue galardonado
con uno de los más codiciados
premios del festival pues, aunque
su dotación sea tan sólo
de 1000 euros, se trata del
Premio del Público al
mejor cortometraje. La historia
que caló hondo en el
público alcalaíno
es la de un muchacho que debe
empezar a tomar sus propias
decisiones y luchar por un objetivo
en la vida, aunque éste
difiera del programado previamente
por su padre.
El jurado de
los Premios Ciudad de Alcalá
acordó otorgar una mención
especial a “The Trumouse
show”, de Julio Robledo,
un cortometraje animado en blanco
y negro que homenajea a aquellas
películas de dibujos
animados de la industria hollywoodiense
de los años 30.
Además
de los Premios Ciudad de Alcalá
existen los Premios Comunidad
de Madrid, que se conceden a
los mejores cortometrajes madrileños.
Consta de dos galardones, el
segundo de los cuales fue también
para “Llévame a
otro sitio”, de David
Martín de los Santos.
El Primer Premio Comunidad de
Madrid fue otorgado a “Sólo
escucho canarios”, de
Juan Flesca, una controvertida
decisión del jurado,
a nuestro juicio, que premió
un cortometraje que recurre
al surrealismo para hablar del
dolor emocional y la necesidad
de renovarse para superarlo.
La idea resulta buena pero en
su exposición se abusa
del absurdo hasta provocar el
desinterés y la abstracción
del espectador. Finalmente,
el jurado de estos premios decidió
también premiar a “Platicando”,
de Marisa Lafuente, y le concedieron
una mención especial
“por su valor como especial
documento de un instante de
nuestra vida reciente”.
Los premios
a la mejor interpretación
masculina y femenina del festival
los otorga AISGE, sociedad de
gestión de los derechos
de la propiedad intelectual
de los artistas. Pilar Bardem,
en calidad de presidenta de
dicha asociación, asistió
a la ceremonia de clausura de
Alcine y entregó de su
mano el Premio Aisge a la mejor
interpretación masculina
al joven actor Jorge Monge,
protagonista de “Física
II”. Formado en la academia
de interpretación de
Cristina Rota, colabora con
el grupo de teatro Ambigú,
ha participado en series de
televisión como “Paco
y Veva” y en la pantalla
grande apareció en el
largometraje “Corsarios
del chip”, de Rafael Alcázar.
Jorge Monge era recordado en
Alcalá por su aparición
en “Gol”, el celebrado
video de Sánchez Arévalo
de Alcine 32. En enero comenzará
a rodar la película “Esto
del cine está muy jodido”.
El Premio Aisge a la mejor interpretación
femenina fue para la consolidada
actriz Marta Belaustegui, protagonista
del cortometraje “Temporada
baja”, de Sergio G. Sánchez.
En él interpreta a una
joven que hace un alto en su
vida y se deja fascinar por
su lado más mágico
y misterioso. En su filmografía
destacan películas como
“Cuando vuelvas a mi lado”,
de Gracia Querejeta o la más
reciente “El principio
de Arquímedes”,
de Gerardo Herrero, con quien
ya trabajó anteriormente
en otra de sus películas,
“Las razones de mis amigos”.
Los Trofeos
Caja de Madrid premian las obras
en los siguientes apartados:
Mejor guión,
concedido a Isabel Ayguavives,
por “La valiente”.
Mejor montaje, para Juan Leguizamón,
Martiniano Cabalieri y David
Blanco por “Machulenco”,
de David Blanco.
Mejor música original,
a Pedro Barbadillo, por “Platicando”.
Y finalmente, el Trofeo Caja
Madrid a la mejor dirección
artística fue a parar
a Pilar Gutiérrez, por
“Temporada Baja”.
El premio al
mejor sonido lo otorga la Escuela
Superior de Imagen y Sonido
(CES) y este año fue
concedido a Eva Valiño,
Pelayo Gutiérrez y Alfonso
Raposo por su trabajo en “Adiós”,
de Ignacio Gutiérrez
Solana. Fue uno de los cortometrajes
más interesantes del
festival, pues está rodado
en un plano secuencia estático
de una duración de 5
minutos y en donde el sonido
actúa como complemento
imprescindible de la narración,
ofreciendo un contraste revelador
entre lo que vemos y lo que
escuchamos.
El Premio Technicolor/
Film a la mejor fotografía
fue destinado a Isaac Vila por
su labor en “Los perros
de Paulov”, de Kike Maíllo,
un simpático cortometraje
acerca del amor y del destino,
merecedor de algún otro
premio más importante
y en el que destaca la presencia
de la guapa y prometedora actriz
Marta Larralde.
El Premio Píxel
Coop al mejor cortometraje de
animación fue para “Minotauromaquia:
Pablo en el laberinto”,
de Juan Pablo Etcheverry, una
de las mejores obras presenciadas
en Alcine 34. Se trata de un
corto gallego que venía
precedido de cierta expectación,
una obra de excelente factura
amenizada en su banda sonora
por la composición clásica
“El pájaro de fuego”,
del músico ruso Igor
Stravinsky. Su autor nos sumerge
en un lienzo donde Picasso se
enfrenta a sus figuras, la paz
encarnada por una paloma le
devolverá la libertad
y la salida del laberinto.
En casi todos
los palmarés de cualquier
festival suele haber sorpresas
y disconformidad con la decisión
del jurado. Tras la publicación
de la lista de galardonados
del certamen de Alcine, no dejó
de resultar desconcertante comprobar
que “Recursos Humanos”,
de José J. Rodríguez
Melcón, había
sido ignorado en la adjudicación
de premios. Se trata de uno
de los mejores cortometrajes
que pudieron verse en el festival,
una obra excelente que aborda
el tema del desempleo en el
marco de una entrevista de trabajo
y que muestra las dificultades
que se deben afrontar para formar
parte del inflexible, gélido
y hostil mundo laboral. Otros
cortometrajes de calidad considerable
que figuraron en la lista de
los injustamente olvidados fueron:
“Cuadrilátero”,
de José Carlos Ruiz,
“Demonios de corta vista”,
de Javier Kühn y “Tokyo”,
de Alex Rademakers. |


Natalia Mateo

Isabel Ayguavives

Daniel Sánchez Arévalo

Pilar Bardem y Jorge Monge

Marta Belaustegui
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