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Diecisiete
años después de
que incautos espectadores se
“acomodaran” en
una butaca para ver por primera
vez El Exorcista, se vuelve
a reponer una de las películas
más terroríficas
de todos los tiempos. La gente
ya no corre por los pasillos
buscando la salida, ni se oculta
tras la butaca de su aterrorizado
vecino en la sala, pero el demonio
de Regan no ha perdido fuerza.
Es sólo que en estos
diecisiete años ha tenido
mucha competencia, aunque su
descarada maldad y la repugnante
manifestación que hace
de ella, le pone difícil
la rivalidad al resto de moradores
del averno.
El Exorcista
es una película sobria,
fría, contundente y sobrecogedora
que es capaz de meter en la
historia al más escéptico
de los espectadores. No hay
explicaciones sobre lo que ocurre,
ni siquiera sabemos porque pasa.
Simplemente el demonio penetra
en el cuerpo de una adorable
niña transformándola
en un ser abominable, capaz
de la violencia verbal, moral
y física más cruenta.
Desde que Regan es poseída
por el maligno, la película
se convierte en una escalofriante
pesadilla sin lugar para el
relajo.
Siempre he
mantenido que el terror más
estremecedor es aquel que no
se ve, el sugerido el que aparece
oculto, pero El Exorcista es
la excepción que rompe
la regla y a la vez la engrandece.
La presencia del demonio es
constante y espeluznante, le
vemos retorcerse, esputar, realizar
gestos obscenos y sobre todo
le oímos hablar con esa
voz… una voz nos deja
sin aliento y nos hiela la sangre.
“Magnífico día
para un exorcismo”.
La nueva versión
esta que anuncian no es más
que un reclamo y para mi una
magnífica excusa para
ver la película de nuevo
en cine, aunque no aporte grandes
cosas a lo ya visto en el 73:
la sobrecogedora y sugerida
en el trailer “bajada”
de escaleras de Regan, algunos
recursos de infografia demoníaca,
una secuencia médica
nueva y la vulgarización
aún más pronunciada
en el lenguaje del demonio son
algunas de las novedades de
este montaje del director, amén
(con perdón) de la mejora
del sonido que ahora es surround
digital de seis pistas. Pero
el mito de Regan no ha variado,
la fotografía de Owen
Roizman sigue desasosegando,
el maquillaje y los efectos
visuales siguen siendo precisos
y efectivos, todo ello bajo
la batuta de William Friedkin,
en la puesta más arriesgada
de su filmografía.
EL
LIBRO
El Exorcista
está basado en el libro
homónimo de Willian Peter
Blatty, inspirado en un caso
de exorcismo de un chaval de
14 años ocurrido en 1949
en Maryland, el lugar donde
transcurre la tontería
de la Bruja de Blair. El autor
siempre pensó en convertirlo
en película y fue el
principal instigador del proyecto
cinematográfico. Su novela
fue número uno en ventas
arrastrado por el éxito
de la película que en
su época fue la segundo
título más visto
de la historia del cine tras
El Padrino. Fue Blatty el que
se empeñó en que
Friedkin dirigiera la película
tras haber comprobado su buen
hacer en The French Connection.
Blatty ya había trabajado
como guionista en películas
como ¿Qué hiciste
en la guerra papi? Y en la disparatada
El nuevo caso del Inspector
Closeau.
LOS
ACTORES
ELLEN
BURSTYN
Es la afligida
mama de Regan, la endemoniada
niña. El director se
empeñó en que
fuera ella la que interpretara
el papel tras su nominación
al Oscar por “La última
Película”. Con
El Exorcista la volvieron a
nominar, pero no consiguió
la estatuilla hasta pasados
unos años y gracias a
su interpretación en
la película “Alicia
ya no vive aquí”.
LINDA
BLAIR
Es Regan o
“la niña del Exorcista”,
como la denomina y denominará
ya siempre el gran público
que fue elegida en un multitudinario
casting de impuberes. Como buena
niña prodigio pasó
por una adolescencia conflictiva
y desde este su éxito
más sonado, se dedica
principalmente a la televisión
y el teatro con contadas apariciones
en el cine, entre ellas en Reposeída
un cachondeo que parodia precisamente
a El Exorcista. Ahora se ha
vuelto amante de los animales
y la naturaleza ( una de las
organizaciones para la que trabaja,
y no es coña, se llama
PETA) y gestiona su propio sitio
web www.thealternet.com de contenidos
muy loables.
JASON
MILLER
Es el Padre
Karras, ese cura del Bronx que
como psicólogo ayuda
a sus compañeros a continuar
con los hábitos y que
se enfrenta al demonio en un
momento de decrepitud en su
fe.
Lo de Jason
Miller es uno de los casos más
curiosos de la historia del
cine: realmente es un prestigioso
dramaturgo con premio Publitzer
incluido con el que Friedkin
se empeñó en que
era la persona ideal para interpretar
a Karras, pese a que nunca antes
se había puesto delante
de una cámara. No se
debió equivocar mucho,
porque a parte de convencer,
Miller consiguió una
nominación al Oscar por
este papel. Después siguió
trabajando en cine, pero con
menos fortuna, llegando incluso
a participar en una de las bochornosas
secuelas de El Exorcista, concretamente
en la tercera parte.
Por cierto,
es el padre del actor Jason
Patric (Speed 2) que a su vez
es nieto del actor que dio vida
al gordo de Minesota en la mítica
película de Rossen, El
Buscavidas.
MAX
VON SYDOW
Es el Padre
Merrin, el anciano sacerdote
que ha dedicado su vida a luchar
contra el demonio, que vuelve
a reclamarle como adversario.
Max Von Sydow fue en su momento
el actor más conocido
del reparto, sobre todo por
ser uno de los actores fetiches
de Bergman. Con esta película
inicio una colaboración
que aún perdura con el
cine made in Hollywood.
LEE
J. COBB
Es el suspicaz
policía que investiga
la muerta de la primera víctima
que sufre las iras del maligno.
Conocido por una extensa carrera
en el cine de los años
50, en los que intervino en
films tan memorables como La
muerte de un viajante, La ley
del silencio, Las tres caras
de Eva, La Conquista del Oeste…
EL
DIRECTOR
WILLIAM FRIEDKIN
Chico aventajado
dónde los haya, comenzó
su carrera en el departamento
de correos de una televisión
americana, pasando en sólo
dos años a realizar programas
en directo. Sus inicios vienen
marcados por el documental,
donde consiguió éxitos
renombrados. Su debut en el
cine fue con la película
“Good Times” en
1968, film en el que también
debutaban Sony and Cher, pero
realmente fueron dos títulos
los que le lanzaron en su carrera
como director fueron “French
Connection, contra el Imperio
de la Droga” (1971) con
la que consiguió el OSCAR
al mejor director y “El
Exorcista”, el mayor éxito
comercial de su dilatada carrera.
Después a continuado
rodando títulos de irregular
resultado y con tendencia hacia
lo comercial entre los que destacan
“La tutora” (nueva
incursión en el género
de terror), Jade, con Linda
Fiorentino y actualmente Reglas
de Compromiso con Samuel L.
Jackson y Tommy Lee Jones.
Pasará
a la historia por ser el responsable
del mayor número de noches
de insomnio histérico
de toda la historia.
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