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FACTOTUM

Dirección: Bent Hamer

Con: Matt Dillon, Lili Taylor, Marisa Tomei, Fisher Stevens, Didier Flamand, Adrienne Shelly, Karen Young, Tom Lyons

 

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Si consideramos el universo de los malditos contemporáneos, Bukowski sería sin duda un astro al que le han salido unos cuantos planetas alrededor y que cuenta con un buen número de telescopios apuntando a sus irreverentes aristas. Discutía antes de entrar al cine sobre el nivel de “popularidad” actual de este escritor maldito que creó un heterónimo borrachuzo y muy pasota. No llegamos a ningún acuerdo, pero el hecho de mantener semejante discusión daba un poco la razón a quién postulaba el engrandecimiento de la figura de Charles Bukowski en los últimos años.

Para muchos Bukowski es un timo, un sinvergüenza capaz de vender la misma historia reiteradamente, una historia que bien podría compendiarse en un cómic marginal, de personajes etílicos, folladores y desfasados. Para otros Charles es un transgresor, alguien que, como Miller en su momento, rompió con las normas establecidas de la literatura. También en la poesía, que quizás sea su faceta menos conocida, a pesar de estar habitualmente “publicitada” en sus novelas y de que cuenta con cualificados seguidores.

La solución a todos estos interrogantes deriva ineludiblemente al ámbito personal y subjetivo. Si queréis saber mi opinión, para mi Bukowski fue un descubrimiento en mi adolescencia literaria que me mostró que era eso de la libertad creativa llevada al extremo, sobre todo en la parte referida a la libertad. También reconozco que sus novelas me parecieron muy divertidas y que caí en la trampa de leer casi todas, siendo muy similares. Pero desde luego no me parece alguien con una calidad literaria reseñable, ni con una imaginación desbordante. Siguiendo ese axioma de que sólo se deberían escribir los libros que configuran un estilo personal y aportan algo nuevo, Bukowski debería haberse quedado en “Cartero” o en “La Senda del Perdedor”. Poco más.

Pero bueno, esto pretendía ser una reseña cinematográfica sobre la adaptación de “Factotum” que ha filmado el noruego Bent Hamer. Factotum es la segunda novela de Bukowski, un cachondo interludio de las ebrias aventuras de Henry Chinaski (Hank) en el que continua encadenando borracheras a base de trasegar cervezas y whisquis a lo bestia, con múltiples empleos de los que es despedido dado su desinterés y con sórdidas y extrañas mujeres que aparecen a su alrededor. Todo salpicado con algunas reflexiones puestas negro sobre blanco, no exentas de cierta lírica. No se me ocurren muchas más opciones en la adaptación de la novela de las que ha tomado Hamer: píldoras narrativas que van mostrándonos en collage la vida y despropósitos de Chinaski, todo regado con un humor, desesperación, grandes cantidades de sexo, pero sobre todo de alcohol.

Una de las incógnitas de la película era si Matt Dillon iba a hacernos creer que era el mismísimo Chinaski y he de decir que aunque en ocasiones se queda lejos, en otras está sorprendentemente creíble. En general le falta alguno de esos ingredientes extremos con los que aparece caracterizado Hank en las novelas, pero también entiendo que es difícil llegar a esos registros, incluso como actor. No obstante es un sabor agridulce el que nos deja Dillon. No así las actrices del reparto qué están estupendas, sobre todo Lili Taylor, en el papel de Jan.