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SINOPSIS
Ruy y Tito
llevan años orquestando
en común la melodía
de su sueño: convertirse
en estrellas de la música.
Sus partituras se han convertido
en la banda sonora que alumbra
las estrechas y apasionadas
relaciones del maravilloso grupo
de colegas que ambos comparten.
Tito vive con
su abuela, una gran dama de
la música, tan elegante
como única. Ruy, en cambio,
vive con la madre de sus dos
hijos, Caridad, una joven luchadora
que sostiene a la familia gracias
a la elaboración de artesanías.
La pareja combate el crepúsculo
de su relación con el
luminoso apoyo del mismo grupo
de amigos.
Pero un buen
día, una pareja de productores
españoles que ha descubierto
hace semanas el extraordinario
talento de Ruy y Tito les propone
una oferta internacional. De
pronto, los dos músicos
se verán inmersos en
un serio dilema. ¿Estarán
dispuestos a dejar sus profundas
relaciones atrás para
abrazar su sueño?
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Benito Zambrano
es un honesto director dotado
de una sobresaliente perspicacia
emocional capaz de desbordar
los limites de la pantalla.
En su segunda película,
escrita a cuatro manos junto
a Ernesto Chao, retrata una
nación cansada, exprimida
y a pesar de ello con una vitalidad
y creatividad envidiables a
pesar del desarraigo y el desgarro.
Zambrano muestra,
para regocijo del espectador
al que convulsiona, que en el
fondo el fracaso es una forma
de amar, un modo de triunfo,
una saludable manera de triunfar
y cantarle las cuarenta a la
vida. La suya es una película
de sentimientos, entre las alas
del amor y los vientos de la
inquietud, sin distancias, sin
recuerdos, situando la cámara
allí donde fluye la vida
en sentido puro.
La idea del
guión de la película
surgió en la Escuela
de Cine de la Habana hace doce
años. La película
nace como un homenaje al pueblo
que Benito Zambrano conoció
en aquellos años, de
1992 a 1994, y como una especie
de compromiso que como creador
siente que tiene ante el pueblo
cubano. El guión ha dado
muchas vueltas. Inicialmente
era tan solo la historia sobre
un músico mulato. Zambrano
escribió un desarrollo
pero se complicó en cierto
punto en el momento que regresó
a España. El camino de
vuelta lo encontró al
bucear en la conexión
emocional y creativa con Cuba
y en la necesidad de retratar
historias de amor y vida, a
medio camino entre la comedia
y el drama, que hablen del altísimo
precio que hay que pagar por
la libertad y el éxito.
El largometraje no busca afrontar
la situación política
del país, aunque resulta
inevitable que la historia tenga
un componente político
al contextualizar a unos personajes
que hablan, como ya hizo en
“Solas”, de la gente
de la calle y de la cotidianidad
del pueblo, a través
del drama que viven ya que salir
y entrar en Cuba se ha convertido
en un hecho político.
En el último
lustro en la Isla se ha consolidado
el hip hop y el rock caribeño
duro como nuevas y agresivas
formas de expresión directa.
Literatura que se busca la vida
y colorista callejeo conviven
y fluyen como limpias lenguas
afiladas. Artistas que manejan
otro modo de plantearse las
artes, en un mundo desconocido
y exageradamente underground,
son el nexo de unión
que Zambrano utiliza para contar
sus historias de relaciones
humanas en un descarado canto
a la vida.
Los actores
cubanos protagonistas, Alberto
Joel García Osorio, Roberto
Álvarez Pérez
y Yailene Sierra, seleccionados
por Zambrano entre jóvenes
actores cubanos en una prueba
que se prolongó por cinco
meses en la Isla, ponen rostro
y pulso a amigos y familias,
a las ilusiones rotas por la
separación y a las gentes
que buscan un sueño,
algunos utópicos y otros
sencillamente realistas y crudos
como el transito en los estrechos
a bordo de pateras y lanchas
rápidas. Merced a su
excelente trabajo y una sobresaliente
dirección de actores,
tanto el trío como la
colorista plantilla artística
(memorable la abuela artistaza),
bucean en las arenas de la sabiduría
y de la soledad en una deliciosa
y reflexiva película.
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