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SINOPSIS
Dos extranjeros
se encuentran en un restaurante
en Buenos Aires. Olinda es una
inmigrante italiana que llegó
a Argentina después de
la segunda guerra mundial, buscando
un amor que nunca encontró.
Con el tiempo, compró
un restaurante. Peter, es un
joven de solo 24 años
que viaja buscando un amor perdido
en su adolescencia. Ambos se
conocen en el restaurante y,
poco a poco, este mágico
encuentro será para Peter
una guía que le ayudará
a encontrarse a sí mismo
y, a la vez, devolverá
a Olinda la posibilidad olvidada
de elegir en la vida.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Herencia es
una película preciosista
por definición. Una trama
amable, plagada de loables sentimientos,
nostalgia tanguera, y rodeada
de una gran paz interior. Es
un film que desde un sencillo
guión construye una historia
pausada, con caracteres vibrantes
que no hacen ruido, sino que
piensan, recuerdan y hablan.
Pero la cosa no se queda en
un mero ejercicio de estilo,
sino que Paula Hernández,
ha sabido crear unos personajes
dotados de vida interior, que
al menos tienen pasado y así
se les puede entender en el
presente, aunque lo que les
pase después quede en
incógnito, fruto de una
buena receta para evitar las
moralejas.
La joven realizadora
ha conseguido un ejercicio dramático
ejemplar, uniendo anhelos y
vidas paralelas en dos personas
de distinta edad, procedencia
y expectativas, superando con
facilidad el previsible tinte
localista de la realidad argentina,
que aunque presente, se diluye
en la universalidad de las emociones
narradas. El guión surge
desde la sinceridad y además
se nota una habilidad narrativa
que supera obstáculos
como el de elegir una historia
tan aparentemente estática
para lograr, sin embargo, captar
la atención del espectador.
Paula lo ha
conseguido, ha superado con
nota su debut como escritora
y directora de largometrajes,
pero además se ha vuelto
ha desvelar como ya lo hiciera
en Sol de Otoño de Eduardo
Mignona, como una habilidosa
directora de casting. Rita Cortese,
es un prodigio de interpretación,
es de esos casos en los que
hay verdadera simbiosis entre
el personaje y la actriz, y
nadie concebiría a una
Rita distinta a Olinda. La directora
nos contaba que lo que ella
quería era una actriz
que no tuviera la apariencia
de una gran diva, pero que sin
embargo fuera una excelente
interprete para este papel protagonista.
A mi no se me ocurre mejor definición
para esta señora, que
en Argentina es muy respetada
como actriz de teatro, ya que
en el cine solo ha hecho papeles
secundarios. (¡eso que
se ha perdido el cine!). Adrian
Witzke, que interpreta a un
alemán que llega a Argentina
en busca de una chica de la
que está profundamente
enamorado, hace un esfuerzo
ímprobo para canalizar
sus dificultades idiomáticas
y potenciar otros recursos para
transmitir el amor, la compresión
y la inocencia que tiene su
personaje. Pero, aparte de los
caracteres centrales, hay todo
un coro de personajes ricos
en si mismos, y cuya aportación
es fundamental para el desarrollo
del film.
Otro de los
aciertos de la película
es la cuidada dirección
artística, con unos escenarios
y unos colores, que invitan
al optimismo, a la selección
del lado bueno de las cosas
y que, salvando las distancias,
tiene que ver muchos con la
estética Amelie.
La película
se ha convertido en un ejemplo
más de film absolutamente
alternativo, independiente,
rodado en condiciones precarias,
pero del que emerge un talento
que ha entrado en comunión
con el público, triunfando
en varios festivales lo que
ha propiciado una distribución
que ha desbordado sus modestas
expectativas iniciales.
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