Principal / Planos y Secuencias / Reseñas / Herencia

HERENCIA

Una película escrita y dirigida por Paula Hernández

Con: Rita Cortese, Adrian Witzke, Martín Adjemian, Hector Anglada, Julieta Díaz, Cutuli, Carlos Portaluppi, Graciela Tenenbaum, Martín Ricci.

 

SINOPSIS

Dos extranjeros se encuentran en un restaurante en Buenos Aires. Olinda es una inmigrante italiana que llegó a Argentina después de la segunda guerra mundial, buscando un amor que nunca encontró. Con el tiempo, compró un restaurante. Peter, es un joven de solo 24 años que viaja buscando un amor perdido en su adolescencia. Ambos se conocen en el restaurante y, poco a poco, este mágico encuentro será para Peter una guía que le ayudará a encontrarse a sí mismo y, a la vez, devolverá a Olinda la posibilidad olvidada de elegir en la vida.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Herencia es una película preciosista por definición. Una trama amable, plagada de loables sentimientos, nostalgia tanguera, y rodeada de una gran paz interior. Es un film que desde un sencillo guión construye una historia pausada, con caracteres vibrantes que no hacen ruido, sino que piensan, recuerdan y hablan. Pero la cosa no se queda en un mero ejercicio de estilo, sino que Paula Hernández, ha sabido crear unos personajes dotados de vida interior, que al menos tienen pasado y así se les puede entender en el presente, aunque lo que les pase después quede en incógnito, fruto de una buena receta para evitar las moralejas.

La joven realizadora ha conseguido un ejercicio dramático ejemplar, uniendo anhelos y vidas paralelas en dos personas de distinta edad, procedencia y expectativas, superando con facilidad el previsible tinte localista de la realidad argentina, que aunque presente, se diluye en la universalidad de las emociones narradas. El guión surge desde la sinceridad y además se nota una habilidad narrativa que supera obstáculos como el de elegir una historia tan aparentemente estática para lograr, sin embargo, captar la atención del espectador.

Paula lo ha conseguido, ha superado con nota su debut como escritora y directora de largometrajes, pero además se ha vuelto ha desvelar como ya lo hiciera en Sol de Otoño de Eduardo Mignona, como una habilidosa directora de casting. Rita Cortese, es un prodigio de interpretación, es de esos casos en los que hay verdadera simbiosis entre el personaje y la actriz, y nadie concebiría a una Rita distinta a Olinda. La directora nos contaba que lo que ella quería era una actriz que no tuviera la apariencia de una gran diva, pero que sin embargo fuera una excelente interprete para este papel protagonista.

A mi no se me ocurre mejor definición para esta señora, que en Argentina es muy respetada como actriz de teatro, ya que en el cine solo ha hecho papeles secundarios. (¡eso que se ha perdido el cine!). Adrian Witzke, que interpreta a un alemán que llega a Argentina en busca de una chica de la que está profundamente enamorado, hace un esfuerzo ímprobo para canalizar sus dificultades idiomáticas y potenciar otros recursos para transmitir el amor, la compresión y la inocencia que tiene su personaje. Pero, aparte de los caracteres centrales, hay todo un coro de personajes ricos en si mismos, y cuya aportación es fundamental para el desarrollo del film.

Otro de los aciertos de la película es la cuidada dirección artística, con unos escenarios y unos colores, que invitan al optimismo, a la selección del lado bueno de las cosas y que, salvando las distancias, tiene que ver muchos con la estética Amelie.

La película se ha convertido en un ejemplo más de film absolutamente alternativo, independiente, rodado en condiciones precarias, pero del que emerge un talento que ha entrado en comunión con el público, triunfando en varios festivales lo que ha propiciado una distribución que ha desbordado sus modestas expectativas iniciales.