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SINOPSIS
Una gran explosión
ilumina el cielo de Dallas a
Washington DC y destruye la
lanzadera espacial Patriot en
pedazos que llueven sobre todo
el país. Las autoridades
se apresuran a hacerse con el
control de la situación,
pero surgen historias sobre
una extraña sustancia
pegada a los restos del accidente,
algo que resistió el
frío extremo del espacio
y el abrasador calor de la reentrada
en la atmósfera para
estar allí. Y los primeros
que entran en contacto con ella
son los primeros que sufren
transformaciones...
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
La película
es un remake de “La invasión
de los ladrones de cuerpos”
y de otras similares, en las
que un organismo alienígena
posee los cuerpos de media humanidad,
para convertirnos en una especie
abúlica y alienada. En
este caso el organismo invasor
no viene de una vaina, sino
de un cohete que se estrella
en la tierra. Da igual, la amenaza
sigue siendo cosa de ciencia
ficción, aunque desde
luego, si hay algo que pueda
amenazar a la raza humana está
demostrado que, aparte de la
propia raza humana, es la vida
a nivel bacteriano.
Esta Invasión
se mueve en los límites
de la corrección, con
momentos de desasosiego, como
exige el género, y un
cierto suspense mantenido, aunque
el final es previsible. También
son previsibles y simplistas
las reflexiones que pretende
llevar aparejada la historia,
reflexiones sobre una raza humana
depredadora, capaz de lo peor,
pero que aún así
merece su libre albedrío.
El discurso nos suena, y no
hay demasiadas vueltas de tuerca,
pero sí moralinas y guiños
de dudosa ingenuidad política.
Nicole Kidman
está correcta en su papel
de madre coraje capaz de enfrentarse
al universo con tal de defender
a su retoño. También
está correcto Daniel
Creig, que por cierto se enteró
durante este rodaje de que iba
a ser el nuevo súper
espía James Bond. La
dirección de Hirschbiegel
es efectista y cuenta con un
pulso aceptable para estar atentos
a una historia que ya conocemos.
El director de El Hundimiento
hace su primera incursión
en el cine comercial de Hollywood
manejando los recursos típicos
de la meca del cine con soltura,
reflejando la frialdad que desprende
la historia y permitiéndose
algunas pequeñas licencias
como la inofensiva anticipación
de secuencias en el montaje.
En definitiva,
Invasión es un producto
digno para pasar un rato entretenido
en el cine, con una historia
atractiva, pero que tiene más
de cincuenta años y varias
adaptaciones célebres
en la gran pantalla. Quizás
esta no será de las más
recordadas. Quizás se
estén acabando las buenas
historias de Ciencia Ficción
y haya que recurrir constantemente
a las clásicas. |




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