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SINOPSIS
Delfi, Holanda,
1665. Después de que
su padre se quede ciego tras
una explosión, Griet,
de dieciséis años,
tiene que ponerse a trabajar
para mantener a su familia.
Empieza como criada en casa
de Johanes Vermmer y poco a
poco va llamando la atención
de pintor. Aunque son totalmente
diferentes con respecto a educación
y status social, Vermmer descubre
la intuición de Griet
para comprender la luz y el
color y lentamente la va introduciendo
en el misterioso mundo de la
pintura.
Vermmer es
un perfeccionista y a menudo
tarda meses en terminar un cuadro.
Su suegra, María Thins,
lucha continuamente por mantener
a su familia dentro del estilo
de vida al que están
acostumbrados, actualmente en
peligro, y viendo que Griet
inspira a Vermmer, toma la peligrosa
decisión de permitir
la clandestina relación
que estos dos mantienen.
Sumergida en
una caótica familia de
católicos encabezada
por la volátil esposa
de Vermmer Catharina, y rodeada
de niños, Griet está
cada vez mas expuesta a grandes
riesgos. Cornelia, una niña
de doce años que ve mas
de lo que debería, pronto
se pone celosa y sospecha de
Griet. Esto le puede traer problemas.
Sola y sin
protección alguna, Griet
también llama la atención
de Pieter, un chico carnicero
del pueblo, y del patrón
de Vermmer, el rico Van Ruiiyen,
que se siente frustrado porque
su dinero no consigue comprar
el control del artista. Mientras
que Griet se enamora cada vez
mas de Vermmer, ella no está
del todo segura de los sentimientos
de él.
El maquiavélico
Van Ruiiyen, que sospecha la
relación entre el maestro
y la criada, idea un plan para
que Vermmer pinte un cuadro
en el que aparezca solo Griet.
El resultado será uno
de los mejores cuadros que jamás
se han hecho, pero ¿a
qué precio para Griet?.
LA HEMOS VISTO
Y NOS PARECE QUE...
Los ojos, manos,
blanca piel, silencios, respiración
alterada y los sobre todo los
emotivos pudores del personaje
interpretado por la joven actriz
Scarlett Johansson, son placidos
recursos que Peter Webber utiliza
para narrar una historia de
mundos que se transforman. “La
joven de la perla” es
un relato de descubrimientos
amorosos y artísticos
pero sobre todo una historia
que habla de la luz de la vida.
Como capas de color aplicadas
sobre el lienzo por descubrir,
Peter Webber en su debut en
la dirección cinematográfica,
recupera, adaptando la novela
homónima de Tracy Chevalier,
la memoria de un pintor holandés
preciosista y vital del siglo
XVI, para narrar, con exquisito
lujo de detalles de ambientación
y en la escritura del guión,
una historia de pasiones contenidas,
de moralidad católica,
agobio económico y creación
artística, en un contexto
plagado de tensión sensual.
Tiempos de
cambio sufren los protagonistas
de “La joven de la perla”,
como cuando la luz se proyecta
a través de las vidrieras
y cambia sus tonos con el devenir
del tiempo. Scarlett Johansson
(diecinueve años tiene
la criatura) interpreta a Griet,
dulce joven ávida de
conocimiento y de experiencias,
tan vital e inteligente como
temerosa en sus acciones. Cautivadora
y extraña Scarlett se
mueve por la pantalla, por la
historia, con una gracia volátil,
casi irreal como si no fuera
de este mundo. Realiza una actuación
demoledora, inquietante, digna
de ser recordada mucho tiempo
a pesar de que la Academia Norteamericana
no haya sabido reconocérselo
al nominar a los Oscar a la
película en apartados
técnicos. Seguramente
la cinta correrá mejor
suerte entre los espectadores
europeos. Quizá, si la
industria no se ha vuelto del
todo loca, al ver el trabajo
de Scarlett Johansson en “La
joven de la perla”, estamos
asistiendo al nacimiento de
una estrella a la que auguramos
largo e interesante recorrido.
La réplica del personaje
interpretado por Scarlett Johansson
la da Collin Firth, quien interpreta
aun atormentado maestro de pintura
obsesionado por la belleza.
Firth realiza una sobria interpretación
preocupada en todo momento por
mantener el equilibrio necesario
para que el personaje no desborde
la labor actoral.
“La joven
de la perla” también
resulta una película
efectiva cuando el devenir de
los acontecimientos fija la
atención en pequeños
detalles cotidianos que regían
la moral de unas gentes tan
temerosas de la castigadora
mano de su dios, como ambiciosas
y crueles por seguir permaneciendo
a un estatus social determinado.
El debut de Webber, realizador
consagrado en el mundo de la
televisión, retrata una
cruel sociedad clasicista en
tiempos de bonanza económica
para unos pocos y de miseria
e incultura para la gran mayoría;
los primeros se recrean y cultivan
en las artes mientras que los
segundos luchan por sobrevivir.
La película es además,
pretendida o involuntariamente,
un sano canto contra los prejuicios
y a favor de una cultura libre
al demostrar que no es exclusividad
de clases altas apreciar la
belleza y saber interpretar
el verdadero sentido de las
artes. Mención aparte
de todo lo comentado, y tal
vez sirva como sencillo desenlace
a esta reflexión, he
de decir que hay un momento
“mágico”
en “La joven de la perla”,
que me resisto a desvelar, por
el cual merece la pena asistir
a la hora y media larga de proyección
ya que en él confluyen
todos los elementos de esta
historia y se confunde pintura
y cinematografía... vida
y Arte.
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