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SINOPSIS
Un pueblecito
europeo, en el siglo XIX. Víctor
es un joven tímido y
soñador, al que sus padres,
dueños de una pescadería
venidos a más sueñan
con casar con la delicada Victoria,
hija de unos aristócratas
venidos a menos. En vísperas
del la boda, el joven Víctor
tendrá un espeluznante
encuentro con la Novia Cadáver
y se verá casado sin
quererlo y transportado al mundo
de los muertos. Mientras, sus
padres, sus suegros, un inquietante
pretendiente y su apenada novia
le esperan en el mundo de los
vivos.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Víctor
es un pálido y ojeroso
joven- mezcla de Eduardo Manos
Tijeras-Johny Depp y del Edgar
Allan Poe que salía como
personaje en los dibujos de
Beetlejuice, o de los protagonistas
de las leyendas de Bécquer-
(si Burton las conociera?!),
que dibuja mariposas encerradas
en una campana de cristal y
luego las deja libres.
Sus padres,
los Van Dort, un matrimonio
de nuevos ricos- enriquecidos
por el comercio de pescado en
conserva- arreglan su matrimonio
con la hija de los Everglot,
unos estirados aristócratas
a los que desagrada la idea
de emparentar con la clase burguesa,
pero tan arruinados consienten.
La futura novia, Victoria, es
igual de pálida y delicada
que su futuro esposo. Cuando
ambos se conocen el día
del ensayo de la ceremonia comprenden
que esa boda amañada
puede que no esté tan
mal al fin y al cabo. Un inquietante
personaje que resultará
ser un caza dotes se añade
al plantel de “los vivos”,
junto con el obispo, o el cochero
de la carroza-reciclado carro
de transportar pescado- de los
Van Dort. Es este mundo una
versión grisácea
del universo Dickens, de las
historias victorianas del s.
XIX.
El mundo de
los vivos está separado
del de los muertos, como en
todo buen cuento que se precie,
por un Bosque, en el que el
asustado Víctor se refugia
repitiendo una y otra vez la
promesa de matrimonio que se
le ha atragantado en los ensayos.
Y cuando al fin consigue recitarla
de corrido, en el momento en
que sus palabras cobran sentido
porque comprende que está
enamorado, y coloca el anillo
en la rama enroscada de un árbol
aparece ELLA, la Novia Cadáver
del título. Supongo que
casi todos los que hemos visto
la película coincidiremos
en que ésta es la mejor
escena: el esqueleto saliendo
de su tumba-como en el vídeo
de thriller que de pequeña
veía entre las rendijas
de los dedos de las manos con
los que me cubría la
cara para ver-no ver las pelis
de miedo. Con su vaporoso vestido
de novia harapiento, su cuerpo
en estado de descomposición
pero aún así atractiva,
surge esta vampiresa zombi,
(la chica con la que sueña
todo buen necrófilo),
plantada en el altar, que no
ha renunciado ni muerta a encontrar
esposo (descompuesta y sin novio).
A mí me recordó
a muchos personajes de Burton
que suele interpretar su mujer,
tal vez se inspiró en
ella…
De la mano
huesuda de la Novia, Víctor
es transportado al mundo de
los muertos. Allí es
recibido por una banda de esqueletos
que toca jazz en la taberna
y todos parecen pasárselo
de miedo. Víctor está
horrorizado, pero aun así
parece fascinado por lo que
le rodea y llega a tener momentos
felices, como el reencuentro
con el esqueleto de su perro.
Si la macabra boda hubiese tenido
lugar antes de conocer a Victoria,
¿quién sabe si
no se hubiese quedado para siempre
en el más allá?
El resto de
la película es un ir
y venir entre uno y otro mundo,
con las artimañas de
Víctor para regresar
con su prometida y las de la
Novia para retenerle para siempre.
Al final los
muertos invaden el mundo de
los vivos, al principio sembrando
el terror de los tranquilos
habitantes de carne y hueso.
Después se convierte
en una hermosa oportunidad para
que los vivos vean por última
vez a sus fallecidos esposos,
hermanos, mascotas…Y en
la capilla se sientan todos
juntos y celebran encantados
el desenlace de la historia,
que no vamos a contar aquí,
por si alguien todavía
no la ha visto.
La “novedosa”
idea del este matrimonio con
la muerte no es ajena a la tradición
europea. Aparece en el cuento
de La Venus d’Ille de
Merimée, o en la historia
del Estudiante de Salamanca
de Espronceda, en los cuentos
de Hoffman…, es un tema
recurrente del romanticismo
más fantástico,
de la novela gótica inglesa,
cuyo ambiente se recrea en la
película; aunque la cosa
viene de más atrás,
de las danzas macabras de la
Edad Media, de las historias
de “la muerte se quiere
casar” o de los viejos
romances del enamorado y la
muerte… Parece que la
película se basa en el
argumento de un cuento ruso
del siglo 19, cuyo origen se
remonta a los asesinatos reales
perpetrados por grupos antisemitas.
Estos secuestraban en los casamientos
a las novias judías,
las mataban y enterraban con
el vestido de novia. El atroz
acto se convirtió luego
en un cuento popular que planteaba,
a grandes rasgos, un casamiento
frustrado y prohibido por la
tradición judía.
El novio introducía el
anillo nupcial en la rama de
un árbol, pero ésta
es en realidad el dedo de un
cadáver de una mujer,
que se materializa en el bosque.
Muchos, tras
el estreno de la película,
proclamaron: “Vuelve por
fin el Tim Burton de Pesadilla
antes de Navidad”, pero
eso mismo es algo que algunos
han criticado en esta película,
que el “original”
Burton se repite.
Igual que en
Pesadilla antes de navidad,
La novia cadáver es una
película de animación
realizada fotograma a fotograma,
con la técnica de stop
motion, (¡¡ la misma
con la que se rodó King
Kong!!): los muñecos
son fotografiados en diferentes
posiciones, moviéndolos
entre toma y toma, a veces,
sólo medio milímetro.
El equipo puede trabajar doce
horas para conseguir, al final
del día, un total de…
¡uno o dos segundos de
película! Proceso complejo
y casi artesanal en el que hay
que apreciar la atención
a los pequeños detalles
a la que se ven obligados los
animadores. Pero la novedad
que supuso en su día
Pesadilla… ahora ya no
lo es tanto.
Igual que en
Pesadilla antes de navidad hay
dos mundos paralelos y se mezcla
lo macabro con lo romántico,
lo vivo con lo muerto, lo cursi
con el humor más negro,
la risa con el terror, lo patético
con lo cómico…
Lo que tradicionalmente debería
causarnos escalofrío
es simpático y gracioso,
en el mundo de los muertos,
como en el reino de Halloween
del esqueleto Jack, hay mucha
más “vidilla”
que en el de los vivos y se
entendería que Víctor
se quedara allí.
En la película
hay, al estilo Disney del que
ninguna película de animación
se libra, números musicales,
pero con ritmo, humor y buenas
letras. Y también, como
en las pelis de Disney, están
esos personajillos presuntamente
divertidos, (como la tetera
y la escoba de la Bella y la
Bestia, o el genio de Aladin,
puajjjj): El gusano que le “come
el coco” literalmente
a la Novia a veces es un poco
pesado.
La versión
original nos deja oír
las voces y entrever las actuaciones
de Johny Depp (Víctor),
de la Bohan-Carter (La Novia),
de Emily Watson (Victoria) o
de Vincent Price (el Obispo?)
entre otros. No sé, en
este caso, si merece la pena
perdérselas yendo a ver
al versión doblada.
Tim Burton
se ha rodeado de amigos y ha
hecho la película que
ha querido.
Los seguidores
del director salen del cine
encantados con esta romántico-macabra
historia de amor, pero a la
vez con la sensación
de haber tomado sólo
el aperitivo… Es tan,
tan, tan cortita… que
te quedas con la miel en los
labios. El resto de espectadores,
tal vez un poco decepcionados,
se irán a comer una pizza
o a tomar algo y se olvidarán-
qué pena- de esta hermosa
película.
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