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SINOPSIS
En los años
60, un pez exótico fue
introducido en el Lago Victoria
a modo de experimento científico.
La perca del Nilo resultó
ser un voraz depredador que
devoró todas las especies
autóctonas. Casualidades
de la vida, la carne de aquel
animal resulta exquisita para
los paladares más finos
de Occidente, por lo que se
abrió un filón
para las empresas extranjeras,
una industria multimillonaria.
Desde entonces, la exportación
de este pescado genera un constante
tráfico de aviones de
la antigua Unión Soviética,
que llegan cargados Kalashnikovs
para los conflictos bélicos
que tienen lugar en el corazón
de África. Tráfico
de armas, pobreza, violencia,
prostitución, pilotos
rusos, pescadores, ejecutivos,
niños de la calle, ministros…
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
El director
Hubert Sauper afirmaba en una
entrevista que “la eterna
pregunta sobre cuál es
el mejor sistema político
y económico para la humanidad
parece tener una respuesta clara.
El capitalismo ha ganado. El
devenir de la sociedad es una
apuesta por el consumo”.
Sobre esta
idea, el director austriaco
y su equipo nos entregan un
magnífico botón
de muestra sobre la situación
en un rincón del mundo,
el lago Victoria en Tanzania,
que tiene un carácter
universal.
“Es increíble que
dondequiera que se encuentran
las materias primas, los autóctonos
mueren de inanición,
sus hijos son reclutados para
la milicia y sus hijas empleadas
como sirvientas o prostitutas
(…) la arrogancia de los
países ricos hacia el
Tercer Mundo (tres cuartas partes
de la humanidad) esta creando
infinitos futuros peligros para
todo el planeta” añadía,
Hubert Sauper.
Muchas son
las claves que apunta “La
Pesadilla de Darwin” para
no dejar indiferente al espectador:
un pez (la perca del Nilo) introducido
por Occidente, consumido en
Occidente, pero producido a
bajo coste en el Tercer Mundo
a cambio de armas, con las que
los gobiernos cómplices
mantienen el orden establecido,
al tiempo que esquilman los
recursos limitados de sus países;
o bien, la liberalización
de los mercados derivada de
la globalización, y de
cómo las multinacionales,
con negocios muy diversificados
(desde comida y fármacos
hasta energía y armas)
son las que toman las decisiones
que afectan verdaderamente a
la sociedad.
Sin embargo,
esta película documental
no se limita a mostrar, a denunciar,
sino que a través de
sus personajes busca las claves
para invertir la situación.
Porque la pregunta que hay que
hacerse es si la humanidad puede
y debe seguir viviendo bajo
la ley de la selva donde el
más fuerte sobrevive
a costa de los más débiles.
Una fotografía
oscura y un montaje que huye
del discurso efectista nos introducen
en las conversaciones con los
personajes, sus gestos, dejando
que ellos sean los verdaderos
protagonistas y el espectador
su interlocutor.
Los premios
la avalan, la crítica
la elogia, pero sobre todo,
“La Pesadilla de Darwin”
es un puñetazo sobre
la mesa de Occidente, una llamada
a la dignidad humana.
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