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SINOPSIS
Llámame
Peter nos muestra la turbulenta
trayectoria de este cómico
británico, desde sus
comienzos como comentarista
de radio en la popular BBC hasta
llegar a ser uno de los actores
de comedia más importantes
de todo el mundo. Impulsado
por una madre extremadamente
posesiva, Sellers luchó
por conciliar su relación
con las mujeres, su popularidad
y sus muchas personalidades.
Nunca se mostró seguro
de si mismo a pesar de sus numerosos
matrimonios, sus alabanzas por
parte de la crítica y
sus éxitos profesionales.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Con unos títulos
iniciales que recuerdan a las
películas de Blake Edwards
en las que Sellers interpretaba
al desordenado Clouseau empieza
esta biografía de corte
casi documental. El encargado
de interpretar al señor
Sellers es Geoffrey Rush, en
una tarea de no mimetismo físico,
pero sí interpretativo
y casi gestual, bordando sobre
todo el tono vocal de ciertos
personajes como en el caso del
Dr. Strangelove de “Teléfono
Rojo…” o el propio
acento pseudofrancés
del Inspector Clouseau.
Interpretar
a Peter Sellers no ha sido tarea
fácil, sobre todo para
intentar comunicar el conflicto
interno de una persona consumida
por sus personajes y brutalmente
trastornado por una madre protectora.
De ahí los arrebatos
de furia contra sus propios
hijos por verdaderas nimiedades
o la falta de contacto directo
con la realidad a medida que
avanza en su galería
de éxitos.
A la dirección
tenemos a Stephen Hopkins, responsable
de una serie de títulos
tan prescindibles como olvidables
como por ejemplo son Pesadilla
en Elm Street 5, Depredador
2, Judgement Night o Perdidos
en el Espacio, siendo esta,
sin duda, su primera película
que no pasará tan rápidamente
a los anales de las películas
intrascendentes. Quizás
apoyándose en la efectividad
de Rush en la tarea de meterse
en la piel de Sellers o en la
particularidad de una idea original
como es que el propio Rush interprete
en momentos puntuales a otros
personajes cruciales de la vida
de Sellers como son sus propios
padres.
Vale la pena
su visionado simplemente por
rememorar el momento en el que
Peter Sellers, de viaje a Suiza
para el primer rodaje de la
saga de la Pantera Rosa, se
convierte tras el paso por el
aseo del avión en la
viva imagen del Inspector Clouseau,
dando buena cuenta el pasaje
de sus torpezas. Impagables
esos dos minutos. |