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LOS ABAJO FIRMANTES

Una película dirigida por Joaquín Oristrell

Con:Javier Cámara, Juan Diego Botto, Elvira Mínguez, María Botto

 

SINOPSIS

El primer actor de una compañía de teatro en gira por España muere en un accidente de coche. Un nuevo actor, Jorge Ruiz (Juan Diego Botto), viene a relevarle. Es guapo, joven y revolucionario. Su llegada crea tensión, celos y desconfianza en el resto del reparto, especialmente en Mario Soto (Javier Cámara), que es el encargado de dirigirle en ausencia del autor del montaje, ocupado con una ópera para el Teatro Real de Madrid. Ya en el primer ensayo de la obra en cuestión: la Comedia sin título, de Federico García Lorca, las personalidades de ambos chocan de frente. Carmen Morante (Elvira Mínguez), primera actriz de la compañía, y Laura G. Reyna (María Botto), que fue amante secreta del fallecido, son testigos de la pugna entre ambos.

Por si eso fuera poco, el recién llegado trae un conflicto añadido: la lectura al final de la función de un manifiesto a favor de la paz. Mario cuestiona esa decisión. La compañía se divide.

Tras la primera representación del sustituto en un pueblo perdido en un punto indefinido del país, la compañía queda en el cuarto de Carmen para ver juntos la gala de los Goya.


LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

Quien crea que en “Los abajo firmantes” va a ver tan solo una película panfletaria hecha por y para actores preocupados por su toma de conciencia ante la grave situación política española, se equivoca de lleno ya que esta cinta es una llamada a la propia dignidad, a la de todos y cada uno de los ciudadanos que diciendo “No a la guerra” nos enfrentamos en la calle de manera directa y pacifica, con la palabra como única arma, a la política del actual gobierno que sigue ninguneandonos. No dejamos de sentirnos mal en la España de Aznar, tan mal como nos sentíamos en la España de Franco, no podemos dejar de sentirnos mal en una España que embauca a la España sana en la campaña totalitaria y tragicómica del desquiciado americano Bush. Horribles tiempos en los que la idea de paz es dura y perseguida en cualquier punto del planeta o foro de opinión. “Los abajo firmantes” es una expresión más de la frustración e incomprensión de ciudadanos que nos encontramos en manos de políticos que nos representan sin haberlos elegido, una más, ni mejor ni peor, tan solo una más, como cada voz que se ha alzado, canto o manifestación política o artística que en ese sentido se ha articulado en estos meses (y que a día de hoy siguen trasformándose por que los frentes siguen abiertos). Entre todos tenemos una deuda pendiente con lo que sucede a nuestro alrededor, con muestras voces de hace pocos meses en la calle, y verlo eso reflejado en la pantalla puede ser motivo de entretenimiento y también de reflexión, a través de los parámetros en los que cabalga “Los abajo firmantes”

El día 1 de febrero de 2003, un colectivo que se siente ninguneado, como mucho españolito, y en crisis, como tantas familias, aprovecha de forma espontánea un acto festivo, la Gala de los Goya, para decir “No a la guerra” El acto de los Goya sirve de revulsivo a gran parte de la sociedad española y dispara la espoleta de un estallido de protesta que protagoniza la opinión pública, aunque trate de ocultarse en los medios de comunicación estatales públicos y privados. La fractura entre la práctica totalidad del mundo de la cultura y de gran parte de la sociedad y el poder estatal es tremenda. Un sector, el cine, al que se acusa de vivir subvencionado, se enfrenta a los cargos públicos que reparten los euros. En ese contexto, en el del cabreo y de la sensación de impotencia en una primera fase y la capacidad de respuesta más adelante, creo que nace la postura comprometida, e inteligente, de María Botto, Javier Cámara, Juan Diego Botto, Elvira Mínguez y Joaquín Oristrell que juntos elaboraron el guión de esta película plagada de incendiarios diálogos y aportan mucho (todo) de sus impresiones y vivencias, además de los recursos económicos necesarios para filmar y editar con agilidad en vídeo digital, una historia en la que se entremezclan ficción y realidad. Resulta difícil discernir cuando el cine emula a la vida en “Los abajo firmantes”, simplemente se retrata esta tal cual, tanto desde el punto de vista intelectual de cada personaje de la película como al exteriorizar sus grandezas y miserias personales y profesionales. “Los abajo firmantes”, además de ser un oxigenante canto a la libertad colectiva e individual en clave de ácida comedia, propone una nueva incursión del cine, a través de extraordinarios fragmentos de la última obra de Federico García Lorca “Comedia sin título”, en el mundo del teatro y en las motivaciones intimas que conducen al artista a desarrollarse y el modo como hacerlo.

Como guinda a un pastel que merece ser apoyado y saboreado, puesto que pocas propuestas encontraras tan interesantes, directas e independientes hoy en día en la cartelera de tu ciudad, en “Los abajo firmantes”, demás de un Javier Cámara inmenso en su papel, destaca Elvira Mínguez (musa inconfesable de parte de esta micro redacción) porque realiza un demoledor registro que se mueve entre la divaza (divina) y lo humano (cercano) que solo se puede encontrar en ella. Su trabajo navega entre las aguas de lo cómico y el dolor como solo ella sabe reflejar, interpretar en cada secuencia... Genial e irrepetible merece el clamor pausado de quien quiera y pueda saber descubrirla.