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MI NAPOLEÓN

Dirigida por Alan Taylor

Guión: Kevin Molony, Alan Taylor, Herbie Wave, basado en la novela La muerte de Napoleón, de Simon Leys

Con: Ian Holm, Iben Hjejle, Tim Mcinnerny, Tom Watson, Nigel Terry

 

SINOPSIS

Isla de Santa Elena, 1821. Una red secreta de leales bonapartistas está preparada para llevar de regreso a París al Emperador mientras un doble se hará pasar por él en la isla. Cuando el Emperador llegara a París, su doble de Santa Elena confesaría ser un impostor, y Napoleón reclamaría su trono. Haciéndose pasar por el marinero Eugene Lenormand, Napoleón parte hacia París mientras su doble, el Eugene Lenormand real, se despierta en la cama del Emperador.

LA HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...

My Napoleon es una fábula inspirada en una de las vidas más apasionantes de la historia de la humanidad. Aunque más que una fábula sobre su vida, se trata de una especulación sobre su destino final, ese que los libros de historia narran como el destierro y muerte en la isla de Santa Elena. En la película de Alan Taylor se conjetura con una posible huida de su destierro (como ya lo hiciera de Elba), para volver a París y recobrar el poder perdido tras la batalla de Waterloo. Napoleón Bonaparte, el emperador, el pequeño hombre que dirigió un imperio, acostumbrado a recibir pleitesía y a gobernar con brazo firme, recibe una segunda oportunidad en este film de vivir una vida normal y más afortunada en lo personal que en su gloriosa historia por todos conocida.

Ese es el acierto del film, que tomando el carácter del emperador lo pone a prueba conviviendo con el populacho. La riqueza de esta visión viene dada por la excelente reconstrucción histórica, pero sobre todo por la finísima disección del carácter de Napoleón que resalta una vez incrustado en un contexto completamente diferente al que en realidad vivió. La evolución que experimenta el emperador desterrado y huido, cuando ve cada vez más lejos recuperar su gloria es emotiva, interesante y resuelta con bastante ingenio en pasajes tan deliciosos como en el que aplica sus conocimientos estratégicos al servicio de los vendedores ambulantes de melones. Quizás sea más forzado el hecho de que encontrara amor y compresión de parte de una joven y bella trabajadora, pero las fábulas tienen estas cosas...

Independientemente del atractivo de la historia, la película tiene una belleza estética incomparable, mostrando un París de mediados de siglo XIX, embriagador, encuadrado en planos casi pictóricos y con un detallismo minucioso en el que se incluyen variopintos artilugios como el visor de diapositivas que ayudan a narrar la historia. Un notable esfuerzo de ambientación histórica cuya aportación es vital para el completo deleite de la película.

Por último destacar la inmensa labor de Ian Holm, ahora muy popular por encarnar a Bilbo Bolson en la trilogía de El Señor de Los Anillos, y que aquí despliega un trabajo de altura interpretando no sólo a Napoleón, sino al doble que le sustituye en Santa Elena para despistar a los ingleses. Sus gestos son medidos, pero esa mano que discretamente se introduce bajo la casaca o sus paseos meditativos y nerviosos a la vez con los brazos tras la espalda, son movimientos de una naturalidad tal, que si no fuera por la poca talla (en centímetros) que da este actor, parecería la mismísima reencarnación de Bonaparte.